Policiales

El asesino serial coreano al que descubrieron 33 años después

En Corea del Sur, estudios de ADN comparativos sobre la evidencia de homicidios que ya habían proscripto posibilitaron identificar a un asesino serial. En Mar del Plata hay dos series criminales, con mujeres como víctimas, que no podrán correr la misma suerte.

Por Fernando del Rio

El cine surcoreano de acción tiene en la temática policial una de sus grandes gemas. Brilla en el registro de alto contraste y de actuaciones que a los ojos redondeados y occidentales pueden confundirse con un exceso de histrionismo. Ese género se ha encargado no solo de ofrecer thrillers psicológicos, policiales de enigma y acción trepidante, sino también reconstrucción de casos reales y entre estos últimos, sin margen para la duda, la obra maestra es Memorias de un asesino, de Bong Joon Ho, del año 2003.

Memorias de un asesino cuenta la historia de un -entonces- desconocido serial killer que logra vencer el esfuerzo de dos detectives policiales de la ciudad de Hwaseong por descubrirlo. En un principio la labor de ambos policías está dirigida a resolver el asesinato de una joven y a medida que buscan avanzar se encuentran con obstáculos y también con nuevos crímenes.

Fueron en total 10 casos, todos ellos con mujeres como víctimas, mujeres que fueron violadas, maniatadas, amordazadas y estranguladas entre 1986 y 1991. El director Bong Joon Ho (el creador de The Host y de la genial Parasite, ganadora de Cannes este año) recreó con honda certeza la frustración estatal de no poder esclarecer los asesinatos. Y esa historia criminal quedó allí, suspendida en el tiempo hasta que en 2006 prescribió. Cada uno de los casos quedó impune.

Sin embargo, a mucha distancia de lo que ocurre en Argentina, en Corea del Sur la evidencia de los casos policiales -aún los que superaron el plazo para hallar un culpable- se preserva. Fue así como en septiembre de este año los estudios forenses, con tecnología aplicada a obtener ADN de rastros que antes habían sido descartados, entregó un nuevo perfil genético que pudo compararse con una base de datos.

La policía coreana encontró coincidencia en la ropa de una víctima de Hwaseong y el ADN identificatorio de Lee Chun Jae, un hombre de 56 años que purgaba una condena perpetua por la violación y el asesinato de su cuñada, crimen cometido en el año 1994.

En un principio, Lee Chun Jae negó su participación pero la policía, pese a que no habría de tener un efecto jurídico, ahondó la pesquisa y halló vínculo con otros cuatro asesinatos de mujeres de Hwaseong. Acaso sin salida y sin demasiado por perder, Lee Chun Jae finalmente confesó el 2 de octubre pasado.

De los 10 crímenes en Hwaseong se le atribuyeron 9, pero además otros 5 que no tenían ninguna relación con la serie criminal considerada la más estremecedora de la historia del país asiático.

Mar del Plata, un imposible

En Mar del Plata quedan sin esclarecer muchos asesinatos que ocurrieron en las últimas décadas, aunque son dos las series que más conmueven pese al paso del tiempo.

Por un lado los atribuidos a esa figura mitológica denominada “El Loco de la Ruta”, construida alrededor de los cinco crímenes y varias desapariciones de, en su casi totalidad, prostitutas. Adriana Fernández fue la primera, el 1 de julio de 1996 y resultó ser una artesana uruguaya de 27 años.

En noviembre del mismo año el cadáver de María Esther Amaro (35) fue descubierto con cortes en su espalda que formaban la palabra “Puta”. En enero de 1997 se encontraron las extremidades (dos piernas y un brazo) pertenecientes a Viviana Spindola (26). Luego siguió el descuartizamiento de Mariela Giménez (27). Finalmente, el 20 de octubre de 1998 se hallaron los muslos de María Carmen Leguizamón (25).

La segunda serie criminal de mujeres es la que se inició en el año 2000 y terminó en 2004, todas víctimas cuyos cuerpos aparecieron en la zona de Camet. También hubo un intento periodístico de imponer el nombre y la idea de un asesino serial al titular en algunas ocasiones como “El Estrangulador de Camet”. Es cierto que la Justicia investigó una línea unificatoria de los casos, pero fue más para descartarlo que por convicción.

Las víctimas fueron Marlene Michiensi (16 años, asesinada el 11 de septiembre de 2000), Débora San Martín (16, el 15 de septiembre), Mariana Vázquez (23, el 25 de noviembre), María Claudia Renovell (31, el 24 de enero de 2001) y María Leticia Filosi (17, el 10 de mayo de 2004).

En los casos de Michiensi y Filosi se logró alcanzar la instancia de juicio pero, paradójicamente, lo que terminó por fallar fueron los estudios de ADN. El acusado del crimen de Michiensi fue Pablo Damasco, a quien en la investigación el ADN le había dado positivo. En el debate se entendió que estaba mal hecho y que esa era la única prueba que lo incriminaba.

También en juicio fueron sobreseídos Sergio “Cara de Goma” Molina y Fernando Spotter por el asesinato de Filosi. Los análisis de ADN -al igual que en el caso Michiensi realizados por el Servicio de Huellas Genéticas de la UBA- los incluyeron, pero luego se estableció que debían haber sido excluidos. La Justicia ordenó un nuevo juicio, pero poco antes de celebrarse Molina fue asesinado. Spotter, en tanto, fue nuevamente sobreseído porque el ADN que lo inculpaba era erróneo.

Excepto la de Filosi, las demás causas ya prescribieron y no quedan evidencias físicas. La falta de instalaciones y una inundación en el año 2017 en el edificio del complejo Vucetich de esta ciudad conspiraron contra cualquier posibilidad de preservación.

La prescripción de los crímenes

La acción penal en Argentina tiene un plazo antes de que se extinga, antes de que prescriba, y depende del tipo de delito del que se trate.

En los casos de homicidio en los que se prevea una pena de prisión perpetua el Estado cuenta con 15 años para encontrar un responsable y condenarlo. No obstante, se pueden producir interrupciones al conteo del plazo para la prescripciones por actos procesales e incluso por la aparición de nuevos imputados.

Todos los crímenes de “El Loco de la Ruta” prescribieron hace muchos años, al igual que cuatro de los cinco de la serie de Camet. Solamente el de María Leticia Filosi sigue abierto, aunque el archivo y cierre definitivo de la causa es un destino inexorable para los próximos meses.

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