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Interés general 26 de agosto de 2016

El referendum italiano que genera aún más inquietud que el Brexit

por Oscar Lardizábal @lardizbal

Mónica Rizzo, abogada, reciente expositora en la Facultad de Derecho de Mar del Plata sobre el referendum que en noviembre próximo debe avalar o rechazar una histórica reforma constitucional en Italia.

Con la organización de la Asociación Emilia-Romagna de Mar del Plata, la abogada Mónica Patricio Rizzo ofreció días atrás en la Facultad de Derecho de Mar del Plata una conferencia sobre un tema que gana interés –y preocupación– no sólo en Italia sino también en Europa y en el mundo. Lo presentó así: “Reforma constitucional italiana: contenido, alcance, referendum confirmatorio”.

Y explicó luego a LA CAPITAL: “Se va a un histórico referendum en Italia –no se sabe aún si será el 20 o el 27 de noviembre– para que la ciudadanía, tanto la de la península como la residente en el exterior, se pronuncie por Sí o por No sobre la ley de reforma constitucional, que prevé, entre otros cambios, uno importante en el sistema de república parlamentaria, con un consecuente recorte fuerte en el gasto político”.

Destacados medios periodísticos, como el Wall Street Journal, el New York Times o el Financial Times, han advertido en las últimas semanas que las consecuencias de este referendum italiano sobre la estabilidad internacional podrían ser aún más intensas que las ya generadas por el Brexit.

En una charla técnica –es decir, sin avanzar sobre las posibilidades del Sí o del No entre los marplatenses con ciudadanía italiana en condiciones de participar de la consulta–, Rizzo indicó que la ley de reforma constitucional, al ser puesta en consideración de la asamblea, no obtuvo las dos terceras partes de los votos –de haber sido así ya hubiera sido impuesta–, sino una mayoría simple, situación que habilitaba la posibilidad de una segunda instancia, la de llamar al referendum, como lo hizo el presidente del Consejo de Ministros, es decir el jefe de Gobierno, Matteo Renzi.

Importancia de los emigrados

En toda elección que se realice en Italia la voluntad de sus emigrados cobra gran importancia porque el anágrafe consular, es decir el padrón de las personas que están en condiciones de emitir sufragio, consta al presente con 5.202.821 registrados. Y en ese contexto mundial, especialmente América del Sur, y en ésta la Argentina, aparecen con los números más relevantes. Argentina es el país con el mayor porcentual de gente italiana empadronada en relación con su población, superando en este sentido a grandes países como Alemania. Cierto es que hay más ciudadanos italianos en Brasil, pero en el vecino país la población es varias veces más numerosa. Se calcula que en la Argentina los “oriundos”, así llamados a los que se reconocen como descendientes de italianos, podrían acercarse al 50 por ciento de la población general.

En su conferencia, y en la idea obvia de que los alcances de la reforma se compreden mejor tras conocer el sistema en vigencia, la doctora Mónica Rizzo precisa que desde la Constitución de 1948, fruto del plebiscito a favor de la República de 1946, Italia tiene un sistema parlamentario bicameral perfecto, por el cual ambas cámaras, Diputados y Senadores, tienen idénticas funciones. Actualmente la cámara de Diputados consta de 630 miembros, 12 de ellos representando a la circunscripción Exterior, y los senadores 315, seis de ellos por el Exterior.

En algunas instancias decisivas de la historia reciente, esos pocos legisladores del Exterior tuvieron un rol destacado. “Por ejemplo –comenta Rizzo– en las elecciones de 2006, fue clave el voto de un senador elegido en el extranjero (precisamente Luigi Pallaro, en la Argentina) para que el gobierno recayera en Romano Prodi y no en Silvio Berlusconi”.

El presidente de la República Italiana –actualmente lo es Sergio Mattarella– tiene la función de ser garante de una república parlamentaria como la italiana y encargado de elegir al presidente del Consejo de Ministros (jefe de Gobierno, como hoy lo es Renzi) tras las elecciones generales, ade más de ejercer funciones representativas del país. Es electo por siete años de manera indirecta por parte de una asamblea de la que participan todos los diputados y senadores y representantes de las regiones (nivel de Estado equivalente al de las provincias en la Argentina). El jefe de Gobierno o premier, con todas las funciones ejecutivas, debe contar con el voto de confianza del Parlamento, que luego puede retirárselo provocando así su remoción. También el Parlamento es el poder que aprueba el plan de gobierno.

Votar y ser votado

Habría de ser Italia, también destaca Rizzo, el primer país en consagrar un nuevo sistema de ejercicio del derecho de voto desde el exterior contemplando tanto el voto activo (votar), como el pasivo (ser votado, ser candidato). En 2005, este modelo italiano también fue adoptado por Francia.

A diferencia de la Argentina, que cuenta con tres niveles de Estado, Italia dispone aún de cuatro: Estado nacional, regiones, provincias (estamento similar al de nuestros partidos, o a uniones zonales entre ellos) y comunas.

La reforma

Ante este esquema vigente, entonces…¿qué se propone reformar especialmente el premier Renzi, quien ha planteado la necesidad de ir hacia un sistema más estable, flexible y rápido, que permita relacionarse más fluídamente con la Unión Europea, y que además sea menos costoso?

De ser Sí la respuesta mayoritaria al referendum, Italia pasaría a tener un régimen parlamentario unicameral, con Diputados centralizando la facultad legislativa y estableciendo la dirección política del Estado, ya que sería el poder que apruebe o remueva al presidente.

Con la reforma, el Senado disminuiría sus integrantes y competencias: de 315 a sólo 100, 95 elegidos por las regiones y 5 por el presidente de la República. Senadores quedaría con potestad legislativa para temas constitucionales o sólo aquellos en los cuales la Constitución le otorgue potestad. Podría revisar proyectos de ley dictados por Diputados, pero será esta cámara la que en todo caso tenga la última palabra.

El cambio tiende a ampliar las competencias legislativas del Estado nacional a expensas de las regiones y, también comenta Rizzo, “podría asumir competencias no atribuídas en caso de invocar un interés nacional”.
La reforma hará desaparecer uno de los citados niveles de Estado, el de las provincias, mientras que los italianos en el exterior perderían la representación en el Senado.

Hoy en las llamadas elecciones políticas se elige al mismo tiempo a diputados y senadores. Una vez impuesta la reforma, se votaría por los senadores en las denominadas elecciones administrativas, las también destinadas a la elección de autoridades en Regiones y Comunas. En las “políticas” se votaría sólo por Diputados.