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Arte y Espectáculos 25 de septiembre de 2018

“El poder más eficiente es el que se reproduce en nuestra existencia cotidiana”

Darío Sztajnszrajber presenta "Salir de la caverna". En el espectáculo, el filósofo reinterpreta algunos de los clásicos del rock nacional y no deja de hacerse preguntas.

"Es un momento clave para disciplinas que no son convocadas en la urgencia de lo cotidiano", dijo.

Trascendente para la filosofía, el mito de la caverna de Platón cobra vida y se actualiza en el espectáculo del filósofo Darío Sztajnszrajber. Con “Salir de la caverna” llegará a Mar del Plata este viernes, al escenario del Radio City (San Luis 1750). Lo hará junto a una banda de música que tendrá a su cargo la recreación del cancionero popular del rock nacional. Aunque suenen conocidas, las viejas canciones de Fito, Spinetta, los Redondos y Soda “adquieren un nuevo significado”, asegura el protagonista a LA CAPITAL. “Cuando las cambiás de contexto empiezan a decir más de lo que hasta ese momento nos habían dicho”, agregó sobre el componente musical.

Otras de las líneas del espectáculo son las preguntas que formula Darío y que llevan el show hacia la orilla de “una clase abierta” de filosofía.

“Hay un primer círculo de público que es la comunidad educativa, pero el show es para cualquiera, porque aparte todos estamos atravesados por la lógica educativa, lo que pasa es que en su momento cuando se pensó el show surgió en el marco del proyecto Tecnópolis, cuando lo hacíamos sobre todo dirigido a docentes y a alumnos. Buscábamos repensar las prácticas pedagógicas”, recordó.

Ahora, el filósofo y conductor del ciclo de TV Mentira la verdad se mostró cercano a seguir llevando adelante ese rol docente. “Mis programas y el espectáculo de filosofía y música son, antes que nada, experiencias que buscan resignificar el rol docente, entender que uno puede hacer docencia de diferentes maneras”, dijo.

En ese sentido, defendió a los y las docentes en su rol de agentes de transformación. “De hecho, la mayoría de los proyectos en los que estoy, lo que de algún modo demuestran es que ser docente es algo que excede al aula y que es transformador para la sociedad en general, la docencia tiene algo emancipador y posibilitador de diferencias, por eso convoca. Yo no hago otra cosa en el escenario de lo que históricamente hice en el aula”, expresó.

– ¿Por qué es tan importante el mito de la caverna para la filosofía?

– Porque es un dispositivo hermenéutico, es un conjunto de categorías que nos sirven para interpretar, que puede ser llevado para explicar cualquier situación existencial, es fuerza. Es una gran metáfora que nos posibilita repensarnos en la mayoría de nuestras prácticas. Y en relación a su contenido en dos temas: por un lado porque plantea la imposibilidad de discernir de manera acabada entre lo real y lo aparente y lo segundo porque nos explica la forma más efectiva del ejercicio del poder, que es la normalización. La clave de la caverna es que estamos viviendo adentro de una caverna sin darnos cuenta, con lo cual es una gran metáfora de que el poder más eficiente es el que no se ve y el que se reproduce en nuestra existencia cotidiana.

– Es entonces el mito de la caverna un gran disparador…

– Un gran disparador para pensar el presente político, como también los presentes afectivos, para los espectadores la caverna puede ser el actual modelo económico o puede ser su vocación o su relación con su madre o su problemática afectiva con una pareja o su relación con el modo en que vive el tiempo cotidiano… eso es lo más rico del show, uno se lleva la posibilidad de interpretar su relato para lo que necesita.

– ¿Qué elementos ves que emergen de este presente, de esta actualidad nacional, como para poder repensarlo?

– Hay muchas variables, no lo podría reducir a una. Es un momento clave para que disciplinas que no son convocadas en la urgencia de lo cotidiano, como la filosofía, puedan irrumpir y traer perspectivas diferentes. Lo primero y lo más importante es que parece que estamos encerrados en una lógica de la realidad social, que parece estar monopolizado únicamente por el lenguaje periodístico. Y el periodismo, como cualquier otra disciplina, brinda una perspectiva más para pensar la realidad, pero que nunca puede ser única ni total. A mí me preocupa las totalizaciones analíticas, cuando se piensa que hay una única forma de pensar lo que nos pasa y la filosofía brinda otra posibilidad. No queremos terminar como en la caverna, pensado que hay una única manera de pensar la realidad cotidiana.