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El papa lamenta la violencia en Rosario y pide investigar la corrupción detrás del narcotráfico

Francisco denunció que "sin complicidades de un sector del poder político, policial, judicial, económico y financiero no sería posible llegar a la situación" actual.

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco lamentó la violencia que sufre la ciudad de Rosario, azotada estas semanas por el narcotráfico, y llamó a “rehabilitar la política” e investigar la corrupción que permite esta situación.

“En un momento de crisis como los que vive la Ciudad de Rosario, comprendemos la necesidad de la presencia de las fuerzas de seguridad para llevar tranquilidad a la comunidad. No obstante, sabemos que en el camino de la paz se deben transitar respuestas complejas e integrales, con la colaboración de todas las instituciones que conforman la vida de una sociedad”, sostuvo el pontífice en un videomensaje difundido este martes por la Santa Sede.

Francisco sigue con atención la situación que se vive en esta ciudad, en donde el recrudecimiento de los delitos asociados al narco en las últimas semanas ha obligado al Gobierno a reforzar la presencia de los cuerpos de seguridad nacionales.

 

El papa alegó que “todo pueblo tiene en sí mismo las herramientas para superar aquello que atenta contra su propia integridad” y, por ello, cree que “nadie de buena voluntad puede sentirse excluido ni ser excluido” de la tarea para hacer que Rosario sea un lugar seguro.

No obstante denunció que “sin complicidades de un sector del poder político, policial, judicial, económico y financiero no sería posible llegar a la situación” actual.

“Es necesario rehabilitar la política, que es ‘una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común'” instó, aludiendo a un pasaje de su encíclica ‘Fratelli tutti’ (2020).

Y agregó: “Todos los sectores políticos están llamados a transitar el gran camino del consenso y del diálogo para generar leyes y políticas públicas que acompañen un proceso de recuperación del entramado social. La alternancia de las gestiones debe sostener la continuidad de los procesos de cambio”.

Así, Francisco abogó por “trabajar no sólo sobre la oferta, sino también sobre la demanda de drogas a través de políticas de prevención y asistencia”.

“El silencio del Estado en esta materia sólo naturaliza y facilita la promoción del consumo y comercialización de las mismas”, apuntó.

El papa argentino cree “necesario que el sistema democrático vele por la institucionalidad de la justicia, de tal manera que pueda ser independiente” y pueda “investigar los entramados de la corrupción y del lavado de dinero que facilitan el avance del narcotráfico”.

“Cada miembro del poder judicial es responsable de custodiar su integridad, la que comienza por la rectitud de su corazón. Asimismo, es de agradecer a todos aquellos hombres y mujeres que, con su compromiso silencioso con la justicia, muchas veces ponen en riesgo su propia vida”, agradeció.

Por otro lado, en su mensaje también apunta al mundo financiero asegurando que, así como “no hay una buena economía sin un buen empresario”, tampoco hay “una mala economía sin la complicidad de una parte del sector privado”.

“Hay una gran tarea por delante en el sector empresarial, no sólo en impedir la complicidad en los negocios con las organizaciones mafiosas, sino también en un compromiso social”, defendió, ponindo como ejemplo a Enrique Shaw, fundador de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa y en proceso de canonización.

Francisco recordó que “en todo sistema mafioso los pobres son el material descartable” por lo que pidió al Estado argentino esforzarse para “brindar espacios comunitarios en los barrios vulnerables”.

“Los mismos pueden crear condiciones para que los niños, adolescentes y jóvenes tengan un desarrollo humano integral, para un futuro superador al que tuvieron sus padres y abuelos. Todas las instituciones sociales, civiles y religiosas debemos de estar unidas para hacer lo que mejor sabemos hacer: crear comunidad”, sostuvo.

Porque, dijo, “Rosario cuenta con una gran riqueza de instituciones al servicio de los demás”.

Por último el papa destacó que la Iglesia esta llamada a “acompañar espiritual y orgánicamente” a los damnificados por la violencia”, los enfermos, los adictos y sus familiares, los presos por esta situación y quienes viven una vulnerabilidad extrema.

“Queridos hermanos y hermanas rosarinos, estoy cerca de ustedes. La Virgen del Rosario intercede día y noche por todos sus hijos, sobre todo, como suelen hacerlo las mamás, con diligencia especial por quienes tienen mayores fragilidades. Que Dios los bendiga, un abrazo”, terminó.

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