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El extraño señor Sava

por Walter Vargas

 

Amén de la grata noticia que supone la conquista de Patronato en la Copa Argentina, no menos valoración debe de merecer el hecho de que el director técnico del flamante campeón haya sido Facundo Sava, un genuino y entrañable personaje fuera de catálogo.

Extraño, que conste ya mismo, no en el sentido peyorativo que atribuye el anglicismo “freak”, sino en la vertiente descriptiva que subraya a alguien diferente de lo habitual o que tiene un algo extraordinario, incluso inexplicable.

Sava es el segundo entrenador argentino que ha coronado en su doble condición de director técnico y psicólogo social y el primero en el siglo en curso.

El otro exponente del doble rol consignado resultó el insigne Roberto Perfumo cuando dirigió a Gimnasia y Esgrima La Plata en la final de la Copa Centenario de 1994 que el Lobo ganó por 3-1 a expensas de River Plate en el estadio del Bosque.

Igual que Perfumo, el “Colorado” Sava cursó la carrera de psicología social en la escuela Enrique Pichón Riviere al tiempo que destacaba como jugador profesional en Gimnasia, donde convirtió 67 goles en 181 partidos.

Fue otro DT legendario, el cordobés Carlos Timoteo Griguol, quien aconsejó a Sava que se formara en un segundo oficio que, en el peor de los casos, lo pusiera a salvo de una traumática inserción en el fútbol profesional.

Y en el mejor de los casos, iba de suyo, contribuiría a abrir la cabeza y el expandir del universo simbólico: en una palabra, a enriquecer.

El orientador del flamante campeón de la Copa Argentina ya tenía una vigorosa fuente de identificación y de vocación en el ejemplo de su padre, Alberto Sava, asimismo psicólogo social y recordado por su denodado y relevante trabajo en el Hospital Interdisciplinario Psicoasistencial José Tiburcio Borda.

Tiempo al tiempo: Facundo comenzó por honrar las devociones de futbolista atesoradas desde niño en las calles de Ituzaingó y compuso una larga y luminosa carrera que transitó durante 17 años y nueve camisetas: Ferro, Boca, Gimnasia, Fulham de Inglaterra, Celta de Vigo y Lorca de España, Racing, Arsenal de Sarandí y Quilmes.

Desde 2011, ahora sí con el buzo de entrenador, llegó la hora de poner en valor su formación como líder, coordinador y conductor grupal; esto es, amalgamar al exfutbolista con el flamante DT y al DT con el psicólogo social.

Y si bien no le resultó sencillo y antes de estos días de gloria atravesó ocho experiencias de escaso superávit de puntos y logros, jamás perdió la noción de su horizonte y de su manera de concebir el fútbol, el manejo de un plantel y el fomentar lo mejor de cada jugador.

Pasó por San Martín de San Juan, Unión de Santa Fe, dos veces por Quilmes, O´Higgins de Chile, Racing, Tigre y Gimnasia, hasta que, según parece, en Paraná encontró su lugar en el mundo. Hasta nuevo aviso, por lo menos su lugar en el universo futbolero.

Sava, el entrenador que si cuadra instruye a sus futbolistas en ejercicios de respiración, es relativamente joven (48 años) y una permanente usina de conocimientos ya incorporados o en vías de incorporarse.

Desde luego que el haber ganado la Copa no lo hace a ni mejor ni peor, pero admitida la vara con que el fútbol de alta competencia distribuye sus laureles y el capital de reconocimiento, esta nueva valoración de que ahora goza el “Colorado” Sava es un sonoro disparo para el wing de la justicia.

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