La Zona

El CEPT 20, toda una referencia en la educación rural de alternancia

La institución que está situada sobre el paraje “Cuatro Montes”, a 3 kilómetros de Mechongué, cumplió 19 años. Este estímulo escolar enlaza lo pedagógico y prácticas para apuntalar el crecimiento de la economía regional. Los alumnos pernoctan allí una semana y luego 15 días en sus hogares donde aplican lo aprendido bajo supervisión docente.

MIRAMAR (Corresponsal).- En la lejanía del paraje “Cuatro Montes”, a unos 3 kilómetros de Mechongué se encuentra el Centro Educativo para la Producción Total nº 20, donde los alumnos retornarán a clases tras el receso por vacaciones de invierno.

Recientemente, se cumplieron 19 años de la puesta en funcionamiento de este establecimiento rural que es toda una referencia en la región con su educación de alternancia, modalidad donde los alumnos permanecen internos una semana allí y luego retornan a sus hogares por 15 días. Allí, deben desarrollar todo lo aprendido bajo la supervisión de los docentes.

Dicha entidad funcionó inicialmente en la misma localidad de Mechongué hasta 2005 y luego se instaló de forma definitiva en la sede actual donde funcionó antiguamente la escuela primaria nº14 que fue cerrada en la década del ’70.

El CEPT es una de las tantas instituciones rurales de nivel secundario con estas características en territorio bonaerense que a la vez cuenta con un sistema curricular bastante particular con estudiantes, oriundos principalmente de General Alvarado, Balcarce y en menor medida Lobería y Necochea.

“La matrícula actual ronda los 60 alumnos, de primero a séptimo año con modalidad agraria muy dirigida. Se van alternando los años en su permanencia en la escuela por una semana donde conviven juntos grupos de mujeres y varones más las autoridades que también nos turnamos para cuidarlos”, indicó a LA CAPITAL, el docente Marcelo Sirolli.

En líneas generales se trata de un sistema de autogestión, tras el desayuno deben limpiar las habitaciones, baños, comedor y patio con un sector reservado para entierrar restos orgánicos de la comida y hacer compost.

Más allá de lo curricular básico, también se realizan crianza de terneros a los que deben alimentar. Asimismo, hay un gallinero, sector de quintas y una sala de extracción de miel que está próxima a inaugurarse.

“Durante las dos semanas que los chicos permanecen junto a su familia, deben desarrollar actividades propias de campo y reciben la visita de un docente quien los asiste y evalúa de acuerdo al módulo de enseñanza. También se lo aconseja si cuenta con producción propia”, agregó el representante escolar.

Además de las materias comunes de la enseñanza agraria, existen otros cuadernos, planes de búsqueda o proyectos productivos. Básicamente los chicos inician una investigación sobre su familia, qué orientación de sustentación tienen y en la tesis desarrollan un trabajo sobre ciertas modalidades que luego culmina con la imposición de números en el marco de la agricultura familiar.

Convenios

Actualmente el CEPT 20, cuenta con convenios con el área de extensión de la Universidad de Mar del Plata. Además se trabaja con los pequeños apicultores de la zona, un bachiller  para adultos con el oficio de “Petisero” y hay una permanente interacción con entidades culturales e intermedias.

“En este momento estamos en conversaciones con autoridades del museo de Mechongué para tratar de mejorar su infraestructura. Apostamos a colaborar también con todo lo que sea desarrollo local”, apuntó Sirolli.     

Origen de los CEPT

Los primeros centros surgieron en l988 y desde entonces trabajan en dos líneas estratégicas. Una de ellas está orientada a la propuesta educativa con la escolarización de los jóvenes y capacitación de las familias rurales.

Todo lo obtenido en el establecimiento se vuelca a la sustentación del mismo. Se producen conejos, huevos (gallinas ponedoras), pollos parrilleros, verdura orgánica (huerta en invernáculo), miel, rollos de sorgo y plantas aromáticas.

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