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“El objetivo era pasar el primer cruce, pero se nos fue la mano”

El entrenador que llevó a Círculo Deportivo al Federal A de fútbol vivió un día de emociones de regreso a Otamendi. "Todavía no podemos creer cómo nos recibieron", confesó.

“Sin dudas, es lo más importante que me pasó como entrenador. Todos los que hemos jugado sabemos que son más las perdidas que las ganadas. Pero en este club fue todo muy atípico. Fuimos campeones del torneo local en el primer año, pudimos llegar a play-offs en nuestro primer Federal , luego estuvimos cuarenta partidos invictos a nivel local y para este torneo pensábamos en superar aquella campaña del Federal B en la que quedamos afuera con Racing de Olavarría. El objetivo era pasar el primer cruce, pero se nos fue la mano”, sostuvo Alexis Matteo, el entrenador de este Círculo Deportivo que este lunes festejó el ascenso en las calles otamendinas junto a todo un pueblo.

“Fue increíble, todavía no podemos creer cómo nos recibieron. Nos vino a recibir gente a Mar del Plata, mucha más al cruce de Otamendi, se armó una caravana enorme hasta el club, en la calle se improvisó una choripaneada para todo el pueblo. Dicen que nunca se vio algo igual”, contó el entrenador sobre la fiesta en Otamendi en una charla con LA CAPITAL.

 

-¿Qué sensaciones tuviste durante el partido?

-En varios pasajes nos sentimos superados, como no nos había ocurrido. Vimos varios partidos de Boxing como local y no los habíamos visto en semejante nivel. Nos molestaron con la presión alta, nos golpearon en momentos claves, como ese gol al final del primer tiempo. Lo estábamos pasando mal, hasta que se produjo el milagro de Alvarado.

-¿Por qué milagro?

-Pensé mucho sobre llevarlo o no y finalmente me decidí por él en lugar de Ogas. Fue una decisión difícil porque Emanuel jugó gran parte de la campaña. Pero mi idea era llevar tres delanteros. Astiz, Pedro Ale Pérez que es el otro centrodelantero y quería sólo uno más para presentar un banco equilibrado. Fue una corazonada. Lo veía más fino a Leo para definir las jugadas, a Ogas no le venían saliendo las cosas. Emanuel se enojó mucho. Pero cuando volvíamos lo levantamos en Mar del Plata, se puso la camiseta, fue a festejar con nosotros a Otamendi y mañana va a estar para entrenar.

-¿Es cierto que Alvarado te dijo que iba a entrar y hacer el gol?

-Tal cual. Es una de las anécdotas de la final. Fue increíble. Lo llamo, le empiezo a dar las indicaciones y me dijo que me quedara tranquilo, que iba a entrar y hacer el gol. Yo lo miré y le seguía hablando de cómo quería que jugara, que fuera por la derecha, pero cerrado, qué quería que hiciera en las jugadas con pelota parada. Y me repitió: “Quedate tranquilo Piki, que entro y hago el gol”. Se tenía una fe bárbara.

-Si tuvieras que destacar dos o tres razones de este logro. ¿Cuáles elegirías?

-La primera sería el trabajo. La humildad y el sacrificio con el que trabajaron estos chicos. La segunda es cómo defendieron la manera, nuestra forma, cómo encarar todos los partidos: el equipo jugó de la misma manera de local y de visitante. Y la tercera es la convicción con la que ejecutaron. Independientemente de la formación, sobre todo de local, generábamos entre seis y siete chances de gol por tiempo. Jugara quien jugara.

Foto gentileza Martín Angelini

 

-¿Tu mérito más grande fue haber rearmado la defensa?

-Puede ser. Tanto Portillo, como Blanco y Quiroga eran figuras y estandartes del equipo. Esa estructura defensiva se desarmó. Pero el refuerzo de Solaberrieta fue muy bueno para nosotros. El se ajusta al prototipo del marcador central que me gusta a mí: estatura normal, rápido, ágil y con buen juego aéreo. Cuando lo tuvimos al Sapo lo pensé automáticamente como dupla para el Vasco. Y se complementaron bien. Y con los laterales se armó un buen equilibrio. Por la izquierda Leguizamón nos daba más ataque y Ferella más defensa. Algo parecido se planteaba sobre la derecha entre los Vedda y Fourcade.

-¿Charlaron algo con los dirigentes sobre el futuro?

-Nada. Volvimos disfrutando lo conseguido, tomando magnitud, celebrando con la gente. Mañana, más tranquilos, empezaremos a charlar de lo que se viene.

-¿De quienes te acordaste a la hora del festejo?

-De la familia, de la gente que está cerca, de los amigos, de todos los que te empujan y del esfuerzo de los jugadores. Esto es fruto del trabajo. Lo nuestro fue darles todas las herramientas, después se puede ganar o perder. Pero los jugadores laburaron muchísimo para llegar a este ascenso.

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