El informe del Cemaed del primer trimestre de 2026 identifica al centro como el principal foco de conflictividad, aunque también ubica a Libertad, Bernardino Rivadavia y Malvinas Argentinas entre los más afectados por robos, hurtos y distintos delitos contra la propiedad.
El centro de Mar del Plata y buena parte de la periferia oeste aparecen como los sectores más comprometidos por la inseguridad según el informe correspondiente al primer trimestre de 2026 elaborado por el Centro Municipal de Análisis Estratégico del Delito (Cemaed).
El relevamiento, que analiza distintas modalidades delictivas y su distribución territorial, muestra que los delitos contra la propiedad continúan siendo el principal problema en términos cuantitativos, con especial incidencia de los robos y hurtos en viviendas, la sustracción de motocicletas, los hechos en la vía pública y el robo automotor.
Los datos permiten observar que la problemática ya no se concentra exclusivamente en determinados puntos históricos de conflictividad. Por el contrario, el delito aparece distribuido en numerosos barrios de la ciudad, aunque con niveles de intensidad diferentes según la modalidad analizada.
Uno de los fenómenos que más preocupa a los especialistas es el relacionado con los robos y hurtos en viviendas. El informe muestra que esta modalidad mantiene una amplia dispersión territorial y alcanza a sectores con características sociales y urbanísticas muy diversas. Desde barrios residenciales consolidados hasta zonas periféricas aparecen afectados por un delito que tiene una particular capacidad para generar sensación de inseguridad entre los vecinos.
A diferencia de otras modalidades que suelen concentrarse en corredores comerciales o sectores específicos, los robos domiciliarios se distribuyen en amplias áreas de la ciudad. Los delincuentes aprovechan ausencias temporales de los moradores, horarios laborales o momentos de menor circulación para ingresar a las propiedades mediante el forzamiento de puertas y ventanas, escalamiento de muros o accesos por patios y fondos.
En muchos casos los hechos son denunciados horas después de ocurridos, cuando las víctimas regresan a sus hogares y descubren faltantes de dinero, electrodomésticos, herramientas, dispositivos electrónicos u otros bienes de valor. Precisamente por esa dispersión geográfica y por la imposibilidad de identificar un único sector crítico, los robos en viviendas continúan siendo uno de los delitos que más preocupa a las autoridades y a los vecinos.
Los hurtos también mantienen una incidencia significativa dentro de las estadísticas generales. El informe señala que una parte importante de los delitos contra la propiedad se produce sin violencia sobre las personas, mediante descuidos, aprovechamiento de oportunidades o ausencia de medidas de seguridad. Bicicletas, motocicletas, teléfonos celulares y distintos objetos personales forman parte de los bienes más frecuentemente sustraídos en este tipo de hechos.
El análisis territorial realizado por el Cemaed muestra además que el centro de Mar del Plata continúa concentrando buena parte de los delitos patrimoniales. La elevada circulación de personas, la intensa actividad comercial y el constante movimiento vehicular convierten a la zona céntrica en uno de los sectores con mayor cantidad de hechos denunciados.
Esa realidad queda reflejada especialmente en las estadísticas de robo y hurto de motocicletas. El Área Centro encabezó ampliamente el ranking del primer trimestre con 62 casos registrados. La cifra supera con claridad a la de cualquier otro sector de la ciudad y confirma una tendencia que viene observándose desde hace varios años.
Detrás aparecen Libertad, con 34 hechos; Bernardino Rivadavia, con 26 y Malvinas Argentinas, con 22.
La distribución de estos delitos permite observar cómo la problemática se expandió mucho más allá del centro. Los investigadores sostienen que las motocicletas representan uno de los objetivos preferidos de los delincuentes debido a su facilidad de comercialización y al valor que poseen tanto en el mercado informal de reventa como en el circuito ilegal de autopartes.
El informe también dedica un apartado al robo automotor. Los vehículos más sustraídos durante el trimestre fueron el Chevrolet Corsa, con 45 casos; el Volkswagen Gol, con 35; y el Peugeot 208, con 23. Más atrás aparecen Ford Fiesta, Toyota Hilux, Volkswagen Suran, Fiat Palio, Ford Ranger, Fiat Cronos y Fiat Uno.
La reiteración de determinados modelos permite detectar patrones delictivos asociados a la demanda de repuestos y a la comercialización clandestina de piezas. En muchos casos los vehículos son desmantelados pocas horas después de ser robados, dificultando las tareas de recuperación.
Los mapas de amenazas incorporados al informe muestran además la existencia de sectores donde convergen distintas modalidades delictivas. El macrocentro aparece nuevamente entre los puntos con mayor intensidad, aunque también se identifican focos relevantes en barrios como Libertad, Bernardino Rivadavia, Regional y Las Américas.
En esas zonas coinciden delitos contra la propiedad, robos en la vía pública, sustracción de vehículos y otros hechos que contribuyen a consolidar escenarios de mayor conflictividad. La reiteración de episodios permite a los analistas elaborar mapas predictivos que sirven para orientar recursos preventivos y operativos policiales.
Más allá de los delitos patrimoniales, el informe también incorpora un apartado dedicado a los homicidios dolosos. Durante el primer trimestre del año se registraron 15 asesinatos en General Pueyrredon, una cifra apenas superior a la del mismo período de 2025. De acuerdo con los datos oficiales, diez de los crímenes fueron cometidos con armas de fuego y doce ocurrieron en la vía pública.
Febrero fue el mes más violento del trimestre, con ocho homicidios. El dato representa una señal de alerta para las autoridades debido a que marca nuevamente uno de los comienzos de año más complejos de los últimos tiempos en materia de violencia letal.
La violencia también aparece reflejada en otro de los capítulos del informe: las denuncias vinculadas a conflictos familiares y de género. Si bien se trata de una problemática con características distintas a las de los delitos contra la propiedad, continúa representando una porción importante de las intervenciones policiales y judiciales en el partido de General Pueyrredon.
Las estadísticas muestran que los episodios de violencia intrafamiliar mantienen una presencia sostenida y atraviesan distintos sectores sociales y geográficos de la ciudad. La información recopilada por las dependencias especializadas permite identificar áreas con mayores niveles de denuncias y diseñar estrategias específicas más de asistencia que de prevención.
El panorama general que surge del informe del Cemaed es el de una ciudad donde los delitos contra la propiedad siguen concentrando la mayor cantidad de denuncias, pero donde también persisten problemas vinculados a la violencia interpersonal y al incremento de los homicidios. Los robos y hurtos en viviendas, la sustracción de motocicletas y el delito automotor conforman así el núcleo de las principales preocupaciones en materia de seguridad durante el inicio de 2026.