La misa fue encabezada por monseñor Carlos Malfa, obispo emérito de Chascomús, que destacó los valores de la “alegría” y la “coherencia”.
En una emotiva ceremonia, monseñor Carlos Malfa, obispo emérito de Chascomús, encabezó este sábado la misa para celebrar a San Juan Bosco, el santo patrono de la juventud, en el marco de un nuevo aniversario de su fallecimiento.
El encuentro se llevó a cabo en la parroquia San Pablo y San Juan Bosco, ubicada en Rivadavia 4818. Asistieron
cientos de fieles.
En el inicio de la conmemoración, el padre Raúl “Pocho” Escudé, párroco de la comunidad San Pablo y San Juan Bosco, agradeció en particular la presencia del empresario Florencio Aldrey, que siguió el homenaje desde las primeras filas del templo.
Luego, Escudé le cedió la palabra a Malfa, quien no solo se sintió honrado por la convocatoria, sino que recordó su pasado en la parroquia.
“Me toca el alma y me conmueve. Cuando entré, fui reconociendo historias muy profundas. En esta parroquia trabajé y recibí la confirmación de la mano del primer obispo de Mar del Plata: monseñor Enrique Grau. También aquí celebré mi primera misa”, señaló.
Monseñor Carlos Malfa.
En su homilía, Malfa resaltó en primer lugar que “no se puede hablar de Don Bosco” si no se recuerda a su mamá, Margarita Occhiena. “Quedó viuda en medio de una gran hambruna en Europa. Mujer fuerte y de gran ternura, con una fe inquebrantable. Analfabeta, pero llena de la sabiduría que Dios le da a los humildes”, aseguró.
Con esta impronta, logró criar a Don Bosco y “acompañó su vocación”, enfocada en ayudar a los chicos pobres de la calle.
En segundo lugar, Malfa destacó el valor de la alegría. “El que tiene a Jesús en su corazón, vive con alegría”, indicó. Y llamó a contagiar ese sentimiento.
Por último, habló sobre la importancia de la coherencia. “La fe que se proclama con los labios es la que debe contagiarse con el testimonio de la vida. Seamos buenos cristianos y honestos ciudadanos”, expresó Malfa, al referirse al programa de vida de Don Bosco.
Giovanni Melchiorre Bosco, conocido por todos como Don Bosco, nació el 16 de agosto de 1815 en I Becchi, Castelnuovo, Piemonte (Italia). Fue el fundador de diversas comunidades religiosas, agrupaciones e iniciativas que componen lo que se denomina como la Familia Salesiana.
El empresario Florencio Aldrey junto a Raúl “Pocho” Escudé, párroco de la comunidad San Pablo y San Juan Bosco.
Debido a su dedicación a la formación de niños y jóvenes, fue declarado “padre y maestro de la juventud” por el Papa San Juan Pablo II el 24 de mayo de 1989.
Cabe recordar que, semanas atrás, se conmemoraron los 150 años de la llegada de los primeros misioneros salesianos, lo que dio inicio a la obra de Don Bosco en Argentina.