Deportes

Círculo, el orgullo de un pueblo y del fútbol local

Por Juan Miguel Alvarez

El fútbol marplatense hoy provoca orgullo. Por Aldosivi, que llegó a la elite para quedarse. Por Alvarado, que está por escribir su historia más grande. Y también por Círculo Deportivo, el representante más genuino de la liga local que está muy cerca de pasar de un ámbito amateur a uno profesional, con todo lo que ello implica.

El equipo otamendino se embarcó en la ambiciosa aventura de trascender allá por 2013. Desde entonces dio pasos cortos y seguros. Chocó con la incompetencia de la dirigencia de AFA, que de la noche a la mañana eliminó el Federal B. Pero siguió con la mira puesta hacia arriba. En 2018 mantuvo la llama encendida gracias a la competencia local y este año se lanzó de nuevo a nivel nacional. Llegó tan lejos que su ilusión recorrerá el domingo 2.300 kilómetros, con el ascenso al Federal A al alcance de las manos tras el 2-0 sobre Boxing de Río Gallegos en la ida.

Las emoción de Esteban Fourcade cuando terminó la primera final en el “Guillermo Trama” ilustró de forma cabal el sentimiento de Círculo. El de un club pequeño, de amigos, que pone el corazón para ir por un sueño. Porque en Otamendi no hay grandes empresarios que allanen el camino. Solo hay amor y esfuerzo.

Detrás de Círculo hay personas, con historias e ilusiones. Que sacrifican horas con su familia para invertirlas en una pasión, la que rodea a la pelota.

Hay dirigentes que ahora mueven cielo y tierra para juntar una cifra enorme de dinero (mayor a los ocho viajes previos de la temporada juntos) para poder cumplir el último paso de un ¡torneo amateur!

Hay un cuerpo técnico que trabaja de la forma más profesional posible, agudiza el ingenio para conformar planteles competitivos con los recursos disponibles y logra que los protagonistas se sientan identificados y desarrollen su idea en el campo de juego.

Hay jugadores que generaron un vínculo muy fuerte con la institución. Astiz, que llegó muy joven con el bolso a cuestas desde Lobería, hoy está a nada de recibirse de abogado y ya es un goleador comprobado. Del Curto encontró su lugar en el mundo en el mejor momento de la carrera para un arquero. Roselli se sumó a la causa con el mismo entusiasmo que cuando jugó en Primera. Hidalgo defiende a capa y espada a quienes lo rodearon de afecto en el momento más difícil de su vida. Vértiz, Prado, Leguizamón y Beguiristain ya sienten como propia la camiseta, esa que llevan en sus entrañas los Vedda, Fourcade y Ale. Ramiro Rodríguez y Solaberrieta, quienes llegaron hace pocos meses, disfrutan con la misma intensidad cada prueba superada. Los que ya no están también se creen -y son- parte y empujan desde el lugar que ahora les toca.

Círculo es Otamendi, está claro. Hay casi todo un pueblo detrás. Pero también es Al Ver Verás, Quilmes o Nación. Porque está conformado en un cien por ciento por personas que se criaron y formaron en distintos clubes de la ciudad. Es un producto genuino de la LMF. Con historias de lucha y sacrificio, esas que abundan en el amateurismo. Por eso el orgullo es todavía más grande. Como lo será el premio de llegar al ámbito profesional en caso de concretarse. Ojalá así sea.

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