Policiales

El asesinato que se perdió en el tiempo: diez años sin respuestas en Los Acantilados

A una década del hallazgo del cuerpo de Nélida Terenzano en su vivienda del Golf Club Los Acantilados, la causa continúa sin imputados ni sospechosos firmes. La investigación fue archivada provisoriamente y el asesinato permanece impune, con la misma pregunta abierta desde 2016: quién la mató.

Por Germán Ronchi

Pasó una década desde aquella tarde del 8 de febrero en que el silencio dentro del predio del Golf Club Los Acantilados se quebró para siempre.

Nélida Terenzano fue hallada sin vida, estrangulada en su casa, golpeada, sola. La investigación avanzó entre testimonios dispersos, rumores de barrio y pericias sin destino, pero nunca encontró un nombre para el crimen. Diez años después, el expediente sigue detenido en el mismo punto: la pregunta intacta y la justicia en suspenso.

Declararon más de cuarenta personas, entre policías y empleados del Golf Club, pero la causa nunca logró dar un paso decisivo: no hubo un solo imputado ni un sospechoso firme.

El caso se originó tras el hallazgo del cuerpo sin vida de la mujer de 76 años en el interior de su casa, ubicada en calle 487 y 44, dentro del predio del Golf Club Los Acantilados, donde vivía sola.

La intervención policial fue casi de manera fortuita, ya que llegaron hasta el lugar debido a que alrededor de las 17 de ese lunes se activó la alarma de los depósitos del club, linderos a la vivienda.

Personal de seguridad privada del predio no encontró nada extraño, recorrió la zona hasta que llegaron a la precaria propiedad de Terenzano.

La puerta estaba cerrada, los empleados decidieron romperla, pero al ingresar se toparon con el cuerpo de la mujer y una casa completamente revuelta. Ahí, llamaron a la policía.

En un principio, la hipótesis de la fiscal Andrea Gómez se inclinó por un asesinato en ocasión de robo. No obstante, más allá del desorden con el que se encontraron los investigadores, el hallazgo de un teléfono celular y otros valores debilitaron esa teoría inicial.

De acuerdo con la autopsia incorporada al expediente, Terenzano fue encontrada tendida en posición dorsal, con una sábana alrededor del cuello y evidentes signos de violencia física.

El informe forense determinó que la mujer había sido golpeada en el rostro, presentaba equimosis en los brazos compatibles con una sujeción violenta, y que la muerte se produjo por asfixia mecánica por estrangulación, configurándose una etiología claramente homicida.

Durante el desarrollo de la investigación hubo numerosas declaraciones testimoniales, tanto de efectivos policiales que tomaron conocimiento inicial del hecho como de empleados y personas vinculadas al Golf Club.

Sin embargo, según sostuvo la Fiscalía, ninguno de los testigos aportó información relevante o indicios concretos que permitieran avanzar hacia la identificación de un sospechoso.

También declararon las hijas de la mujer, quienes recordaron que ya había sufrido un episodio de inseguridad en el mismo domicilio en julio de 2015.

En cuanto a las pericias científicas, se informó que no se hallaron rastros dactilares útiles en el lugar del hecho, salvo una huella perteneciente a la propia víctima. Cualquier otro elemento recolectado no pudo ser cotejado, dado que no se logró individualizar a ninguna persona sospechosa.

La resolución fiscal también descartó versiones y sindicaciones sin sustento que circularon en el barrio. Entre ellas, se menciona la falsa sospecha sobre un sobrino de Terenzano, quien al momento del crimen se encontraba navegando en altamar, así como también sobre un policía que le alquilaba una vivienda a la mujer, respecto de quien no se halló elemento alguno que lo vincule al homicidio.

Asimismo, se hizo referencia a un episodio relacionado con un llamado extorsivo por parte de un hombre, aunque la Fiscalía aclaró que no podía profundizarse sobre ello sin vulnerar garantías legales vinculadas a la autoincriminación.

Por otra parte, la fiscal remarcó que quien cometió el crimen conocía las condiciones de vida de la víctima, su aislamiento y la ubicación de su vivienda, lo que habría facilitado la ejecución del hecho en un día no laborable.

Una vivienda precaria, una alarma, muebles desordenados, un mate y una pava todavía sobre la mesa. La puerta cerrada por dentro, el silencio espeso de una casa aislada en el predio del Golf. Y en el suelo, una mujer mayor muerta, golpeada, estrangulada, como si el crimen hubiera querido dejar su marca sin testigos ni sospechosos.

Pese a todas las diligencias realizadas, hasta el día de hoy, diez años después, se desconoce la identidad del autor. Por todo ello, ante la imposibilidad de reunir pruebas suficientes para identificar al asesino de Nélida Terenzano y conforme a lo previsto en el artículo 268 del Código Procesal Penal bonaerense, un año después se resolvió el archivo de las actuaciones, hasta la eventual aparición de nuevos elementos de prueba que permitan reabrir la causa.

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