Un grupo de participantes del Movimiento de Mujeres y Diversidad de Mar del Plata contó cuál es el conflicto que atraviesa al sector.
“Mujeres y diversidades trabajadoras contra el saqueo y la reforma laboral esclavista” es la consigna de 2026 para la marcha del Día de la Mujer Trabajadora, que este año se realizará mañana lunes 9 de marzo, tal como sucederá en otras partes del país. La concentración será a las 17.30 en Luro y 20 de Septiembre, desde donde la manifestación caminará hasta el Puente de las Américas en 25 de Mayo y La Costa.
El lema de este año emergió en clara referencia a la ley sancionada recientemente en el Congreso de la Nación y que implica “un claro retroceso en los derechos y que es esclavista, regresiva, anticonstitucional y que afecta a todos los trabajadores pero, especialmente a las mujeres y disidencias”, definió un grupo de marplatenses que integran el Movimiento de Mujeres y Diversidades.
Se trata de Carla Mancuso, secretaria de género de la CGT, Noelia Barbas de Cicop (profesionales de la salud), Laura Hochberg, de la Multisectorial de la Mujer, y Valeria Castaño, de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular del Movimiento Evita.
En charla con LA CAPITAL, las referentes resumieron la situación actual del colectivo y trazaron un balance del funcionamiento de las políticas de género en la ciudad. No olvidaron hacer referencia a las temáticas en las que se centra hoy la militancia feminista, en un contexto adverso para la idea de igualdad entre varones y mujeres.
La elección del lunes 9, día hábil, para la realización de la manifestación tiene un peso significativo. “La convocatoria no es solo para las mujeres sino también para todos los que quieran estar con nosotras en ese día tan importante y es el lunes porque si la hacíamos el domingo implica un gasto económico. Dos colectivos más. El lunes salimos a trabajar y ese gasto lo tenemos fijo”, expresó Castaño sobre por qué cambió el día de la marcha.
Para las referentes consultadas, el impacto de la reforma laboral golpea especialmente a las mujeres y disidencias y afecta la esfera económica, la organización personal y las decisiones reproductivas.
Hochberg citó ejemplos: “En el banco de horas se habilitan jornadas de hasta 12 horas y eso hace que la organización interna de una persona pase a manos de la necesidad del empleador; la vida de esa trabajadora empieza a ser totalmente impredecible”.
Reconoció que “hay muchísimas mujeres y diversidades que son cabeza de familia, que están solas y por lo tanto trabajar 12 horas con la posibilidad de que si no cumplís te puedan despedir” supone una destrucción de la organización familiar. Qué se hace “con los pibes, con la escuela, con darles de comer, ni hablar si alguno se enferma”, se preguntó. Y resumió: “La reforma profundiza muchísimo la vulnerabilidad y golpea la autonomía económica”.
En ese sentido, también enumeró otros retrocesos: las licencias por maternidad desde 10 días antes del parto, la extensión de los períodos de prueba a 6 meses para mujeres que trabajan en casas de familia y hasta 8 meses para las trabajadoras rurales.
“Desde el sector de la economía popular –dijo Castaño, de la Utep- entendemos que hay una sola clase y es la trabajadora. No definimos si son del sistema formal o informal. Hace años que venimos planteando y levantando la bandera para que el sector de la economía popular (feriantes, puesteros, etc.) se formalice y que el Estado regule ciertas normas, acuerdos y convenios como tiene el sistema formal, pero la realidad es que venimos perdiendo los pequeños derechos que fuimos adquiriendo” en los últimos tiempos. Entre ellos, perdieron los beneficios del monotributo social.
“La reforma laboral precariza nuestras vidas”, agregó Barbas. Y como profesional de la salud apuntó a la libertad reproductiva. La reforma y su precarización de la vida va en contra de “la posibilidad de decidir si queremos tener hijos y cuántos tener”.
“El bolsillo pesa y es parte del análisis que hacemos a la hora de tener o no hijos. Y es grave, porque a veces cuando se habla de la baja de la natalidad parece que somos las mujeres las culpables porque ahora podemos abortar, cuando la realidad es mucho más compleja. Realmente hay que poder generar condiciones para que las mujeres que deseamos maternar lo podamos hacer de manera digna. Pero con esta reforma laboral, la dificultad se profundiza más, sin perspectiva de una vivienda digna, de tiempo, de acceso a la salud y a la educación”.
