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La Ciudad 26 de septiembre de 2018

Cuando el autoritarismo y el revanchismo van de la mano

En una nueva instancia de su enfrentamiento con un sector empresarial de la ciudad, el intendente municipal Carlos Arroyo analiza implementar una polémica medida que viola los preceptos constitucionales y el estado de derecho.

El intendente municipal Carlos Arroyo, en el marco de la persecución que viene ejerciendo contra un grupo empresarial local, se dispone a decretar la caducidad de una concesión, dejando sin efecto la validez de una ordenanza municipal en una clara violación a la seguridad jurídica, lo cual abre las puertas a un juicio millonario contra la comuna que, claro está, deberán afrontar las próximas autoridades comunales con el consiguiente perjuicio económico para el erario público.

Según pudo establecerse, el intendente habría ordenado a su secretario de Gobierno, Alejandro Vicente, al de Economía, Hernán Mourelle y al asesor Ricardo Gutiérrez -se desconoce si se trata del mismo funcionario que fuera denunciado por empresarios privados, por pedidos de coimas, durante la gestión del ex intendente Elio Aprile-, que redactaran el decreto de caducidad de la concesión del “Emprendimiento Paseo Las Toscas y Paseo Hermitage” en el sector localizado entre el boulevard marítimo Patricio Peralta Ramos, continuación de las calles Alvear, Las Heras y el paseo peatonal inferior adyacente a las playas.

Arroyo, en el marco de sus reiterados ataques a la empresa también propietaria del diario LA CAPITAL, pretende desconocer el decreto municipal firmado por el ex intendente Elio Aprile y refrendado por el Concejo Deliberante -donde no tiene intenciones de elevar esta novedosa y arbitraria propuesta- y el contrato celebrado oportunamente por la municipalidad y la empresa concesionaria -firmado el 21 de septiembre de 1999- que determina el uso de dicho espacio hasta el 21 de septiembre de 2029.

En estas horas, se trabaja en la comuna en la elaboración del documento que pretende dejar sin efecto la ordenanza 12480 y el decreto 853/99, desconociéndose los argumentos legales a esgrimir por el Ejecutivo local, aunque a nadie escapa que la decisión se enmarca en el hostigamiento que, prácticamente desde que asumió en el cargo, viene ejerciendo el actual jefe comunal contra el grupo empresarial a cargo de esa concesión, a la vez propietario del diario LA CAPITAL. “Se trata de otro disparate del intendente tendiente a disciplinar al diario. Es así de simple. Lo lamentable que es que esto les va a salir caro a los marplatenses porque no resiste el menor análisis jurídico.

De todos modos, Arroyo ya no será el intendente cuando haya un juicio millonario contra la comuna”, razonó un funcionario municipal contrario a este tipo de maniobras, quien además recordó que semanas atrás la comuna -pese a encontrarse en una delicadísima situación financiera, recibiendo ayuda económica mensual de parte del gobierno nacional- dispuso otorgar abultadas pautas publicitarias a distintos medios y periodistas, no así a LA CAPITAL, en otra clara muestra de “castigo” al medio que desde hace 113 años acompaña el sentir de los marplatenses. “No pudieron hacer daño con la pauta y ahora van por la concesión”, graficó en tanto un reconocido abogado que también hizo pública su oposición, al mismo grupo de asesores del intendente, sobre la medida que se está elaborando.

Millonaria inversión

Con un monto de inversión en obras e infraestructura de 10.840.000 dólares, a partir del inicio del emprendimiento privado, se produjo un cambio notable en todo el sector, recuperándose así un espacio emblemático de la ciudad.
Habiéndose cumplido con todas las obras requeridas, no caben dudas de que existe un antes y un después en ese espacio marplatense escenario a la vez de históricas reuniones, como la Cumbre de las Américas o multitudinarios recitales gratuitos que contaron con la presencia de los más destacados exponentes de la música y el espectáculo no sólo nacionales sino también extranjeros. Además allí se desarrollaron innumerables ediciones de la Fiesta Nacional del Mar y del Festival Internacional de Cine -por contrato la Municipalidad puede disponer del sector concesionado para el desarrollo de esas actividades comunitarias-, tratándose de un espacio totalmente renovado y mantenido a través de millonarias erogaciones por parte de los actuales concesionarios.

El Paseo Hermitage tiene una superficie de 14.500 metros cuadrados cubiertos y casi 15.000 metros cuadrados ocupados por ramblas y paseos descubiertos. A esta superficie se suman los parques y las plazas que ocupan 30 mil metros cuadrados, abiertos al uso público. Los paseos se desarrollan en dos niveles: el superior, compuesto por una plaza y sectores parquizados a la altura del boulevard marítimo. Este sector está delimitado por la pared de piedra que caracteriza el proyecto original. El segundo nivel, a la misma altura que la playa, aloja los balnearios, los bares y los negocios. Asimismo, se da una continuidad especial entre ambas plantas con una cúpula vidriada que se impone en el paisaje para comunicar los niveles. Con dichas obras -incluyendo un helipuerto que fue utilizado por todos los presidentes que visitaron la ciudad desde entonces- se recuperó además el sector tradicional de los bares, los balnearios y el paseo Las Toscas, integrándose la zona a la vida de la ciudad durante todo el año, contrariamente a lo que se visualizaba cuando todo ese sector se encontraba en franco estado de abandono. Un proyecto, en definitiva, que recuperó el complejo integrado por el Casino y el Hotel Provincial y que hoy es disfrutado y usufructuado por miles y miles de marplatenses y turistas.

El 28 de diciembre de 2001, al inaugurarse el Paseo, el entonces intendente Elio Aprile señaló que “este es el triunfo de la obstinación, de la realidad que previamente fue utopía y sueño, que está a disposición del país para orgullo de Mar del Plata”. En tanto, el entonces secretario de Turismo de la Nación -actual funcionario del gobierno nacional- Hernán Lombardi resaltó que “en momentos muy difíciles que vive la Argentina, hay que destacar a los que apuestan al turismo”.

Lejos de aquellos enunciados, el hoy intendente municipal -con nada para poder exhibir a modo de legado de su gestión, no habiendo podido inaugurar siquiera un jardín maternal cuando en su campaña electoral prometía abrir uno por mes-, se aferra en el último tramo de su gestión a profundizar su enfrentamiento contra quienes apostaron, y seguirán apostando, al crecimiento de la ciudad con inversiones millonarias que han generado y de hecho siguen generando miles de fuentes de trabajo en una de las ciudades más castigadas de la Argentina por el flagelo de la desocupación. Arroyo, en definitiva, se apresta a ejercer y desarrollar un nuevo acto autoritario, que poco tiene que ver con el ejercicio de la función pública en un estado de derecho y en el marco de la democracia.