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Fangio, de Mar del Plata al mundo

El balcarceño sorprendió con su primer triunfo en Máquinas Especiales, en 1949. Fue la antesala de una época de gloria en la Fórmula 1. Superó a los dominantes italianos en el "Circuito del Torreón" ante 300 mil espectadores, en una carrera también marcada por la tragedia.

Por Juan Miguel Alvarez

Juan Manuel Fangio, uno de los deportistas argentinos más importantes de la historia, logró su primer triunfo de relevancia internacional en Mar del Plata, un 27 de febrero de 1949. A muy pocos kilómetros de su Balcarce natal, venció a los pilotos que dominaban entre las Máquinas Especiales, como se llamaba en esos años a los autos Gran Prix, conocidos desde la década del ’50 como Fórmula 1. Fue el preludio de los cinco títulos mundiales conquistados poco tiempo después: en 1951, 1954, 1955, 1956 y 1957.

En 1947 Fangio estableció el primer contacto con la elite del automovilismo. Archille Varzi y Luigi Villoresi llegaron al país para competir en distintas pruebas y se fueron maravillados por el talento del argentino, quien al año siguiente dio el salto a Europa.

Mar del Plata recibió en 1949 a las Máquinas Especiales. Fue todo un acontecimiento para la ciudad, de hecho las crónicas mencionan la presencia de 300 mil espectadores.

Hay varios motivos que confluyeron en el éxito de su realización: el automovilismo ya era un deporte popular desde el surgimiento del Turismo Carretera a fines de la década del ’30, el imán de un corredor admirado como Fangio, la ola de turistas que llegó ese fin de semana de Carnaval y la importancia de la carrera con figuras de renombre internacional.

“Vinieron 30 mil ‘paisanos’ a verme. En Balcarce únicamente quedaba el cura en la iglesia”, ironizó Fangio sobre el acompañamiento de su gente.

El Gran Premio “Ciudad de Mar del Plata” se disputó en el circuito “El Torreón”, que tenía como eje central el boulevard marítimo Peralta Ramos. La largada se instauró cerca del desaparecido Hotel Centenario, a la altura de la avenida Colón. El recorrido era hacia el sur hasta Cabo Corrientes, para retomar rumbo al norte por el actual paseo Jesús de Galíndez. Después de pasar el Torreón, los autos continuaban en esa dirección hasta la altura de la Pileta Cubierta, donde estaba la otra rotonda para regresar hacia el punto de partida.

Si bien su chance no se equiparaba a la de los campeones italianos (Alberto Ascari, Luigi Villoresi o Giuseppe Farina), Fangio rompió con los pronósticos con su Maserati 4CLT 1500 y se impuso de punta a punta completando las 35 vueltas (cada una de 4.045 metros) a un promedio de 110 kilómetros por hora. “Le sobró corazón y habilidad para ganar”, describió el diario LA CAPITAL.

La carrera

La hazaña se gestó desde la largada. “El Chueco” había clasificado segundo tras Villoresi y sabía de la importancia de tomar la punta en el tramo inicial. Para eso aprovechó una pequeña “ventaja” que reveló poco después: “Conocía muy bien cómo largaba la carrera Don ‘Pancho’ Borgonovo. En aquel tiempo no había luz verde, sino que un largador bajaba la bandera para dar la orden. Cuando estaba por bajar el último dedo me dije ‘largo ya’, para llegar primero a la curva de Cabo Corrientes. Yo sabía que en la zona del mixto no se podía pasar”.

Fangio es perseguido por Ascari en la primera vuelta, a la altura del actual Paseo Jesús de Galíndez. Foto: ¡Coche a la Vista!

En la octava vuelta desertó uno de los favoritos, Farina, quien venía tercero. Pero en ese tramo inicial Ascari fue su principal adversario. “Por ahí llevaba 10 metros, por allí me separaba hasta 100. Tomaba referencias al subir la loma del Torreón. Cuando doblaba para acelerar por la avenida Peralta Ramos, desde ahí arriba observaba cómo venían los otros, allá abajo, por Playa de los Ingleses. A Ascari ya lo tenía dominado cuando apareció Villoresi, que en la largada se había quedado”, contó Fangio.

En la vuelta 14 Ascari se detuvo momentáneamente y pasó al segundo lugar Villoresi, quien por momentos puso en apuros a Fangio. Claro que cuando quedó a unos seis segundos de distancia, el italiano fundió su Maserati en la vuelta 21.

El camino estaba allanado. Excepto por un problema mecánico que resolvió el propio Fangio con el auto en marcha. “Cuando faltaban unas quince vueltas tuve una preocupación porque se me rompió el caño de escape, que quedó colgando. Para evitar que trabara algo abajo del auto logré desprenderlo con la mano, pese a que quemaba. Eso sí, quedé sordo por un mes, por el ruido del motor sin el caño de escape”, dijo sobre aquella historia que con una mirada retrospectiva parece increíble.

Fangio cruzó la meta primero y provocó un desborde total del público. “El triunfo de Fangio suscitó una explosión de fervor e idolatría deportiva como jamás se observó en nuestra ciudad”, se escribió en LA CAPITAL. Tal es así que cuando terminó la carrera una “marea humana” descendió al grito de ¡Fangio!, ¡Fangio! rompiendo los cordones policiales. Las fuerzas usaron bastones y espadas para impedir el paso del público.

Segundo arribó el Príncipe Bira (primer y único piloto tailandés en Fórmula 1), a una vuelta, y completó el podio Oscar Gálvez, a dos. Les siguieron Italo Bizio, Andrés Fernández y Ernesto Tornquist. No completaron la prueba Ascari, Villoresi, Farina, Benedicto Campos, Eitel Cantoni, Reg Parnell y Victorino Rosa. Mientras que Adriano Malusardi tuvo un accidente fatal durante la clasificación.

“La verdad es que yo no creía que podía ganar”, se sinceró el balcarceño, quien a los 38 años comenzaba a adquirir prestigio en el automovilismo a nivel mundial. El triunfo en Mar del Plata fue un punto de partida.

La tragedia, un denominador común

No todo fue felicidad en el Gran Premio “Ciudad de Mar del Plata”. Durante los entrenamientos perdió la vida el piloto Adriano “Pocholo” Malusardi (40 años), entusiasta propulsor de actividades automovilísticas y muy conocido en los circuitos mecánicos de la época.

En el ascenso por la cuesta frente al Hotel Centenario, el Alfa Romeo P2 perdió una rueda al rozar con un cordón a alta velocidad, lo que provocó un vuelco impresionante. Fue todavía más dramático el desenlace cuando explotó el tanque de combustible y se produjo un incendio total del vehículo con el piloto nacido en Banfield en el interior.

Durante la carrera ocurrió otra tragedia. En una curva frente al Hotel Old Boys (Playa de los Ingleses, actual Varese), el Maserati 1500 del uruguayo Eitel Cantoni entró a gran velocidad, hizo un trompo y se estrelló contra un banco decorativo de hierro y madera, donde había algunos aficionados. Como consecuencia falleció un turista, Alejandro Cherny, y otras once personas resultaron heridas. Si bien la máquina quedó destruida, el piloto salió ileso.

Enterados del hecho, numerosos médicos concurrieron al Hospital Mar del Plata (hoy Materno Infantil) ofreciendo sus servicios, incluido el intendente municipal, el doctor Juan José Pereda.

Estas desgracias eran algo habituales en aquella época, con medidas de seguridad mínimas a comparación de las actuales. Por eso, subirse a un monoplaza era una aventura muy arriesgada.

 

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