Dos hermanos se encuentran para discutir una herencia. Dos teatristas locales decidieron compartir la codirección de la obra y buscar un punto en común entre dos maneras de hacer y pensar el teatro. Todo eso sucede en "Los buenos tratos", que sube a escena este domingo en El Séptimo Fuego.
Todo sucede “en esa salita al lado del negocio”, comentó el director de teatro marplatense Sebastián Dativo. Se trata de cualquier negocio familiar: allí una hermana y un hermano debaten la sucesión, tras la muerte de su padre. Un hermano que se quedó a manejar el pequeño comercio, tal como hizo su papá y su abuelo. Una hermana que partió a otra ciudad para buscar nuevos desafíos.
Ese es el planteo inicial de “Los buenos tratos”, una obra de teatro con las actuaciones de Patricio Ennis y Victoria Domínguez, y codirigida por Dativo y Marcos Moyano. El espectáculo volverá a escena este domingo a las 19 en el escenario de El Séptimo Fuego (Bolívar 3675), con entradas a la gorra.
La función de este domingo sucede a la del domingo pasado, que se llevó a cabo en la sala Payró del Auditorium, con entradas agotadas.
“Los buenos tratos”, un drama vincular con personajes que vivieron su juventud en los años ’90, es también el encuentro entre dos tradiciones de hacer teatro en Mar del Plata: la clawnesca de Dativo y la antropológica de Moyano. Un encuentro buscado, porque ambos se profesan gran admiración.
“Seba había ido al El Séptimo para presentar sus espectáculos. Empezamos a charlar mientras estábamos en la cabina técnica. Tenemos visiones y formaciones completamente distintas pero nos dimos cuenta de que cuando hablábamos de teatro nos interesaba llegar a los mismos puntos”, resumió Moyano. “Fui yo el que le dije,
‘Seba, me encantaría que podamos laburar juntos alguna vez'”, agregó.
“Marcos es de las personas -y esto lo comparto con otros amigos que conozco- que más saben de teatro”, devolvió el elogio Dativo. “Cuando yo todavía ni hacía teatro, iba a ver obras donde él actuaba o dirigía, estuvo buenísimo cuando me dijo ‘ojalá un día hagamos algo juntos’. Para mí fue un lujazo porque es un loco que sabe un montón con una humildad tremenda”, dijo Dativo.
Lo que siguió fue un trabajo en conjunto, para pulir el texto original que escribieron Dativo y Ennis. “Con los ensayos, el texto fue cambiando y fueron sumándose cosas. Nunca dijimos ‘vamos a codirigir’, sino que a medida que fue dándose el proceso fuimos metiendo cada uno sus cositas”, indicó Moyano. “Codirigir siempre fue muy amable de parte de todos porque Patricio y Victoria aportaban un material increíble”, indicó.
Para Dativo, el disparador de la obra fue observar que “tantos símbolos de los ’90 se repetían” en la actualidad. “No me refiero solo a lo político, sino símbolos como que hay un argentino en la Fórmula 1 (Colapinto hoy, Norberto Fontana en los ´90), se vuelven a usar las riñoneras, vi la serie de Menem, la de Coppola”, repasó.
“La primera idea era que Marcos nos dé una mano en la dirección de actores a la par de que yo tenía espacio para poder reescribir y al final se armó una codirección renutritiva. La obra la reescribimos hasta hoy“, comentó Dativo.
Para Ennis, quien interpreta al personaje del hermano, la obra se arma a partir de “una trama vincular” que se alimenta por la complicidad de los hermanos, “los chistes aprendidos y las culpas, los rencores y los reclamos“, dijo el actor.
“Los dos hermanos justifican sus decisiones de vida: uno dice ‘yo fui el que se quedó, el que estuvo acá aguantando, acompañando a papá’. Y la hermana dice ‘yo me fui sola, tuve que hacer mi vida sola, estuve lejos, no es fácil’. Cada uno con sus razones“, agregó Ennis.
Para Marcos, las dos tradiciones teatrales de los directores tienen su correlato en lo que les pasa a los personajes. La disputa de los hermanos es también las ganas de “volver a estar juntos otra vez, la obra habla de esto muy lindamente y nos ha pasado a nosotros también esto de querer convivir con el otro”, agregó.