Policiales

Condenaron a un delincuente por haber asaltado a dos choferes de Uber

Marcos Hernán Presidente (35) recibió una pena de 5 años de prisión por dos robos agravados cometidos con poco más de un mes de diferencia, en los que amenazó a las víctimas y les sustrajo los vehículos.

Un delincuente de 35 años fue condenado a 5 años de prisión por haber asaltado a dos choferes de Uber con poco más de un mes de diferencia.

En ambos casos, Marcos Hernán Presidente (35) utilizó un arma blanca para apoderarse de los vehículos. Y al reconocer la autoría de ambos hechos en un juicio abreviado, quedó dictada su sentencia, a cargo del juez Gustavo Raúl Fissore.

Los dos casos fueron caratulados “Robo agravado por el empleo de arma en concurso real” y fueron cometidos el 22 de junio y el 25 de julio de 2024, respectivamente. De acuerdo con el fallo al que accedió LA CAPITAL, en el primero el ladrón abordó un auto afectado a la plataforma Uber en la zona de Goñi y San Antonio y, tras un recorrido que finalizó en Yapeyú y Azopardo, intimidó al conductor con una cuchilla, lo obligó a bajar y se llevó el rodado marca Fiat Palio que conducía.

El segundo asalto ocurrió cuando el ahora condenado subió a otro vehículo de Uber en Diagonal San Antonio al 8700. El viaje terminó en Nápoles y Castex, donde amenazó al chofer, le dijo que lo iba a matar y le robó su Chevrolet Onix.

Uno de los puntos discutidos durante el juicio fue si en el primero de los hechos Presidente había usado efectivamente una cuchilla. El juez dio por acreditado ese extremo a partir del testimonio de la víctima, al que consideró convincente, y lo relacionó además con el modus operandi repetido en el segundo robo. También valoró informes remitidos por Uber, de los que surge que en ambos episodios se utilizaron identidades femeninas falsas para pedir los viajes: “Paola González” y “María Ramírez”.

En su declaración, Presidente reconoció el robo del primer auto, pero negó haber usado un arma y sostuvo que “fue todo de palabra”. Sin embargo, esa versión fue descartada por el tribunal, que consideró inverosímil que hubiera puesto en marcha ese plan sin contar con un elemento intimidante.

Al momento de fijar la pena, el juez tuvo en cuenta como atenuantes la confesión, el arrepentimiento, el pedido de disculpas y su historia de vulnerabilidad social, atravesada por consumos problemáticos, precariedad laboral y una infancia signada por el abandono y abusos. También valoró que en prisión completó la escuela primaria y realizó tratamientos por adicciones.

Pese a ello, el magistrado rechazó el pedido de la defensa para que la condena se cumpliera bajo la modalidad de prisión domiciliaria, al entender que el caso no encuadra en los supuestos previstos por la ley. Además, ordenó el decomiso de la cuchilla marca Tramontina secuestrada en la causa.

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