Desde el colectivo también reclamaron por la restitución del Ministerio de Género y Diversidad. Su desaparición, ocurrida durante el gobierno de Javier Milei, “impactó porque era el que velaba por muchísimas políticas públicas que tenían que ver con el cuidado de las mujeres y las diversidades en cuanto a violencia de género, posibilidad de inserción en el mundo laboral y en la sociedad en general”, definió Mancuso.
Participación en la calle
A la hora de hacer un balance sobre la fuerza del Movimiento de Mujeres, destacaron que la calle sigue siendo el espacio para la manifestación. “Tenemos la calle, no la hemos perdido, más allá de que en las últimas marchas hemos visto que bajó la cantidad de personas que participan”.
Esa baja en la participación callejera, dijo Hochberg, se debe a la situación económica. “Estamos viviendo con una tensión permanente y el impacto emocional te impida participar”. No obstante, recordó que los dichos de Milei en Davos (en enero de 2025) generaron rechazo y una marcha de mujeres y diversidades de todo el país que en las calles. “Fue impresionante la convocatoria”.
Para Castaño, la merma en la participación se debe al poco tiempo: “Hay gente que sale de un trabajo y se va otro”. Y agregó: “Las compañeras que están en el sistema formal están buscando espacios donde trabajar con emprendimientos y las que están en el mercado informal, también. Y hay mucha gente que no puede, que no tiene tiempo. No tenemos derecho a descansar ni un solo día. El contexto económico nos atravesó en todo sentido”.
Mancuso, en tanto, explicó por qué feminismo y capitalismo son dos paradigmas que se rechazan. “Las feministas decimos que cuando vamos contra el patriarcado, vamos también contra el sistema capitalista que sostiene ese patriarcado. Las mujeres que formamos parte del movimiento estamos todo el tiempo haciendo red, yendo a favor de lo solidario y a favor de lo colectivo. Este gobierno nacional y municipal llevan al individualismo. Esa es la gran discusión que vamos a tener siempre con los gobiernos que se denominan a favor de la libertad”.
Y Hochberg señaló con preocupación la posible abolición de la figura de femicidio. “Vamos a seguir atentas a la situación de violencia de género, para que no se retroceda con la figura del femicidio. Vamos a seguir en las calles porque la historia nos demuestra que ha sido la manera de sostener los derechos ya conquistados y de avanzar por los que aún nos faltan. La calle no se va a dejar y a la red no se va a poder romper”.
En Mar del Plata, sin Observatorio de políticas de género
Las referentes del Movimiento de Mujeres recordaron el cierre del Observatorio de Monitoreo de Políticas Públicas, un dispositivo que ayudaba a visibilizar los problemas de las mujeres de General Pueyrredon. Funcionó desde 2016 hasta 2024.
“Fue muy importante porque podíamos no solamente consultar, sino también poner sobre la mesa todo lo que faltaba. Funcionó a medias siempre y un poco mejor al principio, una vez que asumió el nuevo gobierno municipal fue muy caótico, directamente no nos daban respuestas. Y hace dos años lo cerraron. No les convenía que nosotras pudiéramos plantear la real situación”, dijo Hochberg.
En la actualidad, sin esa herramienta “no podemos tener ningún conocimiento sobre cómo son atendidas las mujeres en situación de violencia” en general en la ciudad, a excepción de los casos que acompañan de manera personalizada.
Por qué el 8M
Desde que se instituyó, el 8 de marzo es el Día de la Mujer Trabajadora. Es una jornada de lucha por la igualdad de derechos. A veces la lucha fue por derechos laborales, a veces por derechos cívicos -como el voto- o por los derechos reproductivos. En algunos momentos hubo logros para mostrar, otros para defender o para reclamar.
Se conmemora lo que sucedió en 1908, hace 118 años en la Fábrica Cotton. Una huelga de mujeres que reclamaba derechos laborales básicos terminó con el incendio de 129 trabajadoras que fueron encerradas en el lugar. Dos años después, en Copenhague (Dinamarca), se instituyó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, en el que los derechos laborales siguen siendo el principal reclamo.