Interés general

“Cristina y el kirchnerismo son apoyados por personas con memoria”

Mario Wainfeld presenta en Mar del Plata el libro Kirchner, el hombre que supo. "Todas las conquistas están en riesgo pero ninguna es sencilla de desbaratar", avizora el periodista. El lanzamiento será este jueves a las 19 en la Sala Melany.

por Vito Amalfitano

Para quienes lo consideramos el gran cronista de este tiempo, de esta primera parte del Siglo XXI en Argentina, sus panoramas de cada domingo en Página 12 marcan el pulso de lo que nos pasa a los argentinos en el plano político, social y hasta cultural. Y este libro de Mario Wainfeld, Kirchner, el hombre que supo, es otra crónica suya, como la de los domingos, pero más frondosa y perdurable de una época que nos marcó para siempre.

Sobre esta obra, lo que deja y lo que proyecta, Mario Wainfeld charló con LA CAPITAL antes de la presentación del libro en Mar del Plata, que se concretará este jueves, en la Sala Melany, del Centro de Arte Radio City+Roxy+Melany, desde las 19, con la organización de Siglo XXI Editores y la Fundación Cepes, entidad que preside el concejal del Frente para la Victoria, Daniel Rodríguez.

Moderará la charla el profesor Daniel Di Bártolo, también de la Fundación Cepes y estará como invitada especial la única diputada nacional de esta ciudad, Fernanda Raverta, entre otros.

-Viene a Mar del Plata después de varias presentaciones de esta obra en el país y el exterior. ¿Qué sensaciones recoje? ¿Y qué percibe que genera en la gente la figura de Néstor Kirchner?

-Mirá, abrí una casilla de mail para recibir comentarios de personas que leyeron el libro. Y llevo hechas nueve presentaciones, en distintas ciudades en poco más de dos meses. Realmente me fascina lo que me cuenta ese público. Historias de vida, reales y emocionadas. “Empecé a militar motivado por Néstor o Cristina”, dicen los más jóvenes. “Volví a militar”, los de más años. Muchas chicas y chicos me cuentan que fueron criados solo por la madre, en hogares muy humildes y que van a la Universidad o se recibieron merced a las políticas del kirchnerismo. Tienen 16, 20, 30 años los más grandes.,.. No son propagandistas, ni funcionarios. Son seres humanos que cuentan cómo cambió su existencia. También hay empresarios quebrados que volvieron a producir, exiliados que regresaron, radicales que por primera vez votaron a peronistas… Los que pregonan que el “relato” es un embuste deberían leer o escuchar esos testimonios, sinceros, desordenados, espontáneos, escritos o verbalizados por gentes de a pie..

-¿Se puede decir que Kirchner, el tipo que supo, es más que la biografía de un hombre, la biografía de un tiempo…? O de dos, en todo caso, si lo dividimos entre el “Purgatorio”, como se lo denomina en el mismo libro a la presidencia de Néstor, y el tiempo “cristinista” de ampliación de derechos, con “mas Estado y más instituciones”?

-El libro no es una biografía, está claro, solo se centra en la actuación pública de Kirchner, en la escena nacional, entre 2003 y 2010. Sí aspira a ser una pintura de la época, de las grandes medidas que se tomaron, de los grandes debates y conflictos que la atravesaron. La presidencia de Kirchner, según su propia y sencilla metáfora, efectivamente, es la del tránsito del Infierno al Purgatorio. Se concreta con “más gobierno que Estado”, con más acción que instituciones. En el lapso del primer mandato de Cristina en el que vive Kirchner, los avances se expresan en leyes, en reglas generales, con menos discrecionalidad estatal: nacionalización del sistema jubilatorio, aumentos semestrales de las jubilaciones con coeficiente establecido por ley, Asignación Universal por Hijo, Ley de Medios, Matrimonio Igualitario. El inventario, incompleto, es impresionante.

-Cómo usted dice, en uno de los últimos pasajes del libro, Kirchner “trastocó el sistema de relaciones entre el Poder Ejecutivo y los poderes fácticos, inclinando la pendiente”. Ahora, si eso fue una “anomalía”, como la describe Ricardo Forster, ¿Cuál imagina que es la salida para que alguna vez, no demasiado tarde, la pendiente se vuelva a inclinar…?

