Opinión

El Muro

Por Pablo Razdrokin

El pasado 15 de febrero de 2019 Donald Trump declara el estado de emergencia nacional para acceder a fondos con el fin de construir el muro con México, en una declaración televisada desde la Casa Blanca, Trump ha señalado que firma la declaración para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” que llega desde México y que ha calificado de un grave riesgo para la seguridad nacional.

En su campaña para las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2016, Donald Trump se comprometió a construir el muro que abarcará toda la frontera sur de los Estados Unidos, la gente lo voto, y Trump, ganó las elecciones con un discurso que, según algunos, fomentaba la división, la segregación y el conflicto.

La falta de diálogo, y discursos que incitan el temor y el odio se repiten a lo largo de la historia, ver a los ‘’otros’’ como culpables o causantes de nuestros males.

Hitler, Stalin, Mussolini, y tantos otros dictadores, han sembrado la semilla del odio, y la exclusión del otro como elemento fundamental de sus discursos, generando luego con sus acciones las tragedias históricas conocidas, genocidios, matanzas, hambrunas, guerras, pobreza, exclusión, siempre en detrimento de las libertades civiles, la justicia y la democracia.

Recordemos el muro de Berlín que formó parte de la frontera interalemana desde 1961 hasta 1989, símbolo de la Guerra Fría, la violencia y la opresión.

La metáfora del telón de acero que había enunciado Winston Churchill en 1946 para delimitar la división entre el bloque soviético y el occidental, se materializo con el “cierre de la frontera” con la construcción del muro, cierre material pero también diplomático, el muro simbolizo además de la guerra fría, la falta de dialogo y una imposición y puja de fuerzas en detrimento de la población y sus libertades civiles. El muro de Berlín, que partió en dos no solo a Berlín, sino a Alemania y el mundo.

Recordemos el apartheid el sistema de segregación racial en vigor hasta 1992 en Sudáfrica, que consistía en la creación de lugares geográficos separados, para los diferentes grupos raciales, en el poder exclusivo de la raza blanca para ejercer el voto y en la prohibición de integración, es decir, matrimonios o incluso relaciones sexuales entre blancos y negros. Una violenta y profunda división, impuesta en detrimento de la libertad, la dignidad humana y los derechos humanos más básicos y universales.

El muro fronterizo Estados Unidos – México tiene como objeto, según Trump, frenar la entrada de males tales como narcotráfico, delincuencia, violencia, inmigrantes ilegales, y todos los males que amenazan ese estado de bienestar, que la clase media, ve en todo el mundo como está cada vez más inaccesible, lejano y difícil. Entonces abra que preguntarse si estos males vienen de afuera, viendo al ‘’otro’’ como hostil y culpable de estos males o, sino están ya instalados en la sociedad, ‘’dentro’’ de ella, y no somos todos algo responsables, dando lugar desde lo personal, social y democrático a discursos de segregación, odio, e intolerancia, habrá que preguntarse si la forma de superar lo que nos divide como sociedad se soluciona construyendo muros.

Ideologías del Odio, segregación, violencia, cambio climático, deforestación, depredación de recursos naturales, inundaciones, sequias, falta de políticas destinadas a generar una sociedad más justa, corrupción, pobreza extrema, son hoy fenómenos mundiales, que se agudizan en el tercer mundo y aumentan exponencialmente en el primer mundo, vemos en el acontecer internacional como se expresa ‘’el espíritu de la época’’ en el cual el acontecer nacional esta indefectiblemente inmerso, el rumbo es inquietante.

En lo mundial, nacional, provincial o local, Necesitamos, con urgencia, empezar a construir puentes, porque construyendo muros, no vamos a encontrar respuestas ni soluciones a las problemáticas actuales.

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