La Ciudad

Duras críticas al Gobierno en el último panel de la Semana Social

Sindicalistas y dirigentes sociales y políticos abordaron la problemática del trabajo y la pobreza en el país. La importancia de incluir nuevas formas de relaciones laborales, punto central del debate.

“Argentina: la relación entre el trabajo y la pobreza; Contra la pobreza, más trabajo y menos limosna” fue el nombre del quinto y último panel de la Semana Social 2018 organizada por la Comisión Episcopal de Pastoral Social (CEPAS), y que tuvo como eje central a la democracia como “un camino de servicio a los pobres”.

A horas del paro general impulsado por la CGT y ante un salón repleto de dirigentes gremiales, el abordaje a la problemática del trabajo fue el broche que se esperaba en el marco de un encuentro que, a lo largo de sus tres días, estuvo determinado por las duras críticas al gobierno de Mauricio Macri ante la situación social y económica que el país atraviesa.

Las reflexiones del cierre estuvieron a cargo de la diputada nacional por el Frente Renovador, Graciela Camaño; el secretario general de ATE, Hugo Godoy; el dirigente social de la CTEP, Gildo Onorato (CTEP); el referente social a nivel nacional de Barrios de Pie, Daniel Menéndez; y el Monseñor Fernando Maletti, responsable del cierre.

“Cachorro” Godoy fue el primero en tomar la palabra y en destacar que la edición del encuentro de este año se desarrollaba en un momento clave del país.

“Hoy la Semana Social adquiere una importancia fundamental, porque debatir la pobreza y la democracia en un momento tan particular de la Argentina y de nuestra Patria Grande latinoaméricana, que tiene que seguir siendo una construcción esencial para nuestros pueblos, es un tema de gran envergadura”, señaló, ante la mirada atenta de dirigentes gremiales locales y nacionales presentes entre el público.

Los expositores advirtieron la necesidad de incluir a las nuevas organizaciones de trabajadores que trascienden la relación empleado-empleador.

Haciendo uso del título que la Cepas eligió para la edición de este año, aseguró que “no hay democracia plena si hay un 30% de la población que vive en la pobreza y millones de argentinos que padecen hambre en un país rico como el nuestro” e instó a asumir que “la generación de la pobreza es una decisión consciente de los poderosos para dominar al pueblo y para condenar a nuestras naciones a la imposibilidad de desarrollarse con autonomía y soberanía”.

“Es tiempo que abordemos el tema de la riqueza y cómo se distribuye en nuestro país, porque el problema de la Argentina es la inequidad de la riqueza que se genera”, agregó.

En su discurso no faltó el rechazo al acuerdo del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la advertencia sobre el impacto que esas medidas tendrán en la sociedad.

Ese acuerdo nos va a condenar, y hasta lo reconocen ellos cuando dicen que se vienen tiempos más agudos. No es que va a empezar el ajuste, el ajuste ya empezó y lo van a profundizar”, apuntó, al tiempo que calificó la exclusión del Congreso de la Nación en la decisión final de “inaceptable”.

El quinto y último panel de la Semana Social se desarrolló ante un salón repleto.

Nuevas relaciones laborales

Otro de los puntos que atravesó el discurso tanto de Godoy como el de los dirigentes sociales Menéndez y Onorato fue la importancia de incluir en las organizaciones sindicales y en lo que respecta a la planificación estatal, las nuevas relaciones laborales que no forman parte del tradicional binomio empleado-empleador.

Sobre esto el dirigente de ATE  dijo: “Así como decimos que la pobreza es un hecho producido por los poderosos para fortalecer su dominio y control sobre el conjunto de la sociedad, decimos que la organización precaria del trabajo es una manera de debilitar la capacidad de los trabajadores y de las trabajadoras para incidir como protagonistas en el desarrollo de la estructura económica, social y cultural de la sociedad en la que vivimos”.

Y agregó: “Las organizaciones sindicales tradicionales tenemos que abrirnos a asumir que hay nuevas organizaciones de trabajadores, sociales, de desocupados, cooperativas, que tienen que ser protagonistas”.

En la misma línea se pronunció Menéndez, de Barrio de Pie, quien destacó la necesidad de “apropiarse de la identidad del trabajador” y habló sobre las consecuencias que se generaron en el mundo del trabajo, tras las medidas económicas y sociales de los años ’90, al señalar que “muchos de los trabajadores que perdieron su empleo, nunca más pudieron volver a tener el tipo de empleo que tenían en esos años, consolidándose así una nueva estructura“.

Adolfo Pérez Esquivel, que expuso en el primer panel del domingo, dialoga con Daniel Menéndez, referente de Barrios de Pie.

De esta manera criticó al “asistencialismo” como respuesta a la precarización del trabajo por condenar a los trabajadores a “a perder ingresos por tanto a perder dignidad” y aseguró que lo que se precisa incentivar es “una economía popular que dé respuestas para mejorar ingresos y vivir dignamente”. “Lo que hay son estrategias originales para sobrevivir al fracaso del trabajo“, reflexionó Menéndez.

Por su parte, el representante de CTEP, Onorato, enfatizó en que “el problema que hay que resolver es el paradigma tecnocrático” y que “el crecimiento económico por sí mismo no resuelve el problema de la pobreza”.

“Hemos creado trabajo donde no había nadie, donde estaba el descarte social, con los nuevos movimientos populares. Y por eso tenemos la certeza de que estamos en el camino correcto, porque fuimos encontrando la solidaridad, la dignidad, la unidad”, manifestó Onorato.

La pobreza como prioridad

Por su parte, la diputada Graciela Camaño, manifestó: “Habitualmente se produce mucho ruido con las definiciones de la Pastoral Social cuando hay problemas porque la Iglesia siempre dice la verdad. Fue la Iglesia la que dio el primer sacudón social, no sólo con la encíclica sobre los cambios políticos ‘Rerum Novarum’ de 1891, sino también con ‘Quadragesimo Anno’ en 1931”.

Ya abocada a la actualidad, la legisladora señaló que la sociedad está “a la búsqueda del trabajo decente”, por lo que consideró, como quienes la antecedieron, que “los planes sociales nacen de un discurso perverso para no darle la entidad de trabajadores, sino de vagos”.

En este sentido, aseguró que la pobreza no se resuelve declarando la emergencia, sino “con una dirigencia política que la ponga como prioridad”, pero aclaró: “Nosotros no venimos acá a hablar mal del gobierno de turno, porque esto viene de antes, y hay que mirarlo con una mirada universal”.

Monseñor Fernando Maletti, obispo de Merlo-Moreno, a modo de cierre, realizó un repaso por las distintas ponencias señalando que han sido “muy fuertes, contundentes y claras las expresiones de los distintos panelistas”. “Es como un poliedro con distintos aspectos. Impulsar el deseo de cambio, vivir bien con la madre tierra, defender la tierra y la soberanía alimentaria, combatir la discriminación, poner la ciencia y la tecnología al servicio de los pueblos, entre otras”, indicó.

Para finalizar, resaltó los cinco proyectos de ley que fueron mencionados durante las exposiciones precedentes en toda la Semana Social: emergencia alimentaria; integración urbana; infraestructura social; emergencia en adicciones; agricultura familiar.

 

 

 

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