Policiales

Lo condenaron a 14 años de prisión por quemar a su ex novia con una bomba molotov

El fallo lo emitió el Tribunal en lo Criminal Nº1 contra Nicolás Olivera Escalante (33), quien había ya recibido una condena similar por dos abusos sexuales.

Nicolás Olivera Escalante (33) fue condenado a 14 años de prisión por causar severas quemaduras a su ex novia tras atacarla con una bomba “molotov”.

El Tribunal Oral en lo Criminal Nº1 encontró culpable al ex convicto Olivera Escalante por los hechos ocurridos en 2016 en perjuicio de Jesica Castillo (29), una joven con la cual se había contactado desde la cárcel de Batán, mientras cumplía una pena por abuso sexual.

Los jueces Facundo Gómez Urso, Aldo Carnevale y Pablo Viñas consideraron probado el delito de tentativa de homicidio agravado (femicidio) tras la acusación de la fiscal Andrea Gómez.

El brutal ataque se registró el 7 de mayo de 2016, cuando cerca de las 5 de la madrugada, cuando Escalante fue hasta la casa de Castillo,  en el barrio Autódromo y, luego de gritarle a la mujer “te voy a matar” arrojó una bomba tipo molotov al interior de la vivienda. Castillo estaba durmiendo y se despertó en medio de una situación de caos y terror: el fuego provocado por la bomba le generó quemaduras de segundo grado en las piernas, cara y pestañas.

Relación tormentosa

A Jésica Castillo una amiga le presentó al hombre que luego intentaría matarla con una molotov, mientras este cumplía una condena de 14 años en la Unidad Penal XV de Batán por haber violado a dos mujeres.

En febrero de 2016 Olivera salió de la cárcel y el noviazgo con Jésica continúo fuera del penal. Según reconoció la víctima, la relación se volvió “tormentosa” por las constantes agresiones verbales. Intentó alejarse poco a poco, pero  esa decisión sacó toda la agresividad que Escalante tenía encima. “Desde el momento que intenté ir alejándome de a poco se puso muy agresivo. Me amenazaba por teléfono y me dijo que me iba a quemar, que me iba a matar”, explicó la mujer.

Cuando Escalante atacó a Jésica, ella se encontraba durmiendo con su hijo Yamil (3), una amiga y su hija de 5 años. De repente, sintió el ruido en el techo, se levantó y al llegar a la cocina se encontró con que aquel hombre que había conocido cuando él cumplía una pena en Batán estaba afuera. “Hija de puta, te dije que te iba a quemar”, le dijo. La bomba molotov rompió el vidrió de la ventana y la nafta se incendió sobre su cuerpo. Luego, el agresor escapó.

Jésica, con casi la mitad de su cuerpo prendida fuego, se quedó asustada dentro de la casa por miedo a que el hombre la estuviera esperando afuera para matarla. Pero, por el dolor, a los pocos minutos tuvo que salir. “Lo ayudaron los vecinos de la casa de al lado. La pileta estaba armada y le tiraron un poco de agua porque se estaba prendiendo fuego”, le contó hace un año a LA CAPITAL, Luciana, hermana de la víctima.

Poco después, efectivos de la comisaría undécima llegaron hasta el lugar y una ambulancia arribó para trasladar a la víctima hasta el Hospital Interzonal de Agudos. Jésica ingresó con quemaduras de tercer grado en las piernas, las manos, el torso y la cara. Unas horas después, recibió el alta, pero a los pocos días tuvo que quedar internada por complicaciones en las heridas.

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