La Ciudad

Delivery: menos pedidos pero cada vez más personas trabajando en el sector

Aseguran que en Pedidos Ya la última semana se sumaron unas 20 personas más al staff, situación que se repite en Glovo. Las aplicaciones de entregas domiciliarias, la alternativa de muchos ante la crisis por la pandemia.

El incremento de trabajo que tuvieron en marzo los trabajadores de aplicaciones de entregas domiciliarias sufre por estos días una considerable baja a causa de dos factores: la flexibilización de la cuarentena y el aumento de personas que ingresaron a trabajar en el sector en búsqueda de una salida laboral en el medio de la crisis.

Como parte de los pocos que estuvieron exceptuados a cumplir con el aislamiento desde el 20 de marzo, hombres y mujeres en motos, bicicletas y otros medios de transporten recorren desde hace dos meses la ciudad de punta a punta llevando desde pedidos de comida hasta compras de supermercado y paquetes de mensajería. Un servicio esencial para quienes no podían circular libremente.

Esta situación les permitió ser en ocasiones testigos privilegiados de una Mar del Plata insólita, con calles y playas totalmente vacías, y los únicos capaces de abastecer a cientos de personas y familias repatriadas que, bajo un estricto confinamiento de 14 días, no podían salir a hacer las compras.

Sin embargo, con el correr de las semanas, la habilitación de nuevas actividades económicas comenzó a verse reflejado en el movimiento de la calle, que según señalan los trabajadores de la aplicación es cada vez mayor.

Lo que esta pasando ahora no se compara para nada con lo que pasaba en las primeras semanas de la cuarentena. Ahí no había nadie en la calle. Después de las 8, en Mar del Plata no corría un alma. Ayer, volvía a mi casa a la medianoche y el movimiento por la avenida Juan B. Justo era el de un día normal”, señaló a LA CAPITAL Macarena Morales, trabajadora marplatense de Pedidos Ya.

La diferencia también se percibió en el trabajo. Según señaló Macarena, mientras que en las primeras semanas del confinamiento llegaba a hacer 80 pedidos semanales, ahora apenas alcanza los 50-60. “A veces tengo horas sin que caiga ni un pedido, y eso no me pasaba en las primeras semanas”, indicó.

Si bien Macarena atribuye en parte la baja de trabajo a la flexibilización de la cuarentena, asegura que otro de los factores es el incremento de personas que se volcaron a trabajar como delivery.

“Si tenes un medio de transporte y los papeles en regla, es una actividad que permite trabajar en este contexto. La semana pasada, en Pedidos Ya, se sumó un grupo de alrededor 20 personas. Lo mismo pasó en Glovo”, indicó.

El impacto económico de la pandemia y su respectiva cuarentena es aún incalculable pero visible. A medida que pasan los días, son cada vez más los sectores que se manifiestan en alerta ante un futuro cercano que amenaza ser devastador.

En este contexto de inestabilidad laboral para miles de marplatenses, la posibilidad de percibir un ingreso en medio de la crisis resulta no solo interesante sino sumamente necesario para la subsistencia.

De todas maneras, Macarena asegura que la exposición en plena pandemia es grande. “Nosotros contamos con todos los elementos necesarios para protegernos. Alcohol en gel, alcohol líquido, barbijo. Pero todo lo compramos nosotros. Algunas empresas dieron un monto específico de dinero para la compra de estos productos, pero fue bajo y no tiene correlación con el valor de esos productos en el mercado”, indicó.

Y agregó: “Muchos de mis colegas entregaron pedidos en las casas de familias repatriadas y las medidas de seguridad que implementamos fueron muy estrictas, para evitar contagios. Compañeros míos llegaron a pedirles que rocíen los billetes con alcohol antes de entregarlos”.

En tiempos de pandemia, las aplicaciones también buscaron adaptarse. Muchas sumaron un botón en sus plataformas que permitía la opción de no tener contacto con el repartidor o se habilitaron pedidos que implicaran el traslado de paquetes o elementos de un lugar a otro. “Eso generó mucho más movimiento”, concluyó Macarena.

 

 

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