Una suite compuesta por Bruno Valenti para el documental del realizador marplatense Miguel Monforte. Este jueves, en el marco del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas, la película se verá en Rosario, donde el 25 de abril se estrenará la versión musical, para coro y ensamble.
La obra musical compuesta por Bruno Valenti para el documental “Los Sueños de Elma”, dirigido por el realizador marplatense Miguel Monforte, tendrá una emotiva interpretación en vivo, en formato coral y sinfónico.
La propuesta reunirá a unos 60 coreutas y 20 músicos en escena, en un concierto que busca transmitir, a través del lenguaje musical, la historia de Elma Pelozo, madre de un soldado caído en la Guerra de Malvinas y contada en el documental.
La presentación se realizará en Rosario, en el marco de las actividades de conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas y propone “un recorrido emocional que dialoga con el documental” y, al mismo tiempo, funciona como una obra independiente.
El film, que fue realizado por Monforte tras muchos años de investigación, y la música comenzaron a gestarse a partir de largas charlas del compositor y el realizador, cuando Valenti residía en Mar del Plata.
Primero, este jueves 2 de abril -y con presencia de Monforte- se proyectará el documental en el cine El Cairo, con espacio en el que director y compositor dialogarán con el público. Luego, el 25 de abril, se realizará la presentación de la “Suite: Los sueños de Elma”, interpretada por la agrupación coral Polyphonia, dirigida por Agustín Cartabia, junto a un ensamble instrumental. Y en fecha a confirmar, se realizará el concierto con la versión para orquesta sinfónica, que ejecutará la Orquesta Sinfónica de Rosario, actualmente dirigida por el Maestro Javier Más, quién también tuvo su paso profesional por Mar del Plata, como director de la Orquesta Sinfónica Municipal.
La música al servicio de la historia
“A Miguel le interesó la forma en la que yo abordaba mi proceso a la hora de contar una historia a través de la música”, contó Valenti a LA CAPITAL, en cuanto a su vinculación con el proyecto. “Mi leitmotiv es que la música está al servicio de lo narrativo. El objetivo principal siempre es ayudar a contar la historia que el director quiere contar. No se trata solamente de hacer música que sea linda para escucharla fuera del contexto, sino que sea funcional”, señaló.
Monforte convocó a Valenti para sumarse como autor de la música, en la etapa de posproducción del documental, que ya llevaba más de una década de trabajo. “A esta altura me interesa formar parte de proyectos que tengan algún tipo de alineación con mis valores y con mi lugar en el mundo. No se trata solamente de estar al servicio de cualquier historia, sino de historias que a uno lo representen”, valoró el músico.
El documental aborda el recorrido de Elma Pelozo, quien durante más de 30 años buscó viajar a las Islas Malvinas para visitar la tumba de su hijo. Su historia está ligada al proceso de identificación de soldados argentinos caídos en el conflicto, que durante décadas permanecieron enterrados en el cementerio de Darwin bajo la inscripción “Soldado argentino solo conocido por Dios”. Ese proceso humanitario fue impulsado por el veterano de guerra Julio Aro, junto con la Fundación No Me Olvides, y contó con la participación de diversas figuras, entre ellas el papa Francisco y el músico Roger Waters.
Para Valenti, la historia de Elma fue el eje conceptual de la composición. “La música no describe hechos puntuales que suceden en el documental, sino que aborda un lugar muy específico, que es el lugar de Elma. Y cuando digo Elma hablo de todas las madres que han perdido a sus hijos tanto durante el conflicto como en la postguerra”, detalló el compositor.
Todas las emociones
Así, la obra recorre un gran abanico de emociones, mientras se alternan momentos minimalistas con otros de mayor despliegue orquestal, en una estructura que busca acompañar y transmitir lo que va sintiendo la protagonista. “Hay fragmentos musicales súper minimalistas, con una guitarra sola o un pequeño ensamble de cuerdas, para reflejar la intimidad. Y hay otros momentos donde aparece una orquesta sinfónica completa, con un carácter más épico”, describió Valenti.
Uno de los elementos centrales de la obra es la construcción de un tema principal que se repite a lo largo de la suite. “Creé un tema muy concreto, muy cantable, fácil de recordar. Ese mismo tema se encuentra a lo largo de todo el documental, en diferentes variaciones”, indicó el compositor.
La guitarra acústica ocupa un lugar destacado dentro de la instrumentación original y tiene que ver con un gusto personal de Valenti, quién toca ese instrumento desde los 15 años. “La guitarra me acompañó toda la vida. Es un instrumento en el cual siento que me puedo expresar muy libremente”, compartió.
Además de la temática movilizante, Valenti valoró la posibilidad de desarrollar la obra con “total libertad”.
“Tener la confianza de Miguel sobre mi trabajo, que me diera rienda suelta para que yo me pueda expresar libremente es algo que destaco, porque no se da siempre. La adaptación fue a la historia en sí misma, pero no tuve restricciones a nivel de instrumentación ni de tono”, señaló. La idea de transformar la música del documental en una suite sinfónica surgió durante el estreno del film en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. En ese contexto, Julio Aro le dijo al músico que no había visto el documental porque le removía muchos recuerdos, pero que si había escuchado la música. “A través de escuchar la música había podido experimentar un montón de sensaciones muy personales que lo remontaban a su historia. Eso me hizo pensar la obra como un relato autónomo. Si uno escucha la suite completa, te lleva por diferentes emociones, desde momentos íntimos, la tristeza, el recorrido, hasta no te digo alegría, porque no la hay, pero sí la sensación de cierre de una historia”, explicó. Así fue como la música -y la historia de Elma también- siguen su recorrido.
Adaptación
La adaptación implicó nuevos desafíos: por un lado, la obra instrumental, requirió la incorporación de texto para las voces del coro. “Eso me llevó a salir del lugar abstracto de la música instrumental y contar la historia de una forma más concreta”, explicó Valenti.
Dentro de esa estructura, por ejemplo, incorporó un diálogo entre un tenor y una soprano que representan al hijo y a la madre. “Así, la música, la letra, funcionan como un puente entre los dos”, detalló.
Además, tuvo que cambiar el protagonismo de la guitarra por el del piano para el ensamble, manteniendo el espíritu original de la composición.
Registro audiovisual
El proyecto contempla, además, la realización de un registro audiovisual del concierto del 25 de abril, mediante un sistema multicámara, con el objetivo de difundir la obra y que pueda estar al alcance de quienes no tengan la posibilidad de asistir a la presentación en vivo.