Crecen las consultas por salud mental a edades más tempranas
Advierten que no solo aumentó la demanda sino también la complejidad de los cuadros. Muchos casos están impulsados por la situación social. En el sector público no se llega a satisfacer las consultas.
Por Natalia Prieto
La salud mental de los argentinos empeoró y la situación no es solo local, sino que se engloba en un marco internacional. A la crisis económica-social se le suma el aire de vulnerabilidad reinante que no ayuda a mejorar la vida cotidiana.
En este contexto, en Mar del Plata -tanto en el sector público como en el privado- en los últimos años aumentaron las consultas. Y cada vez a edades más tempranas entre los chicos. Pero muchas veces llegar a concretarla se complica, ya sea por falta de presupuesto, de cobertura médica o de turnos que no se consiguen.
¿Qué es la salud mental? De acuerdo a la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) -aunque el gobierno argentino acaba de anunciar el abandono de la entidad- se trata de “un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todo su potencial, aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a su comunidad” y lo califica de “derecho humano fundamental”. Sin embargo, a veces pasan cosas y ese bienestar desaparece.
Desde el sector público de salud advirtieron que no solo “creció” la demanda sino que también “la complejidad de los cuadros” en los que interactúan las condiciones “sociales, económicas, familiares. Cada vez están en peor condición”, explicó a LA CAPITAL la jefa de Salud Mental del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), la licenciada en Psicología Mariana Borgioli.
Si bien las estadísticas del nosocomio sobre el tema comenzaron “después de la pandemia”, la profesional reveló que “tenemos la percepción de un aumento de la demanda, notamos que desde 2023 fue creciendo”.
Las estadísticas marcan que en 2024 hubo “4986 consultas por guardia” mientras que el año pasado fueron “5253”. Asimismo, por el área de Salud Mental atienden “un promedio de 20 personas por día”. El HIGA brinda servicios de “segundo y tercer nivel de atención, de acuerdo la complejidad. Está abocado a lo agudo”. El primer nivel atencional corresponde a los centros de atención primaria de salud (CAPS) dependientes de la municipalidad local.
Además de ser “la única guardia psiquiátrica”, al nosocomio asisten cada vez más personas porque “perdieron la obra social o tienen pero no les cubre atención de salud mental”. Por otra parte, en el área internación cuentan con 50 camas que trabaja “a tope o sobreocupado respecto de la capacidad”.
Primer nivel atencional
Por su parte, en el área de Salud Mental de la municipalidad de General Pueyrredon las consultas descendieron el año pasado con respecto a 2024, pasando de “72.746 a 62.272” considerando psicología, psiquiatría, terapia ocupacional, psicopedagogía y fonoaudiología, ya que los tratamientos son interdisciplinarios. Sin embargo, ese descenso no justifica una menor demanda sino falta de recurso.
“Los profesionales trabajan con la turnera a tope, por lo que seguramente la baja es por menos recurso profesional y no por menor demanda”, analizó la subsecretaria de Salud de la comuna, doctora Stephanie Schön.
Asimismo, especificó que en 2025, “del total de consultas registradas en el sistema de salud mental municipal, el 42 por ciento correspondió a población infantojuvenil (0 a 19 años) observándose una mayor concentración en la etapa escolar (de 7 a 12 años) seguida por la adolescencia y, en menor proporción, la primera infancia”.
En ese sentido, destacó “el incremento sostenido de consultas en edades tempranas, lo cual refuerza la importancia de estrategias de detección precoz” y reiteró la importancia del trabajo interdisciplinario ya que permite “dar respuesta a la complejidad de los cuadros clínicos, integrando dimensiones emocionales, cognitivas, conductuales y del desarrollo” (ver recuadro).
Asimismo, la psiquiatra infanto-juvenil advirtió que existe “una alta demanda sostenida en los dispositivos de salud mental, con incremento progresivo en los últimos años” y detalló que el inicio de consultas se da “a edades cada vez más tempranas con fuerte impacto de determinantes sociales”.
En ese sentido coincidió la licenciada Borgioli, al afirmar que “el entorno es determinante en la salud mental” y la misma se deteriora “por el deterioro de la calidad de vida. Se ve en los cuadros que recibimos. Si bien, por nuestra condición de Hospital General, son los más graves, todo eso hace más difícil sostener los tratamientos”.
Además, la profesional reconoció que “el sistema está muy exigido. Aumentaron las demandas y la complejidad de las mismas”, a la vez que confirmó que “cada vez hay más gente sin obra social”.
Particulares
En el sector privado la radiografía no es muy diferente. “En los últimos años hubo un aumento de consultas en consultorios externos, desde la pandemia en adelante”, aseguró la psiquiatra María Paz Presenza y, a su entender, ese crecimiento “tiene que ver con una mayor difusión, lo que se llama psicodifusión. Entonces la gente está más pendiente del cuidado de la salud mental”.
