La Ciudad

Docentes de la secundaria 38: “Estamos muy limitados por la falta de recursos”

Lo señalaron en un comunicado. Afirmaron que "en las aulas se escuchan cada vez más insultos, agravios y malos tratos", hablaron de "una gran sobrecarga laboral" y respaldaron a los directivos.

Los docentes de la escuela secundaria 38 “Rodolfo Walsh”, donde un alumno de 14 años golpeó brutalmente a un compañero en una disputa por un banco, aseguraron que están “muy limitados por la falta de recursos, lo que implica una gran sobrecarga laboral” y contribuye a que se produzcan “hechos indeseables”.

En un comunicado, el cuerpo docente consideró “imperioso” contar “con las condiciones adecuadas” y “recursos concretos, tanto de personal como de insumos y de formación pedagógica”.

También solicitaron “un mayor respaldo para intervenir ante situaciones de violencia y, sobre todo, capacidad de decisión para evitarlas, acelerando los tiempos burocráticos”.

Los docentes sostuvieron que sintieron la necesidad de expresarse “ante la cantidad de información errónea y malintencionada que circula en los medios de comunicación y las redes sociales”, reflejadas en frases como “los directivos estaban todos de vacaciones”, “no se llamó a la ambulancia”, “los docentes no hicieron nada”, “no estaban” o “intentaron tapar el problema”.

Tras “enviarle un fuerte abrazo al estudiante que recibió las agresiones” y desear “que se esté recuperando bien con la contención de su familia”, anhelaron que el que cometió las agresiones “tenga el seguimiento y acompañamiento familiar e institucional para encauzar su formación integral y su integración social”.

Enseguida apuntaron que, cuando sucede un hecho semejante, “las palabras son insuficientes”, y consideraron necesaria “la implementación de acciones que generen cambios”. “Pero no podemos solos –plantearon–. La realidad que viven las escuelas hoy es compleja, pero no es sino un reflejo de los problemas sociales que venimos atravesando desde hace tiempo. Sabemos que la violencia no nace en las escuelas, sino que en ellas se hace más visible”, En ese sentido, pidieron medidas que les permitan “recuperar y defender” la escuela. 

Puntualizaron que no disponen “de herramientas ni de recursos para atender la diversidad de tareas, incrementadas por el nuevo régimen académico, y aún más por la escalada de violencia social y escolar”.

Advirtieron que “en las aulas se escuchan cada vez más insultos, agravios y malos tratos”, y dijeron que “nunca” permanecen indiferentes. “Es tema de tratamiento permanente la búsqueda de soluciones y las condiciones de convivencia. Buscamos recursos, nos reinventamos, seguimos los protocolos: confeccionamos las actas correspondientes ante situaciones que lo requieren, el equipo directivo las eleva, buscamos la intervención del Equipo de Orientación Escolar que alterna unos días en el turno mañana y otros en el turno tarde y que, además, por pertenecer al distrito y no a cargos de la escuela, cambia sus integrantes todos los años o incluso con mayor

frecuencia”, describieron.

“El trabajo de las preceptoras es por demás extenuante en el seguimiento tanto de las trayectorias escolares de cada uno de los estudiantes como la atención sobre sus situaciones personales. Además, tenemos cada vez menos cargos de preceptoras para las necesidades de nuestro establecimiento”, añadieron y aclararon que “ningún docente elige trabajar en estas condiciones”.

Respaldaron al equipo directivo. “Son personas comprometidas, que actuaron según lo previsto en las reglamentaciones, advirtiendo lo que estaba pasando en el aula desde hacía tiempo. Sabemos que, junto con docentes, preceptoras y auxiliares, se buscó de modo insistente la implementación de estrategias que contengan a estudiantes con diversidad de problemas de adaptación psicosocial. Sin embargo, nos encontramos siempre con el límite de las condiciones, la indiferencia y los extendidos tiempos burocráticos”, criticaron.

“Escuchamos muchas veces decir que la escuela no hace nada. Sin embargo, quienes formamos parte de ella sabemos del trabajo cotidiano, muchas veces silencioso, que implica acompañar, contener, escuchar e intervenir en situaciones cada vez más complejas. Por eso entendemos que, si de verdad queremos cambiar esta realidad, es imprescindible dejar de responsabilizar únicamente a la institución escolar”, reclamaron.

“Como ciudadanos –acotaron– debemos poder analizar los límites y falencias de las políticas educativas que siempre han prescindido y negado participación de los docentes en las sucesivas modificaciones, las que no han hecho más que precarizar nuestras condiciones de trabajo y la educación. También se requiere del compromiso de las familias, de las instituciones del Estado y de la comunidad toda en su conjunto para construir respuestas que realmente generen cambios”.

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