Por Manuel Rodríguez
Con la sanción de la ley 27.799 de inocencia fiscal se pretende, entre otras cosas, regularizar el dinero “en el colchón”. Según información del Banco Central de la República Argentina serían unos 250 mil millones de dólares.
Al adherirse las personas físicas al nuevo régimen de ganancias simplificado a partir del período 2025 (hasta 06/2026 fecha de vencimiento de la declaración jurada) no tendrán que declarar su patrimonio al inicio y cierre del ejercicio ni el monto consumido.
Se podrá entonces depositar el dinero en una entidad bancaria ingresando esos dólares al sistema, para luego invertirlos o consumirlos sin que ARCA pueda realizar un ajuste impositivo basado en “presumir un incremento patrimonial no justificado”. (art. 18 ley 11.683).También, sin ingresar el dinero al sistema bancario, se podrá adquirir un inmueble en efectivo bastando para ello la escritura pública ( decreto 22/2001).
El proyecto de ley de reforma laboral que acaba de volver al senado para su aprobación (cuya sanción ya se descarta), prevé un capítulo en relación al impuesto a las ganancias que incentiva profundamente la inversión en inmuebles.
La norma establece que no estará alcanzado con ganancias el alquiler de inmuebles destinados a vivienda y tampoco el resultado de la compraventa de todo tipo de inmuebles (actualmente alcanzado con el 15% del impuesto cedular a las ganancias).
Estos beneficios fiscales de ambas normas traerán las siguientes consecuencias:
1)impulsarán la regularización del dinero del colchón o no declarado sin que el fisco pueda determinar impuesto por diferencias patrimoniales.
2)se podrá hacerlo en la compra de un inmueble en efectivo a través de una escritura pública y sin necesidad de bancarizar la operación.
3)renta de locación de inmuebles destinados a vivienda al margen del impuesto a las ganancias.
4)no alcanzado en ganancias el resultado de la compra-venta de inmuebles en general.
Todo ello redundará indudablemente en una mayor operatoria inmobiliaria y de la industria de la construcción en los próximos años, muchos de esos departamentos se colocarán en alquiler temporario lo que aumentará la oferta para el turismo.
Conclusión: la competencia que ya existe del alquiler temporario con la hotelería se incrementará notablemente.
Por ello la industria hotelera para permanecer en su actividad deberá inexorablemente actualizarse ofreciendo servicios diferenciales de excelente calidad y a precios competitivos.
No hacerlo determinará el mismo futuro que los dinosaurios.