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Deportes 24 de julio de 2026

El no de Guardiola frustra el sueño italiano de una nueva “Azzurra”

El entrenador español declinó la propuesta que impulsó Paolo Maldini para liderar un proyecto de renovación integral del fútbol italiano. Andrea Pirlo y Roberto Mancini aparecen entre las principales alternativas.

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Por Carlos Expósito

ROMA, Italia.- Pep Guardiola no será, finalmente, el elegido. Tras varias carambolas, indecisión, expectación y mucha, mucha ilusión en el país, el técnico no tendrá las llaves para volver a situar a la selección italiana, tetracampeona mundial, al lugar donde históricamente le corresponde tras unos años muy difíciles. Y el lamento de los aficionados no han tardado en llegar.

Era una tarea muy complicada, y detrás de toda la operación hay un nombre que ha hecho todo lo posible por traerlo: Paolo Maldini. El director técnico de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC), que asumió el cargo el 11 de julio junto a su asesor, Leonardo, ha viajado hasta Barcelona para hablar con él y hacerle saber que es la persona ideal para reconstruir el ‘calcio’ desde la base.

Guardiola se ha mostrado reticente desde un principio debido a su intención de mantenerse alejado de los banquillos por ahora y disfrutar de su familia, pero se ha tomado su tiempo para meditar. Ha rechazado finalmente una oferta que suponía uno de los retos más grandes -y esperados- del fútbol: devolver a Italia a lo más alto.

La federación nunca perdió la esperanza

Maldini y Leonardo han expuesto al entrenador un proyecto que va más allá de la selección y que contempla una remodelación de la filosofía futbolística de todas las categorías inferiores. Su apuesta por ello ha sido total, e incluso el presidente, Giovanni Malagò, ha reconocido que estaban dispuestos a realizar una excepción económica para satisfacer las exigencias salariales.

Veían en su figura y en su forma de entender el fútbol, muy ligada a la escuela española que tanto llama la atención en Italia, la persona ideal. Hasta los últimos días, Guardiola mantuvo las dudas. Tras poner fin a una década al frente del Manchester City, el entrenador había reiterado en varias ocasiones su deseo de tomarse un descanso y dedicar más tiempo a su familia.

La federación, sin embargo, nunca ha perdido la esperanza. Ha considerado que el menor ritmo competitivo de una selección respecto al fútbol de clubes podía ser un factor decisivo para convencer al técnico, mientras mantenía preparadas alternativas como Andrea Pirlo o el regreso de Roberto Mancini.

La posible llegada de Guardiola había generado una gran expectación en Italia, donde muchos aficionados lo veían como una oportunidad para recuperar la conexión con la “Azzurra” y devolver la ilusión a un país golpeado por los últimos fracasos.

Aunque algunos sectores reclamaban un técnico italiano, su rechazo ha provocado decepción entre unos seguidores que habían convertido su llegada en un motivo de esperanza.

Una apuesta más allá del corto plazo

Era una apuesta que trascendía el corto plazo y que quería poner a Guardiola como piedra angular, con plena libertad para trabajar a su manera y el respaldo de una cúpula directiva que, al menos en apariencia, parece decidida a cambiar las cosas de una vez.

Todo un país se había ilusionado con Maldini. Todo un país soñó después con Guardiola. Y todo un país ha recibido con tristeza la noticia de su rechazo.

La federación considera que la revolución es imprescindible después de varios años marcados por los malos resultados y la pérdida de competitividad internacional; Italia, cuatro veces campeona del mundo, atraviesa uno de los periodos más delicados de su historia reciente y busca recuperar el prestigio que durante décadas convirtió a la ‘Azzurra’ en una de las grandes potencias.

El excapitán de Milan y de la selección italiana asumió el cargo con el objetivo de liderar una refundación deportiva. Ha escuchado a los aficionados, que le guardan mucho respeto. Ahora, la Federación deberá buscar una nueva figura que tome las riendas del banquillo. Entre los candidatos aparecen, entre otros, Pirlo y Mancini; sangre nueva frente a lo bueno conocido.

EFE.