La Ciudad

Discurso antigrieta para iniciar un nuevo capítulo de la gestión

Lo dará Montenegro mañana, en la inauguración de sesiones del Concejo. Mencionará el punto de partida y marcará prioridades. Sintonía con Vidal. Alfonsín, junto a Raverta, animó a los críticos de Juntos por el Cambio.  

Por Ramiro Melucci

Punto y aparte. El gobierno de Guillermo Montenegro comenzará a escribir mañana un nuevo capítulo de su incipiente historia. El primero, prologado por una transición controvertida por los nombramientos de la gestión anterior, tuvo en el centro de la escena a la temporada turística, con sus pros y sus contras.

En ese período en que el intendente ofició de anfitrión de dirigentes nacionales y provinciales –oficialistas y opositores– su gestión logró además la aprobación del presupuesto y las ordenanzas fiscal e impositiva en el Concejo Deliberante. Un debate que tuvo la participación de todo el gabinete y que marcó la recomposición del vínculo entre el Ejecutivo y el cuerpo deliberativo, dinamitado durante el gobierno de Arroyo.

La devolución de la bonificación docente y la consecuente revinculación con el sistema educativo municipal fue otro hito del inicio del mandato. Para el gobierno, tan fundamental como ese paso fueron las obras que se pusieron en marcha con suficiente antelación para que las clases comiencen en tiempo y forma.

La semana pasada, después de que se apagaran las luces de la temporada con el fin de semana extralargo de carnaval, el capítulo inicial de la gestión culminó como terminan las historias circulares: por el principio. Montenegro anunció a su gabinete la decisión de dar de baja más de 100 contratos temporarios. Los mismos que habían quedado bajo los reflectores en los primeros días.

El repaso de estos casi tres meses de gestión será una parte medular del discurso que dará mañana en la inauguración de las sesiones ordinarias del Concejo. El jefe comunal pondrá a la temporada como ejemplo de trabajo conjunto con la Nación y la Provincia. Dirá que de esa forma se logran los éxitos que les sirven a la ciudad y a los marplatenses. El mensaje exudará una actitud antigrieta.

No debería sorprender. La exgobernadora María Eugenia Vidal, su referente en la provincia de Buenos Aires, les bajó a los legisladores provinciales de Juntos por el Cambio una línea política del mismo calibre. “Hay que darle tiempo a un gobierno que comienza”, pidió, en referencia al de Axel Kicillof. Montenegro sintonizará el mismo dial. “La Provincia y la Nación van a encontrar en él siempre un intendente dispuesto a dialogar”, dijeron en su entorno.

Los pocos días que pasaron entre el debate presupuestario y la inauguración de sesiones fue un problema a la hora de componer el discurso. El intendente y sus colaboradores cayeron en la cuenta de que el grueso de lo que debe decirse ya lo anticiparon los funcionarios en la comisión de Hacienda. Pero concluyeron que la palabra del jefe comunal tiene, aun en la insistencia, un peso simbólico adicional.

La seguridad y el plan de la Patrulla Comunitaria, el control del espacio público y la utilización de esos sectores para el disfrute de los vecinos formarán parte de las prioridades que marcará Montenegro. También hará énfasis en la necesidad de que haya un trabajo compartido en temas vinculados a la generación de empleo, como el Parque Industrial, la industria del conocimiento y el puerto. En algunos casos, motorizar esa tarea requerirá la aprobación de ordenanzas impulsadas por el Ejecutivo.

El intendente volverá a subrayar la necesidad de modificar la fórmula polinómica mediante la que se calcula la Tasa de Servicios Urbanos, una de las coincidencias del oficialismo con la oposición durante el debate presupuestario. Destacará también la discusión que se avecina sobre los nuevos pliegos de licitación del transporte público de pasajeros. Allí hay una novedad: el gobierno propondrá discutir el nuevo servicio este año para llegar con aire a la finalización de los contratos con las concesionarias, extendidos por Arroyo por dos años. Vencen a mediados de 2021.

La herencia tendrá un lugar en el discurso. Montenegro mostrará con números el municipio que recibió, el que tiene ahora después de los primeros meses de gestión y el que pretende tener. Algunos ejemplos podrían sonar fuertes, pero el tono del intendente buscará la mesura.

En esa postura cauta conviven al menos dos necesidades: la de decir con claridad la Municipalidad que encontró al momento de asumir y la de no convertir la herencia en excusa. “La gente está cansada de que los políticos hablen de la herencia”, suele repetir en la intimidad. Un tercer motivo para elegir la prudencia en la mirada retrospectiva, que el Ejecutivo evita reconocer, son algunas afinidades legislativas. No hay que perder de vista el aporte arroyista a la aprobación del aumento de tasas.

Mañana, antes de ir al Concejo, el intendente abrirá por primera vez un ciclo lectivo. Será en la escuela municipal 15, con un discurso breve. “No los quiero a todos al lado mío”, les pidió a sus secretarios en la última reunión de gabinete. Por eso solo lo acompañará el de Educación, Sebastián Puglisi, mientras que otros funcionarios participarán de los actos de inicio de clases en otros establecimientos. Pretende así afianzar el vínculo con la comunidad educativa municipal.

Al margen de la gestión, el escenario político tuvo sobre el fin de semana otro hecho destacable. El futuro embajador en España, Ricardo Alfonsín, compartió un acto en Mar del Plata con la referente local del Frente de Todos, Fernanda Raverta, y el secretario general de la CGT, Miguel Guglielmotti. “Creí que después de las elecciones la UCR iba a recuperar identidad y autonomía”, lanzó el hijo del expresidente radical. Un dardo contra la alianza de la UCR con el PRO, tan fundamental para el oficialismo vernáculo. 

Entre los que aplaudieron la frase estuvieron Pablo Farías, exdirigente del partido de Margarita Stolbizer que en la interna de Juntos por el Cambio respaldó a Vilma Baragiola; el exconcejal Mario Rodríguez, alfonsinista de la primera hora, y Leandro Lavintman, asesor del concejal Roberto Páez, del Frente de Todos, y todavía vicepresidente del comité local de la UCR.

 

 

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