La Ciudad

Desafío a Raverta avalado por Kicillof y semanas clave para Montenegro y Neme

El gobernador unió las listas no kirchneristas que iban a competir en la interna del PJ. Será una pelea preliminar rumbo a 2027. El futuro del jefe comunal de licencia es la principal incógnita en el oficialismo. Ultima oportunidad para aportar claridad sobre las tasas.

Por Ramiro Melucci

En 2019, cuando perdió por menos de diez mil votos con Guillermo Montenegro, Fernanda Raverta se consolidó como referente del peronismo en Mar del Plata. Había comenzado a juntar las partes desperdigadas tres años antes, después de que el entonces intendente Gustavo Pulti, en alianza con el kirchnerismo, cayera ante Carlos Arroyo. Pero fue a partir de la ajustada derrota (post triunfo en las PASO) cuando se quedó con el bastón de mariscal: a través de ella, los gobiernos de Alberto Fernández y Axel Kicillof nombraron a los responsables de todas las reparticiones públicas nacionales y provinciales en Mar del Plata. Bendecida por Cristina Fernández de Kirchner, oficiaba de anfitriona en cada visita del Presidente y el gobernador.

Con los años, tres mojones modificaron el escenario: la pelea de Cristina con Alberto Fernández tras la derrota en las legislativas de 2021, la victoria de Javier Milei en 2023 y el desafío de Axel Kicillof a la expresidenta, reflejado en las disputas con Máximo Kirchner.

Cada uno de esos hechos implicó repercusiones locales que, de algún modo, alcanzaron a Raverta. El primero se vincula con la batalla que le presentó el entonces director del Correo Argentino, Rodolfo Manino Iriart, en la interna del PJ en 2022. El segundo significó ceder a manos libertarias los cargos nacionales en la ciudad. El tercero está directamente relacionado con el cambio de referencia local del gobernador (Raverta fue reemplazada por Pulti) y con la candidatura a concejal que presentó el exintendente en las legislativas del año pasado, disociada de Fuerza Patria.


Kicillof logró que Iriart integrase su lista a la del Movimiento Derecho al Futuro.


La última semana terminó de tomar forma un nuevo desafío a Raverta: el gobernador logró que las dos listas no kirchneristas que se habían presentado para la interna del 15 de marzo (la de Iriart y la del Movimiento Derecho al Futuro) se integren para competir contra la auspiciada por la senadora provincial.

El movimiento estaba dentro de lo esperable. Iriart había comenzado a conversar con Pulti antes del cierre de las listas. Pero fue a través de Mariano Cascallares que logró limar las asperezas que habían quedado con Kicillof, que derivó en 2022 en la salida de la marplatense Débora Indarte del bloque del Frente de Todos en la Legislatura. “Lo que en cuatro años no lo había podido resolver nadie se resolvió en 48 horas”, celebró Iriart tras alcanzar con el gobernador un acuerdo político y de gestión. Es decir, que no solo implica la fusión de las listas del PJ local bajo las candidaturas de Adriana Donzelli (para la presidencia del partido) y Juan Garivoto (congresal), sino que además le abre las puertas de la administración provincial.

Hay, respecto de eso, un viejo presagio no cumplido: que en algún momento Raverta se quedará también sin los cargos provinciales en Mar del Plata. Algunos interpretan que eso no sucederá mientras se mantenga la tregua de Kicillof con Máximo Kirchner, ratificada en la lista de unidad del PJ bonaerense y, más cerca, en los candidatos a consejeros por la quinta sección: el intendente de Villa Gesell, Gustavo Barrera, y Andrea Cáceres, de Necochea, en representación del MDF, y Juan Pablo de Jesús (La Costa) y la propia Raverta como expresiones del kirchnerismo.

