Opinión

El horizonte electoral empezó a jugar su partido en el Concejo Deliberante

por Gerardo Gómez Muñoz

El transporte, como cada vez que se comienza a hablar de aumentos, pasó a ocupar todas las inquietudes de la dirigencia política marplatense. La cuestión es grave y si se plantea en un escenario de pandemia -como es esta vez- se puede llegar a la irresponsabilidad. Tal vez faltó desde el comienzo una decisión que correspondía al jefe comunal para evitar mayores problemas.

Guillermo Montenegro se pudo haber creído que el Frente de Todos, que alardea de su poder en las bases trabajadoras, se ocupara de que, en última instancia, la solución llegara desde arriba. Así, todos se perdieron en medio de la inacción. Inconcebible pasividad en semana que se extendió al mes en el transporte nocturno porque las empresas -o “la empresa”- alegaba la imposibilidad material de cumplir con el servicio. En el peor momento de la crisis, la medida de fuerza abarcó a todo el transporte colectivo, debido al paro de choferes por la súbita aparición de la peor cara del sindicalismo del ramo: la pelea interna con la irrupción de la agrupación “Juan Manuel Palacios”, con notorios contingentes “foráneos” que bloquearon la salida de los choferes de la UTA. El parate fue total y se llegó a olvidadas escenas de extrema violencia que, como suele darse en gremios tan poderosos, se quiso dirimir a tiros. Políticos miraban ajenos y, desde muy lejos, como si fuesen extranjeros los concejales. En ese contexto de fuerte conflicto, apareció la policía y el hombre principal de la empresa puso la cara y arriesgó todo porque la parada era dura y brava.

Joven, pero experimentado, sabía que se jugaba todo, pero ante un asamblea partida en dos bandos.

Felizmente, la Justicia se encontró con el activo Ministerio de Trabajo bonaerense que cumplió con su tarea conciliadora. Pero no hay que engañarse: el Concejo Deliberante, que hasta ahora había sido incomprensible observador, tuvo que salir a protagonizar la escena. Entonces se vivieron los episodios, discursos y amagues que algunos pensarán, ingenuamente, que se selló la solución.

No es poco, por el contrario es mucho, habida cuenta de la historia que cargan el gobierno municipal, políticos y sindicalistas y el perjuicio que pagan los usuarios. Historia negra de la que el escriba firmante recogió experiencia. Son casi 50 años vividos desde la plataforma periodística como espectador, coparticipante, sin firma ni dividendos pero con riesgos.

Qué tiempos aquellos

Eran los tiempos -primer tramo de la azarosa década de los 70- sin archivo a mano y sin la invalorable asistencia del corresponsal de La Prensa y querido jefe del Informativo de “Atlántica”. No puedo precisar al correr de la compu si fue en montes de Mechongué o de Otamendi, donde vi arder por lo menos una veintena de micros de diversas líneas del transporte urbano.

Eran fruto de la barbarie de los que supuestamente “en defensa del pueblo”, castigaban un aumento del boleto, según rezaba el panfleto correspondiente.

En otra oportunidad una grabación de anónimo y servicial aportante hacía llegar una conversación en la que dos empresarios discutían qué cifras había que aportar a determinados dirigentes y/o partidos para que se aprobara el nuevo precio del boleto. Nunca siquiera se pudo establecer a qué inocuo juzgado fue a parar el presunto documento presuntamente entregado a la Justicia.

Otra vez fue un discreto asado donde algún peso pesado del micro le revelaba a un amigo cómo retribuirían a un elenco comunal que sancionaba el incremento para regir desde la cero del lunes, pero que ellos -para premiar a los funcionarios dolosos- los pondrían en vigencia a la cero del domingo. Lo recaudado, pese a la amenaza oficial de multa, la que nunca se concretaba, pasaba a “las arcas del partido”, se decía…

Una de las desvergonzadas que se conoció por “habladurías” de gente que dada detalles y nombres, pero anticipaba que iba a negar todo ante el periodismo y la Justicia, si se lo requería como testimoniante.

