Policiales

El brutal secuestro de dos jóvenes que terminó en el crimen de Luis Mansilla

En la tarde de este jueves fueron detenidos los dos jóvenes que habían sido acusados inicialmente del asesinato de Luis Mansilla, ocurrido el 3 de abril. Se los acusa de un secuestro cometido en complicidad con los dos imputados del crimen y que actualmente están presos.

Los dos acusados de asesinar a Luis Ezequiel Mansilla (19) el pasado 3 de marzo y los otros dos jóvenes que habían sido detenidos inicialmente pero luego liberados son para la Justicia los responsables del demencial secuestro de un humilde fletero cometido el día anterior al crimen.

En la tarde de este jueves personal de la DDI Mar del Plata volvió a detener a Leonardo Enrique Duhalde (20) y a Agustín “Gordo Melman” Opychanny (21) y allanó las celdas en donde están alojados Lucas Fernando Leonel Paliza (27) y William Nahuel Perez (30), quienes están procesados por el asesinato de Mansilla.

La historia del secuestro -sin posibilidad de profundizarla demasiado por estar en ese momento en curso la investigación- la refirió LA CAPITAL tiempo atrás ya que fue el comienzo de la secuencia criminal que terminó con el homicidio de Luis Ezequiel Mansilla (19) al día siguiente, el 3 de abril.

Vale recordar que a Mansilla lo mataron cuando iba a bordo de un automóvil en el barrio San Martín y acababa de ir a reclamar la devolución de una motocicleta robada. Fue entonces cuando los supuestos ladrones de la moto, Paliza y Pérez, salieron a perseguirlos y les dispararon. Uno de los proyectiles ingresó por la luneta del vehículo en el que Mansilla iba con otros jóvenes y le impactó en la cabeza, causándole la muerte casi de manera instantánea.

Sin embargo, ese fue el final de una trama que se había iniciado el día anterior con el secuestro de un humilde fletero y de otro joven por creerlos involucrados en el robo de una Honda Twister.

Un caso marginal y violento

El sábado 1° de abril Lucas Paliza fue víctima del robo de una motocicleta marca Honda Twister en en el barrio Las Heras en medio de un contexto de vehículos obtenidos de manera ilegal.

Paliza junto a Pérez, Duhalde y Opychanny inició una “investigación” barrial para localizar la moto y obtuvo el dato de que estaría involucrado un joven llamado Lautaro. Entonces decidieron dirigirse en un Volkswagen Gol hasta la casa de la suegra y pedir explicaciones. Poco después de esa “visita” la casa fue atacada a tiros, por lo cual la suegra de acusado del robo optó por mudarse.

El flete lo realizaron dos jóvenes en un carro tirado por un caballo y cuando se dirigían con la mudanza hacia el barrio Autódromo fueron interceptados por el mismo automóvil Volkswagen Gol. Allí, bajo el arco de 238 y ruta 88, los humildes fleteros fueron obligados a subir al vehículo. Se les exigía información sobre “Lautaro”, que era el cuñado de uno de los fleteros secuestrados.

Dentro del Gol las víctimas fueron golpeadas por sus captores e incluso también amenazadas con ser abusadas sexualmente. En esas circunstancias los captores tomaron fotografías que luego enviaron a un familiar de los fleteros para certificar que se trataba de un secuestro y que si no aportaban datos sobre la moto Honda Twister los iban a matar.

Durante varias horas Paliza, Pérez, Duhalde y Opychanny mantuvieron retenidos a los dos jóvenes en distintos lugares de la periferia de Mar del Plata. En ese lapso, uno de los secuestrados fue golpeado con un arma para sustraerle el teléfono, el mismo con el que enviaron los mensajes a los familiares. También lo amenazaron con terminar con su vida al obligarlo a vestir un chaleco antibalas que le dijeron que lo iban a probar, a la vez que en un descampado lo rociaron con nafta mientras generaban chispazos con un encendedor.

En la noche de ese sábado fue liberado el dueño del carro en la plaza del barrio Autódromo, mientras que el otro fletero fue retenido toda la madrugada hasta que fue abandonado en la ruta 88.

La investigación de ese hecho fue llevada a cabo por la fiscal Florencia Salas cuando tomó conocimiento de esto en el marco del crimen de Mansilla.

Al día siguiente

El grupo integrado por Paliza, Pérez, Duhalde y Opychanny siguió el lunes con su objetivo de conseguir datos para localizar la moto Honda Twister. A las 17, aproximadamente, Luis Mansilla se hallaba en la vereda de su casa en William Morris al 6183 junto a algunos amigos, entre ellos Nicolás Giménez, quien tenía consigo una motocicleta Honda Tornado.

Al lugar llegó un Volkswagen Gol con tres ocupantes y quien que iba en el asiento del acompañante descendió con un arma para sustraerle a Giménez el rodado. En esa maniobra los ladrones efectuaron disparos que fueron escuchados, incluso, por el padre de Mansilla.

El propósito del grupo del Gol fue robarle la moto a Gimenez (moto que a su vez era robada) para que dijera luego dónde estaba la Honda Twister.

Una vez que se quedaron solo los jóvenes decidieron ir en busca de la Tornado, para lo cual el primo de Mansilla le pidió el Peugeot 308 a su padre. A ese vehículo ascendió Mansilla, su primo (el conductor), Giménez y otros dos jóvenes más, entre ellos un menor de edad.

La idea era ir a pedirles “explicaciones” a Agustín Opychany alias el “Gordo Melman”, dueño del Volkswagen Gol y uno de los tres “ladrones”. Por eso se dirigieron hasta su casa, ubicada en un sector del barrio Las Heras.

Cuando llegaron hasta allí ocurrió algo que no está del todo claro, pero en principio se cree que desde el Peugeot dispararon contra la casa de Opychani y escaparon. Pero desde la vivienda salió la motocicleta robada a Giménez y empezó a perseguirlos.

Al cabo de algunas cuadras los ocupantes de la Honda Tornado, en su afán por devolver aquella presunta agresión, dispararon contra el automóvil. Nueve impactos de bala encontrarían los peritos en el Peugeot. En esa secuencia, uno de los proyectiles ingresó por la luneta y dio de lleno en la cabeza de Mansilla, quien estaba sentado en la parte trasera, en el medio.

Los primeros dos detenidos del caso fueron Opychani y un amigo suyo, Leonardo Duhalde, ya que sospechaba que eran los motociclistas. Pero poco después se descartó esa posibilidad ante la prueba reunida de que estaban en otro sitio, pero la acusación se dirigió hacia indiscutiblemente hacia Paliza y Pérez, finalmente imputados, procesados y detenidos por la investigación de la fiscal Andrea Gómez.

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