-Prefiero no apegarme a la expresión de Ricardo Forster, que es expresada en un libro rico y complejo. La palabra “anomalía” sin ese contexto puede, creo, ser mal interpretada. El kirchnerismo impuso un nuevo paradigma para gobernar pero no fue una rareza, ni algo inexplicable. Hubo procesos similares en Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Chile… Todos diferentes entre sí, como lo son las sociedades que los eligieron y revalidaron. Pero hay factores objetivos que hicieron posibles esas experiencias. Su simultaneidad no es producto del azar sino de factores históricos tangibles. Ahora hay una declinación o caída de la mayoría de esas experiencias. ¿Cuál el futuro? No soy afecto a profetizar ni a vaticinar escenarios. Solo sugiero que los gobiernos nacional.-populares, bolivarianos, socialdemócratas, progresistas o más radicalizados tuvieron supervivencia prolongada, única en la historia de sus respectivas naciones. Fue consecuencia de su sustentabilidad política y económica. Me parece que regímenes como los de Mauricio Macri, Michel Temer no son sustentables y que su legitimidad democrática será menos firme y perdurable que la de sus antecesores. Nada es seguro pero esa es mi impresión.

-En otro pasaje de su libro hace una mención a las elecciones de medio término, y la diferencia entre las de 2005, cuando Cristina arrasó con Chiche Duhalde, y la de 2009, cuando Néstor Kirchner perdió por poco ante De Narváez… Las que se vienen serán las primeras elecciones de medio término del kirchnerismo como oposición… ¿cuáles son sus perspectivas, con aquellos antecedentes tan diferentes e incluso bien disímiles entre sí?

-De nuevo, cero vaticinios. Las elecciones de medio término, aunque parlamentarias, son muy determinantes. Cristina fue la única que perdió una (en 2009) y luego ganó las presidenciales. En cambio, los presidentes Alfonsín, Menem, De la Rúa y ella misma en 2013 perdieron en medio término y dos años después entregaron el poder. Para Macri pueden ser decisivas. Imagino que sí su desempeño económico se parece al de 2016 tendrá muy malos resultados. No es una apuesta, ni un augurio, ni un deseo: es una conclusión basada en los precedentes históricos.

-El capítulo 10 es “no quiero disputar el peronismo, quiero disputar el poder”. Y Néstor Kirchner fue el hombre que supo construir poder desde un exiguo 22%… ¿Ve a Cristina en condiciones de reconstruir poder desde abajo, como lo hizo su marido, más allá del PJ o del propio FpV?

-Kirchner construyó poder desde el gobierno, siendo desconocido hasta para muchos de los que lo votaron. Pero manejando el aparato del Estado. Un Estado empobrecido y enclenque, pero Estado al fin. El desafío para Cristina, o mejor expresado para el Frente para la Victoria, es reconstruir poder desde la oposición, desde el llano con muchos menos recursos materiales. En el llano, todo es más difícil pero no imposible. Una ventaja del actual kirchnerismo, comparado con el de 2003: a Néstor Kirchner no lo conocía nadie, debía construir consenso paso a paso, medida a medida. Cristina y el kirchnerismo actual son apoyados por personas con memoria, que fueron beneficiarias de sus políticas, que saben cómo mejoró su vida. No solo expresan ilusión o esperanza: también defienden lo que tienen, bienes y derechos.

-Afirma usted, en un pasaje de su obra, que “la nacionalización de las jubilaciones y la AUH, aunadas a las políticas laborales, cimentaron un conjunto de prestaciones sociales que acompañarán a los argentinos desde la cuna (o desde antes de nacer) hasta el último día”. ¿Está seguro hoy realmente que eso será así, con lo que logró avanzar en estos trece meses el neoliberalismo sobre los derechos ganados en el anterior período de 12 años?

-Todas las conquistas están en riesgo pero ninguna es sencilla de desbaratar. La voluntad del macrismo es cambiar la correlación de fuerzas entre el capital y el trabajo. Pero hay resistencias populares, huelgas, movilizaciones, leyes que fijan derechos… En suma, ya se va viendo, hay conflictos y tensiones. Los titulares de derechos se defienden en las calles, con base en las organizaciones sociales y en algunos sindicatos. Y, a veces, en el Parlamento., Esa lucha se acentuará. El resultado dependerá de la fuerza, la convicción y la destreza de los dos sectores. No está escrito de antemano ni quedará cristalizado en momento alguno.

-Coincidimos en que “habría que trazar más paralelos entre los presidentes Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner”. ¿Cuáles cree que son los rasgos más gruesos que los emparentan?

-A diferencia de lo que dice el tango “Volver”, veinte años son muchos… Entiendo igual que los presidentes Alfonsín y Kirchner captaron cuáles eran las demandas explícitas y solapadas de la sociedad. Las encarnaron. Y se pusieron a la vanguardia en varios aspectos. Ambos en materia de derechos humanos. Para ser vanguardia eficaz, un líder debe estar por delante de la media de la sociedad pero no muy alejado… no ser una patrulla perdida, una referencia remota o inalcanzable. Debe estar, digámoslo de modo simbólico, a una distancia que la sociedad pueda recorrer para acompañarlo. Para eso, debe hacerse ver, conseguir credibilidad, convencer, movilizar… Eso supieron Alfonsín y Kirchner. Creo que éste con más hondura, porque construyó un modelo económico más satisfactorio para los intereses populares.

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