El Mundo

El caso Orlandi se complica y salpica hasta el papa Francisco

por Kelly Velasquez

CIUDAD DEL VATICANO.- El intento del Vaticano de ayudar a la familia de Emanuela Orlandi, la adolescente que desapareció en Roma hace 36 años, ahondó aún más el misterio sobre su destino y corre el riesgo de enfangar a la Santa Sede y hasta al papa Francisco.

El misterioso caso, que alimentó todo tipo de teorías en la década del 80 al involucrar a jerarcas de la iglesia y a la mafia siciliana, tomó un sorpresivo giro el sábado.

La noticia de que se encontraron vacías las tumbas de unas princesas enterradas en el siglo XIX en el cementerio Teutónico del Vaticano, donde se pensaba podían estar los restos de la joven Orlandi, desconcertó a los italianos.

Sin embargo dos días después fueron hallados unos osarios en un sótano del mismo edificio, según indicó la misma Santa Sede.

Los expertos consideran que los esqueletos de las princesas pudieron ser trasladados a ese lugar con motivo de las obras de ampliación del Colegio Teutónico, realizadas en los años 60 y 70.

Los osarios van a ser inspeccionados el próximo fin de semana ante la presencia de la familia Orlandi, la cual había pedido la exhumación de esos restos convencida de que la joven se encontraba allí.

Una serie de señalamiento anónimos llevaron a que el Vaticano autorizara la apertura de las dos tumbas del cementerio alemán con la esperanza de hallar algún rastro de la hija del funcionario del Vaticano, entonces de 15 años.

Emanuela residía dentro de las murallas del Vaticano, y fue vista por última vez el 22 de junio de 1983 cuando salía de una clase de música en el centro de Roma.

¿Una trampa?

Esa desaparición todavía intriga a los italianos y ha suscitado una cadena de teorías conspirativas acerca de eventuales presiones de la mafia siciliana sobre los responsables de las finanzas de la Santa Sede a cargo entonces de monseñor Paul Marcinkus, involucrado en uno de los mayores fraudes financieros en Italia.

“Francamente, el personal del Vaticano no es tan astuto, ni tiene la mente de una película de James Bond, como para creer que hay una conspiración altamente intrincada”, comentó el experto en asuntos del Vaticano John Allen en el sitio de noticias religiosas Cruxnow.

La mayor crítica a la situación proviene de la página internet ultraconservadora Infovaticana, enemiga acérrima del pontificado de Francisco.

“La grotesca situación del hallazgo de las dos tumbas vacías denota el caos actual en que viven las instituciones que pueblan el diminuto estado pontificio”, escribió.

Por su parte el director de comunicaciones del Vaticano, Andrea Tornielli, explicó que las tumbas habían sido abiertas en un gesto de “cercanía cristiana con la familia Orlandi” y “ciertamente no, como se ha dicho, como una forma de admisión por parte del Vaticano de la posible participación en el ocultamiento de un cadáver”.

Esa explicación no ha sido suficiente para satisfacer a los escépticos, sobre todo después de que Pietro Orlandi, quien ha pasado su vida buscando a la hermana desaparecida, contara a los medios de comunicación que le habían advertido horas antes de que las tumbas estaban vacías.

La posibilidad de que la Santa Sede esté involucrada en la desaparición de Orlandi ha salido a relucir periódicamente en las últimas décadas alimentando cascadas de noticias y a pesar de los intentos de transparencia hechos por Francisco.

“¿Cómo es posible que el Vaticano haya aceptado abrir la tumba … sin saber los nombres y apellidos de los que están detrás del aviso?”, lamentó Francesco Grana en el diario Il Fatto Quotidiano.

“¿La familia Orlandi y el Vaticano cayeron en una trampa?” se interroga.

AFP-NA

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