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Policiales 26 de septiembre de 2019

Condenan a 8 años de prisión a mujer que mató a su hijo autista

Se trata del mínimo previsto por la ley para este delito. La Justicia así lo decidió tras tener en cuenta que la imptuada, Cinthia Leiva, había sufrido padecimientos y violencia de todo tipo por parte del joven, al que atacó a martillazos.

El hecho ocurrió en la casa de Vértiz 5396.

Cinthia Leiva, la mujer que en febrero del año pasado mató a su hijo autista a martillazos en medio de una situación de extrema violencia y padecimientos, fue condenada a 8 años de prisión tras un juicio abreviado.

El caso, de características estremecedoras, llegó a su fin luego de que el fiscal Juan Pablo Lódola y la defensa, encabezada por Osvaldo Verdi, llegaran a un acuerdo en la pena correspondiente, que fue homologado por el juez Roberto Falcone, miembro del Tribunal Oral Nº 2.

En su fallo, el magistrado recalcó que se trata del mínimo monto de años en prisión el el Código Penal prevé para el delito de “homicidio”, y reconoció “circunstancias extraordinarias de atenuación” en el accionar de Leiva.
Es que, como quedó claro desde un comienzo de la investigación, la mujer atacó a su hijo a martillazos en medio de una situación de extrema violencia y padecimientos de los que ella era víctima como consecuencia del trastorno de autismo que sufría el joven desde que era un niño.

En la sentencia, a la que accedió LA CAPITAL, el juez Falcone explica que la atenuación en la pena se debe a “una menor culpabilidad del autor producida por las circunstancias en que ha actuado y las suyas propias al momento del hecho”.
El magistrado repasó cómo habían sido, de acuerdo a las pruebas recogidas en la causa, las vidas de Leiva y de su hijo Axel Nicolás, y dio por constatada la responsabilidad y el compromiso con la que la mujer siempre afrontó los padecimientos de su hijo, a pesar de haberse convertido en madre cuando era adolescente y de que crió al niño sola. Además, tuvo en cuenta la falta de apoyo que Leiva recibió por parte del Estado.

Según explica el fallo, y después de que quedara acreditado en la investigación, la imputada había solicitado la internación definitiva de la víctima en el pabellón psiquiático del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), porque su comportamiento era cada vez más violento, contra ella y en detrimento también de sus hermanos menores, compañeros de escuela y demás allegados. Sin embargo, en el establecimiento sanitario local recibió una respuesta que hizo que desistiera de su decisión.

Al parecer, el personal del nosocomio le explicó a Leiva que no era conveniente que su hijo fuera internado en ese lugar porque corría peligro de ser abusado sexualmente, ya que allí se encuentran alojados drogadictos y violadores.
Todo eso fue remarcado en el proceso de investigación penal del caso por parte del médico Guillermo Luján, perito en psiquiatría, quien a su vez confirmó que, al entrevistar a la mujer, ella no recordaba del todo bien lo ocurrido. Eso es, indicó, un signo típico de un caso conmocionante como este.

En el documento, Falcone remarcó: “El doctor Luján analizó los antecedentes personales de Cinthia Leiva, afirmando que ‘se rescatan de importancia una serie de circunstancias vitales que marcan en la vida de la imputada un permanente sufrimiento emocional, con angustia y ansiedad incorporados a lo largo de su crecimiento cronológico y como persona…’, destacando que la misma ‘…al enterarse de su embarazo es castigada físicamente y acusada de mala vida por su padre principalmente y no la perdonó; además su novio no aceptó la responsabilidad y renunció al trabajo, al alquiler de su vivienda y se mudó a Buenos Aires, es así que sufre su primer abandono muy importante, y el segundo es el padre, sin perdonarla…’. Continúa diciendo que ‘el tercer hecho emocional muy impactante y con secuelas emotivas es el nacimiento de su primer hijo, víctima de autos, quien nace con una afección neurológica con marcado déficit intelectual y ceguera congénita, situación que desmorona a la imputada…'”.

Sufrimientos

La mujer había tenido a su hijo en 1998, cuando sólo tenía 16 años. A esa edad se encontró frente a la tarea de criar a un niño, ya que, como explicó Luján, el padre del menor estuvo ausente. Con el paso del tiempo, comenzó a rehacer su vida hasta que formó pareja con un hombre con el que tuvo sus otros dos hijos.

La crianza de Axel nunca fue fácil para Cinthia Leiva porque a medida que crecía y llegaba a la adolescencia le diagnosticaron un complejo cuadro psiquiátrico compuesto por autismo, retraso madurativo, esquizofrenia y brotes psicóticos.

Por su condición, Axel periódicamente debía ser internado en el pabellón psquiátrico del HIGA y tomar medicación. Además, si bien no se registraron antecedentes de enfrentamientos domésticos, trascendió que el joven era “conflictivo y violento, tanto con él mismo como con otras personas”.
“Cinthia adoraba a su hijo, lo cuidaba, lo atendía”, contaron los vecinos sobre la relación que tenían ambos, pero, según trascendió en los últimos meses “estaba harta de sus comportamientos”.