“Es un movimiento razonable. Divididos no tenían ninguna chance. Juntaron gente que no tiene nada que ver, como (Raúl) Calamante y Manino”, reaccionaron en La Cámpora. Pero evitaron cualquier dardo a Kicillof. Como lo evitaron también en el documento que presentó la senadora en X, que le valió un intercambio poco amistoso con las libertarias Lilia Lemoine y Juliana Santillán.

El texto, de diez páginas, aclara que “la unidad es un valor en tanto devenga de una profunda unidad de concepción y se exprese en unidad de acción”, y que “debe ir articulada a un programa político; de lo contrario, es amontonamiento sin rumbo”.

Pero contiene, sobre todo, cuestionamientos al modelo libertario con alusiones a su pata local. “Bregamos por la ‘ciudad de todos’, que supera ampliamente al eufemismo de la ‘ciudad del sí'”, asegura en un párrafo. “El centro y el eje de nuestra batalla política, cultural y simbólica está en la confrontación con el modelo de Milei, que en la ciudad expresan Montenegro, Neme y sus aliados. Estamos en las antípodas”, dice otro. “Queremos profundizar las políticas de género y diversidades en un ambiente donde, por imperio de su mirada sesgada, desprecian todo tipo de atención, lo menosprecian en sus redes y en los medios, más aún en nuestra ciudad, marcada por la persecución al ‘fisura’ y dolorosamente testigo de femicidios e inseguridades”, marca otro.


Pulti, en la marcha contra la reforma laboral. Es el referente del gobernador en Mar del Plata.


Palabras que marcan con claridad que la del PJ local es una pelea preliminar de cara al combate de fondo de 2027. Pulti ya había mostrado sus intenciones al asumir como concejal y proponer una “agenda de soluciones” para el municipio, ignorada por el gobierno municipal. Va una vez más derecho a disputar con Raverta la candidatura a intendente del espacio opositor. En la que busca intervenir Juan Manuel Cheppi, del Frente Renovador, para enfrentar lo que propongan del otro lado Montenegro, Neme, el libertario Alejandro Carrancio o el radical Maximiliano Abad.

Falta una eternidad. Todavía restan despejarse incógnitas del corto plazo. Empezando por dónde estará Montenegro. Hasta que eso ocurra (marzo sería un mes clave por la posible salida del ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona), el gobierno municipal pone la mira en el presupuesto. Tiene por delante una sesión clave: la del viernes próximo. Se votará el paquete completo del cálculo de gastos y recursos y los aumentos de tasas. Los votos no son un problema, porque tiene asegurados 14 sobre 24, que incluyen a los del PRO, La Libertad Avanza, los radicales y el de la Coalición Cívica.

Debería enfocarse en la comunicación pública. Hasta ahora el sistema de preguntas por escrito que le impuso a la oposición, las intervenciones despojadas de números de los concejales oficialistas y la negativa de los funcionarios a responder consultas periodísticas solo alimentaron la confusión. No es posible saber algo básico: cuánto aumentarán las tasas. Algunos oficialistas reiteran el 11%; otros callan o dudan; la oposición dice que será del 36% “más la inflación”.

El Ejecutivo tiene dos oportunidades antes de la sesión para amigarse con la precisión: el miércoles será la audiencia pública informativa en el Concejo y todavía debe responder por escrito las preguntas que le hicieron los bloques opositores.

A la espera del debate central sobre el presupuesto, el gobierno local y sus rivales ya empezaron a mostrar por dónde pasará la próxima discusión. Neme adelantó que habrá multas para los que tiren basura “donde no corresponde” y el presidente del bloque oficialista, Julián Bussetti, impulsa la creación de la figura de trabajo comunitario para los que generen microbasurales. A las distintas bancadas de la oposición en el Concejo no les disgusta el debate: ven a la ciudad sucia, recuerdan que no hay una sola campaña de concientización, apuntan contra el dineral que cobra la concesionaria de higiene urbana y reclaman control. En eso coinciden y, por momentos, hasta dan la falsa impresión de llevarse bien. 

 

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