Es obvio que los gárrulos de café abundan en todos estos casos, pero también hay que estar atentos a las pruebas y no ser funcional a los enemigos de la política a la que quieren centrar como madre de todos los males.

Una sola más de estas sinvergüenzadas, para desvirtuar aquello de que “todo tiempo pasado fue mejor”, desde lo

moral. Con pelos y señales -y tal vez la prueba más asqueante- es la del edil significante de importante partido que de bolsa negra extraía los fajos para cumplir con cada colega que votó el nuevo y sancionado garrotazo para los compañeros trabajadores.

Estamos mucho mejor

Aunque parezca mentira, y con subtítulo terminante, si los episodios que se acaban de vivir y sin llegar más que a un complaciente “y bueno”, nos privó de la despreciable estafa a dos puntas. Pero no soslayó la zancadilla politiquera o esas verdaderas “Horcas Caudinas” a las que se quiere someter al opositor político, si bien el verdadero perjudicado será el trabajador.

Un hombre de corta trayectoria política (pero de muy encomiable trayectoria de servicio social demostrada con el monumental trabajo realizado en el antes modesto “Club Once Unidos”) como Horacio Taccone escuchó cómo el concejal del Frente de Todos, Marcos Gutiérrez, atribuyó a un acuerdo el voto de AM para el aumento del boleto.

La jugada parece clara y en política la historia enseña que “lo que parece es”. En todo caso el que debe evitar no ser perjudicado por el parecido es el que será acusado.

Acción Marplatense, el bloque del mencionado Taccone y de Paula Mantero, jugó, evidentemente, a que el subsidio del transporte acuda en socorro de la imposibilidad empresaria al precio actual de cumplir con el servicio, realidad que no es negada por nadie. El empresario, seguramente tiene de que vivir y no hambrear, la política que debe existir para procurar el bien a quien debe atender, no cabe ni como pregunta. Suena a claridad lo sostenido por AM y vaya en abono de ese aserto lo que plantea Taccone, en relación con la vigencia en el AMBA. Allí el subsidio a la actividad en cuestión es de 60 millones de pesos, pero cubre el 75 por ciento del servicio. Para Mar del Plata, el subsidio suma 89 millones, pero cubre apenas el 30 por ciento del transporte marplatense.

Unas cuestiones políticas parecen asomar como la venganza contra Acción Marplatense que, en realidad comparte culpa con los “come peronistas viejos”, en el Frente derrotado. El desboque crítico contra Montenegro es otra señal como la “acusación” contra dos bloques “unidos” y para algunos sería el sueño de que la caída de la actual empresa deje el campo abierto a una eventual nueva concesión. La clase trabajadora que aguante hasta un nuevo cambio.

A la luz de las actuaciones judiciales contra la prestadora actual tampoco se puede soslayar como animador de ambiciones.

Trabajo mancomunado

A pesar de los esfuerzos de algunos ediles opositores de querer dificultades en la gestión entre municipio y el gobierno provincial, ambas gobernaciones trabajan de forma mancomunada. Tanto Provincia con el Ejecutivo local se encargaron de dejar en claro que la continuidad en fase 4 de nuestra ciudad fue acordado.

A esta resolución se llegó luego de que, una vez más y como todas las semanas, el equipo de salud local elaborara un pormenorizado informe con todas las variables epidemiológicas (cantidad de casos activos, descartados, fallecidos) y sanitarios (cantidad de camas UTI, utilización de respiradores, tanto en sistema público como privado).

Además, en dicho informe se detalla que tan sólo un 2% de los casos activos en nuestra ciudad no tiene nexo epidemiológico, lo que está lejos de ser una alarma para los gobiernos provincial y municipal.

En el círculo más intimo del intendente, insisten en que no hay nada nuevo bajo el sol: Montenegro siempre se mostró dialoguista, y es por eso que habla varias veces por semana tanto con “Carli” Bianco, jefe de Gabinete de provincia, y con Teresa García, ministra de Gobierno provincial.

El monitoreo es constante, tratándose de una ciudad de casi un millón de habitantes y que tiene una gran apertura comercial y de actividades deportivas que se pretende mantener.

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