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El marplatense Nemer le regaló una banana podrida a un compañero guineano y fue sancionado por racismo

El pilar del seleccionado italiano no jugará en lo que resta de la temporada. "Lo que pasó no me representa", expresó.

El marplatense Ivan Nemer, jugador del seleccionado italiano de rugby, fue suspendido por la Federación de ese país por el resto de la temporada por un acto de racismo.

La sanción ocurrió después que el guineano Cherif Traoré hizo público que recibió “una banana podrida” como regalo en el conocido juego del “amigo invisible” que realizó el club al que pertenecen, Benetton Rugby, durante la celebración de Navidad.

Traoré relató la situación en sus redes sociales: “Cuando me tocó a mí, dentro de mi regalo encontré una banana podrida, en una bolsa mojada. Aparte de encontrar ofensivo el gesto, lo que más me dolió fue ver reír a la mayoría de mis compañeros presentes. Como si todo fuera normal”.

“En este amigo invisible había muchachos de distintos orígenes. Decidí no callarme esta vez para asegurarme de que incidentes como ése no ocurran y de que otras personas no se encuentren en mi situación en el futuro. Y esperando que el remitente aprendiera la lección”, agregó la víctima.

El Tribunal Federal suspendió al marplatense “tras la solicitud de acusación del fiscal federal y en cumplimiento de las Regulaciones de Justicia FIR y la regla 18 de World Rugby, sobre la base de las investigaciones por lo anunciado en las redes sociales y la posterior solicitud de un acuerdo de culpabilidad”, según indicó el comunicado del club italiano que compite en el United Rugby Championship.

Nemer, quien jugó en Biguá y Sporting en esta ciudad, hizo su descargo: “El racismo no ha tenido ni tendrá nunca ningún papel en mi vida, como no debería tenerlo en las vidas de ninguno de nosotros. Lamento profundamente lo sucedido, por la estupidez de mi gesto, por el disgusto causado a un amigo y por haber causado daño a mi equipo, a mis compañeros, al país al que represento y al deporte que amo. Vengo de un país multicultural, la Argentina, donde las culturas se mezclan desde hace más de un siglo, y siempre he compartido vestuario y cancha con compañeros y amigos de todo el mundo”.

Luego, el pilar de 24 años aseguró: “Lo que pasó no me representa, pero al mismo tiempo debe hacerme y hacernos reflexionar sobre cuánto más queda por hacer para cambiar nuestra cultura, superar los estereotipos más descarados, acercarnos aún más de lo que ya se está haciendo. Acepto la descalificación y el proceso de reincorporación con serenidad, pero sobre todo confío en que en los próximos meses y años podré contribuir con mi testimonio a concienciar a cada vez más jóvenes rugbiers sobre temas que deben ser abordados y entendidos para mejorar no sólo nuestro deporte, sino el mundo en el que vivimos”.

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