De Necochea al mundo, con la búsqueda de nuevos sonidos como bandera. La banda llega este viernes a Bendu Arena. "Mirar para atrás, solo para agradecer". Sebastián Andersen, el cantante y vocero de la formación en constante movimiento y búsqueda, destacó el poder del vivo como ritual, catarsis y "conectarnos 100 % con algo real".
Para El Plan de la Mariposa, la música es sentimiento puro, catarsis, ritual. Por eso, para la banda integrada por los hermanos Andersen y amigos, compartir la música gestada desde sus sentires más profundos y en comunidad, en vivo, es “maravilloso”. “Completa todo, es lo más verdadero”, definió Sebastián Andersen, voz de la formación necochense, en una charla con LA CAPITAL.
Tras haberse presentado este miércoles, sin anuncio previo, en el bar de Necochea en el que tocaban siempre desde sus inicios, El Plan de la Mariposa pisará esta noche el escenario de Bendu Arena, con una propuesta que incluye temas de su último disco “Correntada” y canciones de los seis álbumes de la banda.
Sobre una identidad con base rockera de guitarra, bajo y batería, la banda entrelaza arreglos de violín, acordeón y sintetizadores a una poderosa mezcla de canciones que además tienen toques de funk, psicodelia, música celta y ritmos latinos, con letras introspectivas y ligadas a su espíritu viajero y conectado con la naturaleza.
El Plan está iniciando el 2026, luego de la experiencia de 2025, que los llevó por toda Argentina, Latinoamérica, España, Holanda, Inglaterra y Dinamarca, además de haber sumado escenarios clave de Buenos Aires como Argentinos Junior y Movistar Arena y haber participado en colaboraciones con Los Pericos, Cruzando el Charco, entre otros.
Según Sebastián Andersen, no son amigos de los balances. “Me gusta más mirar para adelante y estoy entusiasmado con cosas que vienen”, dijo, aunque aclaró que “sí soy de dar un espacio al agradecimiento, brindar por las cosas vividas y por los aprendizajes, pero no tanto los balances, como de retenerme mucho tiempo a hacer una lectura de todo lo que pasó”.
-Además de muchas giras, viajes y shows en vivo, ¿están componiendo?
-Sí, tenemos ganas de grabar un disco nuevo, venimos haciendo varios demos que nos gustan mucho. Tenemos armadas las maquetas, cuando volvamos de la gira de Cosquín terminando febrero, la idea es meternos a trabajar en el disco nuevo. Esa es la intención.
– Si bien tienen un estilo, una identidad, siempre van buscando algún sonido nuevo, herramientas nuevas, ¿se nutren de la búsqueda?
-Lo lindo de este trabajo, de este oficio si querés, es que es una búsqueda constante. Hacer algo que ya hiciste no es tan atractivo. Hacer algo que te sorprenda, una nueva búsqueda que te lleva a otro lugar, que te mueva a alguna fibra íntima diferente, para nosotros es importante. Y para mantener también la energía arriba y en ese estado de búsqueda. A la idea de encontrar algo y después repetirlo, no le encontramos sentido, no es el espíritu con el que arrancamos esta movida. Siempre estamos con ganas de encontrar nuevos sonidos o nuevos lugares para ir a tocar o nuevas formas de hacer las cosas. Igual con el tiempo, de alguna manera, vamos también topándonos con nuestras formas de hacer las cosas y eso también es una identidad, pero siempre la búsqueda y la intención de creatividad está por delante de todo.
-¿Y cómo es el proceso creativo?
-Vamos compartiendo, traemos ideas a la mesa colectiva y la idea es que cuando vienen esas ideas, los demás podamos potenciarlas o trabajarlas para hacerlas brillar más. Las obras o las canciones nacen primero y en ese momento si vemos que tienen algo que brilla o que nos conmueve, que nos moviliza, las potenciamos. La producción musical y también todo lo que hay alrededor, de la tapa, de la canción o del disco, el video, el sonido, cómo va a ser grabada, masterizada, todas las etapas hacen a la obra final y todas deberían, en el mejor de los casos, trabajar para que esa energía original se perciba mejor y brille más.
-En su caso, ¿las ideas arrancan por la música o por la la poesía?
-Generalmente, en la forma que nosotros tenemos de hacer canciones vienen música y letra juntas. Después, viene una estructura, pero generalmente la primera parte viene junta y sola en el sentido de que nacen de improvisaciones o de intentar buscar un estado en el que el pensamiento no intervenga tanto. El pensamiento en términos de especulación, de decir ‘quiero decir esto’ o ‘voy a hacer una canción que diga tal cosa’. Alguna vez hemos probado eso y generalmente salen canciones malas. Cuando no le descargás una intención previa y dejás que el alma, el ser se conecte, nos sale mejor.
-¿Cómo son esas improvisaciones?
-Sentimos que es algo así como mantras, abrir espacios nuevos dentro de la experiencia de vida. Por algo los indios, las religiones tienen mantras. El mantra es como un rezo, como una meditación. Y entrar en esos mantras, que pueden ser formado de cualquier cosa que vayas repitiendo y cantando, buscando, esa energía se abre en espacios que después hacen lugar a las canciones. Por lo menos esa es la forma que nosotros encontramos por ahora.
–¿Está ligado también a la espiritualidad que tienen ustedes?
-Sí, creo que la música es una herramienta para conectar con el espíritu. Tiene esa característica de ayudar a mover el cuerpo y el espíritu y las emociones. La música colabora con esa conexión más profunda. Si esa frase está conectada con una melodía lírica y sensible, tiene más fuerza todavía. Y no hablo de nuestras letras, sino en general, se fortalece aún más la melodía y la música también, al servicio de la poesía, al servicio de la palabra.
– ¿Y trasladado al vivo, se potencia más?
– Completa todo, sí. El vivo para mí es espectacular, es lo más lindo, lo más verdadero, lo que está sucediendo en ese momento y no se va a repetir. Y eso es maravilloso. Hoy, que estamos todos atravesados por las redes y pareciera que no hay tiempo para nada, y que hay muchas cosas para hacer, tener un momento para detenerse y decir, ‘bueno, ahora estamos haciendo esto’ y no estar pensando en otra cosa, sino entrando en una sintonía de presencia, si se da, es una celebración. Es un momento para brindar y para estar contentos en el sentido de abrazarse con otro, de cantar y despejar un poco la cabeza. Esa es la idea. Y también el ritual y hacer catarsis. Estar aquí y ahora y conectarnos 100% con algo real.