A su vez, la profesional describió la patología más frecuente: “trastornos de ansiedad, que se manifiestan a través de sintomatologías distintas, desde episodios panicosos, que es el concepto más popular, a muchas molestias corporales que una vez que inicia la maratón de estudios terminan derivados en Salud Mental; insomnio y sintomatología anímica”.
Si bien las causas son diversas, analizó que los episodios están “influenciados por la situación social y económica de los últimos años, las épocas de elecciones también traen aparejada mucha preocupación, como el hecho de quedarse sin trabajo. Y en los jubilados se nota hace bastante”.
Pero la cuestión no solo afecta a los mayores, ya que “hay un aumento generalizado de demanda y muchos jóvenes de 20 años”, reseñó.
“A veces el adulto mayor no consulta espontáneamente porque no puede acceder económicamente -añadió-, la salud pública está muy colapsada y muchos están institucionalizados (en hogares o residencias de larga estadía) y dependiendo de la patología ni se dan cuenta que atraviesan por una situación de salud mental y es notado por terceros”.
La doctora Presenza contó que en su consultorio “el 90 por ciento de las consultas son por ansiedad, el 60 por ciento son mujeres y el 50 por ciento de los pacientes son de mediana edad”. Además, la mayoría de las consultas son en forma “particular, porque es difícil encontrar un psiquiatra por cartilla de obra social o prepaga”.
Se duplicaron las llamadas al 109
Durante enero, febrero y lo que va de marzo, la línea 109 de atención en Salud Mental de la municipalidad General Pueyrredon registró un incremento del 103 por ciento en la cantidad de consultas en comparación con el mismo período del año anterior.
El dato fue difundido por la Secretaría de Salud y marcó un fuerte crecimiento de la demanda en este canal de atención, que funciona las 24 horas, es gratuito y brinda “escucha, contención y orientación” con intervención profesional en tiempo real.
Entre los principales motivos de consulta aparecen “los episodios de ansiedad -en su mayoría leves o moderados-, las consultas de terceros por consumos problemáticos, síntomas depresivos y pedidos de información sobre recursos disponibles en el sistema de salud.
EN NIÑOS Y ADOLESCENTES
Señales a tener en cuenta y el rol de la familia y la escuela

Stephanie Schön destacó la importancia de la detección temprana.
Al ser transversal, la problemática de la salud mental afecta a todas las franjas etarias y en los últimos años adquirió “una relevancia creciente tanto a nivel global como local en niños y adolescentes”, señaló la psiquiatra infanto-juvenil Stephanie Schön y estimó que “uno de cada siete niños o adolescentes atraviesa una problemática clínicamente significativa”.
Justamente por esa razón, destacó “el rol fundamental” que cumplen “las familias, las escuelas y el sistema de salud en la detección temprana y el acompañamiento”.
A entender de la profesional, uno de los principales desafíos radica en que “estos trastornos suelen comenzar antes de los 18 años, pero muchas veces no son detectados a tiempo porque su expresión clínica varía según la etapa del desarrollo”.
Así las cosas, en la primera infancia (0 a 5 años), los signos “suelen ser más sutiles y vinculados al neurodesarrollo: ausencia de lenguaje funcional, la falta de contacto visual o la regresión en habilidades previamente adquiridas constituyen señales de alerta que requieren evaluación”, describió.
Durante la edad escolar (6 a 11 años), los problemas comienzan a hacerse más visibles en el ámbito educativo y aparecen “dificultades en la atención, el aprendizaje, la organización y la conducta”, ejemplificó.
Y, en la adolescencia (12 a 18 años), se incrementa “la prevalencia de trastornos afectivos como la ansiedad y la depresión, así como la aparición de conductas de riesgo”, explicó.
Alertas
La subsecretaria de Salud del partido de General Pueyrredon advirtió que “el aislamiento social, la irritabilidad persistente, los cambios en el sueño o el apetito, la pérdida de interés en actividades habituales y las autolesiones son señales de alerta que requieren especial atención”.
“Los trastornos mentales -aseveró- no solo impactan en el estado emocional, sino también en el funcionamiento global, afectando el rendimiento escolar, generando conflictos familiares y dificultar la construcción de vínculos sociales saludables”.
Asimismo, hizo hincapié en “diferenciar entre cambios propios del desarrollo y la presencia de un trastorno” para lo que se requiere considerar “la duración, intensidad y el impacto de los síntomas”. “Cuando son persistentes, desproporcionados para la edad, aparecen en múltiples contextos y afectan la vida cotidiana, es fundamental consultar con un profesional”, indicó.
Por otra parte, la doctora Schön explicó que la salud mental está “influida por múltiples factores: aspectos biológicos, psicológicos y sociales interactúan de manera compleja”.
“La historia familiar -añadió-, las dificultades en la regulación emocional, el bullying, los conflictos familiares y las experiencias adversas pueden aumentar el riesgo de desarrollar un trastorno”.
Así, resaltó que “promover la salud mental en la infancia y la adolescencia implica no solo intervenir cuando aparecen los problemas, sino también generar entornos de cuidado, escucha y contención”.
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