CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Opinión 12 de julio de 2022

El ejercito tiene que entender que ya no puede detonar bombas en nuestra Reserva Mundial de Biósfera

Opinión.

Por Marcelo Sosa

El triste y lamentable incendio en nuestra reserva de Biosfera Parque Atlántico Mar Chiquito, en jurisdicción de la base militar CELPA, este evento nos convoca nuevamente a la discusión sobre el daño de la mano del hombre en la Reserva.

Gracias a la labor incansable de los bomberos de la región el incendio pudo contenerse, pero lamentablemente casi 700 hectáreas se perdieron, con una pérdida de Flora y Fauna incalculable, lo cual nos obliga a replantearnos cómo seguir como vecinos y funcionarios.

He presentado resoluciones en el Concejo Deliberante, otras Resoluciones votadas en la Legislatura Provincial, motorizadas por legisladores de la quinta sección electoral, ha habido movilizaciones vecinales, pedidos del ejecutivo local, y nada ha sido escuchado hasta ahora. Dos veces por año vemos y escuchamos en un humedal ejercicios militares con piezas de artillería en la Reserva de Biosfera, inaceptable en estos tiempos. Queremos conciencia ambiental y brindar un ejemplo claro y contundente a nuestros jóvenes y niños y niñas.

La pandemia demostró que no podemos salvarnos solos, vivimos en comunidad. Los gobiernos locales, nacionales y organismos internacionales deben abordar la problemática de forma urgente y conjunta. Durante muchos años la política abordó la justicia ambiental como un mero slogan de campaña o como una problemática de agenda momentánea y marketinera.

En Mar Chiquita llegó el momento de defender nuestra Reserva con uñas y dientes en favor de las próximas generaciones.

El cuidado de la Reserva debe ser un tema de agenda común, sin política partidaria, un acuerdo que integre lo individual, lo social y lo ambiental.

Marcelo Sosa.

Marcelo Sosa.

La riqueza de su fauna reside principalmente en las aves y en los peces (corvinas, lisa, pejerrey, lenguado, aunque no faltan coypos, carpinchos, tucos, gatos salvajes, peludos, mulitas, cuises, zorro gris o zorro de las pampas, entre otros. El número de aves llega a 168, distribuidas en 51 familias, incluyendo patos, benteveos, chorlos, gaviotas y gaviotines, horneros, macaes, garzas y gallaretas, imaginemos por un minuto el sufrimiento de estos animales durante una práctica de tiro o un incendio, más su peligro de extinción.

Debemos gestionar YA, para que esto pare de una vez, en pos de lograr la sustentabilidad económica, social y ecológica, de las 26.488 hectáreas de la Reserva MAB.

Estas 1.740 hectáreas que componen CELPA, expropiadas durante el gobierno militar de Onganía, deben dejar de tener prácticas regulares de tiro misilístico tierra-aire, aire-tierra y bombas fumígenas así como también prácticas de infantería de marina. La permanente ejecución de dicha actividad repercute en el ecosistema autóctono, provocando el éxodo y la disminución de numerosas especies de aves migratorias y residentes.

La comunidad de Mar Chiquita no puede permanecer indiferente. Comencemos otra etapa, a la altura de nuestra historia y por el futuro de nuestros pibes y pibas.

 

*Vecino de Mar Chiquita. Militante peronista y funcionario nacional.