12 de enero de 2019
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Día del Pizzero: las historias de cuatro pizzerías tradicionales de Mar del Plata

Según el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (2015), el 66% de los argentinos come, al menos, una pizza por semana. La Mini, La Nieve, La Marcianita y Mambrú contaron cómo fueron sus comienzos a LA CAPITAL.

Imagen ilustrativa

 

El primer paso es amasar y dejar descansar la masa por unos 30 o 40 minutos. Después se divide en bollos de 420 gramos aproximadamente y hay que bollar. El tercer paso es dejar descansar otra media hora los bollos con el film para luego estirar en un molde apenas aceitado y lograr un grosor parejo en toda la masa. Salsar con salsa de tomate triturado y dejar que se haga en el mismo molde la última fermentación. Paso 5: llevar al horno y cocinar primero la masa. Y, por último, cuando la masa esté cocida agregar los ingredientes necesarios para crear el sabor de la pizza a elección. Se puede dar una receta pero las más ricas de Mar del Plata tienen aquello especial que los pizzeros jamás van a contar.

El 12 de enero se celebra en Argentina el Día del pizzero y dado que un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Industrial determinó que el 66 por ciento de los argentinos come, al menos, una pizza por semana LA CAPITAL decidió contar la historia de cuatro pizzerías tradicionales de la ciudad.

La Mini

María Mercedes Maurandi, conocida como Mari, es la culpable de las largas colas en espera de la clásica porción de muzzarella fuera del pequeño local de La Mini en Independencia 1681.
Es que sus pizzas eran tan deliciosas que después de fracasar en los rubros de ropa, bijouterie, regalería y quiniela, era prácticamente evidente que había que probar suerte en la gastronomía.
Otros familiares que ya habían tenido experencia al trabajar en pizzerías colaboraron con la infraestructura y Mari sumó al negocio el secreto culinario que, hasta el día hoy, hace que muchos marplatenses elijan a La Mini.

“La dueña de nuestra receta fue mi mamá asique inauguramos el local el día de su cumpleaños, el 24 de noviembre de 1974”, contó Sergio Mazza a LA CAPITAL.  La respuesta fue inmediata e increíblemente positiva, y así el negocio comenzó a crecer y crecer. Y la familia Mazza se vio obligada a abrir otras sucursales: San Juan 1668, San Martín 2619 y Alvarado 1227.

Lo más vendido son las pizzas y empanadas. Si bien en cada local es diferente, los tipos de pizza más vendidos no se alejan mucho de lo clásico. Napolitana y fugazzeta lideran en tres locales, mientras que en el de Independencia “de cada 10 pizzas, 8 son de muzzarella”.

Mazza compartió la particularidad de que el primer local de la firma, “es el más chico de toda la ciudad” y que incluso “hoy en día no se puede abrir un local de comida con esas medidas”. De allí surgió el nombre La Mini, “porque es una mini-pizzería”.

Respecto al éxito y aquello que diferencia al lugar de otros del mismo rubro, el dueño expresó: “Yo creo que se debe a la calidad del producto y que la gente que trabaja con nosotros está hace muchos años, el cliente nota esto”. “Más del 30% de nuestra plantilla laboral tiene más de 30 años trabajando con nostros”, detalló.
El empresario lamentó que en la ciudad no se organice ninguna actividad por el Día del pizzero, “como pasa en Buenos Aires donde hay maratón de porciones de pizza” y pidió que “no se pierda la mística de ir a comer la pizza a una auténtica pizzería”.
La Marcianita

“Ignorada marcianita,
aseguran los hombres de ciencia
que en 10 años más,
tu y yo estaremos tan cerquita
que podremos pasear por el cielo
y hablarnos de amor”

Sonaba en la radio la voz de Billy Cafaro, que en la década del ’60 era furor, cuando la suegra de Nelly Raso la escuchó y decidió que ese sería el nombre de su nueva pizzería: “La Marcianita”. “A mi ni me gustaba pero no quería arrebatarle semejante ilusión”, confesó ahora Raso.

Sin embargo, su suegra acertó ya que en la actualidad cada marplatense sabe qué es La Marcianita debido a la increíble popularidad que consiguió desde que fue fundada el 7 de noviembre de 1959.

En ese entonces, la mencionada suegra “amaba cocinar” y su marido le dijo: “Listo, voy a alquilar un lugar para que vendas tus pizzas”. El don de la mujer no podría quedar reservado sólo para su círculo íntimo.

Ahora, tienen tres sucursales: Colón 3232, Constitución 5892 y Olavarría 3268. En el clásico trabajan Nelly y su marido, Aldo. Y el resto es administrado por sus hijos, Jorge y Guillermo, nueras y nietos.

Después de leer la carta y contar en silencio, Nelly largó: “Aunque tengamos 32 gustos diferentes de pizza (más los que la gente inventa y nosotros se lo preparamos) las pizzas que más se piden son las clásicas: muzzarella, napolitana y últimamente, la de rúcula y jamón crudo”.
Si bien no quiso responder qué es aquello que diferencia a su negocio del resto porque considera que ese es un comentario que deberían hacer los clientes, sí reconoció que una característica que los acompañó durante los años fue “mantener la conducta”.
“Incluso en los momentos difíciles del país, que nos tocaron muchos, nunca le quitamos materia prima a la mercadería. Siempre usamos los mejores productos para mantener la calidad”, finalizó.
La Nieve

Cuando el abuelo de la familia Macia, de nacionalidad española, llegó en 1949 a Mar del Plata tras vivir en Buenos Aires y trabajar como zapatero, jamás imaginó que iniciaría un negocio en Rivadavia 3002 que años después se volvería uno de los preferidos para la pizza “al paso”.

Mientras en un principio sólo se vendían porciones de pizza y funcionaba como rotisería y fábrica de pastas, con el tiempo sumó un segundo piso y mesas exteriores. Así como también empanadas, tartas y una mayor cantidad de variedad de pizzas. “Pero la pizza es lo principal”, aclaró Pablo Macia. La pizza muzzarella es lo más vendido del lugar, seguida del fainá.

Macia celebró que “siempre han mantenido la calidad a través del tiempo y el producto supo satisfacer a los clientes” y destacó que “los precios de La Nieve hacen que nustro producto sea accesible para todo el mundo”.
Mambrú

“Gracias, por el diario me acabo de enterar que es el Día del pizzero”, fue lo primero que dijo Fernando Ball Llatinas, dueño de Mambrú entre risas. Se trata de aquel local que, no importa la hora que sea, las personas se amontonan como sardinas en Libertad 3321 con tal de conseguir una mesa y probar sus pizzas y hamburguesas.

Todo comenzó el 1 de enero de 1981 cuando don Ball Llatinas quiso “imponer un estilo de pizza muy argentino, diferente a la italiana”.

El restaurante permanece “casi igual” a cuando se inauguró en 1981, por casi presión social debieron sumar nuevas mesas. El resto, se mantiene.

La pizza más consumida es la “lombarda”, “la especialidad de la casa” según Ball Llatinas. Sus pizzas son, sin dudas, diferentes y poco convencionales. Hasta extravagantes como aquella sabor “pollo al verdeo”.

Mambrú se diferencia del resto porque, según su dueño, su estilo no está presente en la ciudad. Cumple con esta imagen de los distinto, intrigante y abundante.

Pedrito, La Plácita, Pepe’s, La musa y Don Joe son otras de las pizzerías más concurridas en la ciudad

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