El cantante se presentó en el Radio City Roxy que estuvo lleno. El recital abrió con "Un muchacho como yo" y cerró entre muestras de afecto con su himno "Yo tengo fe". Se escucharon sus hits.
Un público que creció, se enamoró y vivió con las inmortales canciones de Palito Ortega pudo celebrar a su ídolo, en un recital que el histórico cantante realizó en Mar del Plata, en el escenario del Radio City Roxy que estuvo lleno.
El espectáculo arrancó con “Un muchacho como yo”, celebrada canción de su obra, que se consolida a lo largo de más de cuarenta discos y en más de veinte películas y programas de televisión, desde el recordado “El Club del Clan” donde comenzó su historia.
Otras canciones que resultaron todo un éxito sonaron en el escenario, junto a su banda que lo sigue en cada concierto: “Bienvenido amor”, “Viva la vida”, “Corazón contento” y la divertida “Despeinada”. Más tarde, llegó su hit “La felicidad” que vino a poner su cuota de emoción a la noche.
El recorrido por su música incluyó “Estoy perdiendo imagen”, “Muchacho que vas cantando” -canción que titula el espectáculo-, “Vestida de novia”, “Lo mismo que usted”, “Sabor a nada”, “Qué suerte” y “El martillo”.
Entre el público que colmó el teatro hubo invitados especiales como el empresario Florencio Aldrey.
Activo, colorido, Palito (hoy cumple 85 años) tiene una agenda intensa de presentaciones en lo que sigue del año. Al de Mar del Plata le siguen recitales en Bahía Blanca (en el Teatro Don Bosco, el 21 de marzo) y en Palpalá, Jujuy (el 28 de marzo). Más Paraná, Salta, Catamarca, Lomas de Zamora y otros puntos del país.
Como se recordará el show de Mar del Plata fue reprogramado: iba a realizarse en noviembre del año pasado pero una afección del artista postergó su presentación para marzo de 2026, cuando pudo al fin reencontrarse con su público marplatense.
El recital siguió con las canciones enganchadas “Decí porque no querés”, “Camelia” y “Que Dios te bendiga”. Más luego aparecieron “Popotitos”, “Changuito cañero”, “Autorretrato”, “Se parece a mi mamá” y otro hitazo grabado a fuego en las memorias de varias generaciones: “Yo tengo fe”, un verdadero canto de esperanza en tiempos adversos y convulsos.
Y a la hora de los bises, cantó “Voy cantando” y cerró con “Medianovia”, siempre celebrado, entre aplausos.
Sin olvidar sus orígenes humildes, que se remontan a la provincia de Tucumán, Ramón “Palito” Ortega decidió abandonar la casa materna a los 16 años y probar suerte en la gran Buenos Aires. Fue vendedor de café callejero hasta que logró canalizar su verdadera vocación: la música.
Ídolos como Elvis Presley, a partir de las imitaciones que hacía del rockero, lo condujeron a programas de televisión y, luego, a escribir su propia música. Más tarde siguieron las giras, los reconocimientos, su labor como productor y la consolidación de una familia enorme.
Pero nunca olvidó sus comienzos. “Sería egoísta de mi parte pedirle más a Dios, a la vida. Mis orígenes son muy humildes, yo nací en un hogar muy humilde en un pueblito en Tucumán. ¿Cómo no voy a estar agradecido a Dios y a la Virgen y a la gente por todo lo que me pasó? Le he peleado a la vida desde muy abajo”, reconoció en una entrevista con LA CAPITAL. Y acaso a esa sencillez y humildad se deban el amor que emana de su público fiel, además de su música.
Palito Ortega junto a Florencio Aldrey y Marcelo Abal en el Hermitage Hotel, poco antes del show.