La Ciudad

Convocante Marcha de la Esperanza de la Iglesia

La procesión culminó en la Catedral, con una misa a cargo del obispo diocesano Antonio Marino, oportunidad en la que pidió que "la pasión misionera sea un rasgo permanente de nuestras instituciones". El lunes habrá una misa para pedir por "la pronta beatificación del cardenal Pironio".

La 43ª Marcha de la Esperanza que recorrió varias parroquias bajo el lema “Madre, ayúdanos a ser testigos de la Misericordia” se llevó acabo este sábado en la ciudad. Además de la imagen de la Virgen que encabezó la peregrinación, en esta oportunidad se hicieron presentes las reliquias del santo Cura Brochero.

La partida, como siempre, se realizó desde la Gruta de Lourdes, con el obispo diocesano Antonio Marino encabezando la marcha, para llegar hasta la primera parada en la parroquia San Antonio. Durante todo el trayecto, los fieles se identificaron tanto con carteles de las distintas parroquias a las que pertenecían como con los chalecos celestes aquellos que cumplieron la labor de voluntarios.

Todas las edades se vieron representadas en el encuentro, incluso familias enteras asistieron, como las hermanas Gisele (con sus hijos Pedro y Juana), Magalí y Luz embarazada con su hija Francesca en el carrito. “Venimos siempre, ahora con nuestros hijos”, contaron las asistentes a la parroquia Santa Rosa de Lima y docentes en Maria Auxiliadora. Los padres de Lucia Perez Montero, Marta y Guillermo, también dijeron presente.

Procesión

Luego, los fieles continuaron marchando hasta San Carlos y de allí -con la avenida Juan B. Justo cerrada al tránsito vehicular- se dirigieron hasta la parroquia San José, para empalmar hasta la Asunción de la Virgen, anteúltima estación.

Ya en la Catedral, el obispo celebró la misa cuya homilia se sumó a la conclusión diocesana del Año de la Misericordia. En la oportunidad, Marino calificó a la Eucaristía como “el mayor tesoro que tenemos. Centro de nuestra vida, fuente y culminación de toda la tarea evangelizadora de la Iglesia”.

Asimismo, consideró que “la cercanía de la Navidad exige una disposición espiritual, debemos prepararla. Es un momento especial de gracia y renovación”, lo que exige “una fe profunda y madura, que actúa como `una lámpara que brilla en un lugar oscuro hasta que despunte el día´ como dice el apóstol San Pedro y que nos impulsa al testimonio misionero”.

Santidad

Por otra parte, el religioso recordó que “cerramos el Año de la Misericordia y agradecemos al Santo Padre Francisco por este año. Queremos ser Iglesia de la misericordia que sale en busca de la oveja perdida, de los hijos dispersos, de los que están quebrados por la vida, para ofrecerles el Evangelio de la Vida en abundancia y de la alegría del Reino”.

Asimismo, en el marco de los 60 años de la creación de la diócesis de Mar del Plata -el próximo 11 de febrero- aseguró que “el aniversario nos debe mover a un nuevo impulso evangelizador, pues sentimos el compromiso de ser adviento de Cristo que pasa llamando a los hombres a la luz, a la vida, a la dignidad de ser hijos de Dios, congregados en la única familia de la Iglesia”.

“No se trata de un mero recuerdo cronológico -añadió- sino de un nuevo fervor en la misión donde todas las formas de pastoral orgánica renuevan su compromiso”.

Además, el obispo adelantó que mañana “al cumplirse un nuevo aniversario de la ordenación sacerdotal del Siervo de Dios cardenal Eduardo Pironio, celebraremos la Santa Misa en esta catedral pidiendo por su pronta beatificación” y recordó que la Marcha de la Esperanza “debe mucho a su inspiración”.

Cierre

Antonio Marino, en su homilía, también agradeció al obispo de Cruz del Eje por “su generosidad en el préstamo de las reliquias del Santo Cura Brochero” que acompañaron durante toda la procesión y visitaron varias capillas a lo largo de la semana pasada. Ahora irán a la diócesis de Azul.

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