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La Ciudad 6 de octubre de 2026

El retorno de Guillermo Montenegro, las críticas opositoras y el arranque de la carrera electoral con danza de nombres

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

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Guillermo Montenegro decidió volver. Y el momento elegido difícilmente podría ser más exigente. Reasumirá la intendencia de General Pueyrredon con la inseguridad instalada como uno de los principales problemas de Mar del Plata y con una carta que comenzó a tomar fuerza en las últimas horas: un eventual desembarco de fuerzas federales en la ciudad. El regreso, anticipado en la tarde del viernes por LA CAPITAL, supone mucho más que un cambio de nombres en el despacho principal del Palacio Municipal en esta “jugada riesgosa”, como la definieron incluso algunos de sus allegados. Montenegro deja su banca en el Senado bonaerense y vuelve a ponerse personalmente al frente de una gestión que durante casi diez meses condujo Agustín Neme. Y lo hace cuando la sucesión de hechos delictivos, los reclamos vecinales y las demandas de distintos sectores de la ciudad volvieron a colocar a la seguridad en el centro de la agenda. No es un dato menor tratándose de Montenegro. Es cierto que la seguridad forma parte de su ADN político. Fue ministro de Seguridad porteño, construyó buena parte de su perfil público alrededor de esa problemática y, desde la intendencia, reclamó reiteradamente mayor presencia de fuerzas federales en Mar del Plata. Ahora se verá si llegan efectivamente los esperados refuerzos o todo queda, una vez más, en una mera especulación.

 

En este contexto, adquiere especial significado lo ocurrido apenas unas horas antes de conocerse el regreso de Montenegro. Patricia Bullrich estuvo en Mar del Plata por el Coloquio de IDEA y habló de una “crisis de seguridad muy fuerte”. Reclamó un acuerdo entre Nación y Provincia y reveló que había conversado sobre la situación marplatense con la ministra de Seguridad nacional, Alejandra Monteoliva. Incluso utilizó una palabra particularmente fuerte: dijo que había que pensar en un “desembarco” para ayudar a la ciudad, especialmente ante la proximidad de la temporada. La frase adquirió otra dimensión cuando, pocas horas después, se conoció que Montenegro había decidido reasumir. ¿Puede volver Montenegro con fuerzas federales bajo el brazo? No hay hasta ahora un anuncio oficial que permita afirmarlo. Pero la alternativa está sobre la mesa y hay movimientos concretos que indican que el tema se está trabajando. Uno de ellos tiene como protagonista al diputado nacional de La Libertad Avanza Alejandro Carrancio. El referente libertario del distrito mostró en su cuenta de X fotografías de una reunión que mantuvo días atrás con Monteoliva y explicó públicamente el motivo: “Mar del Plata y Batán necesitan respuestas en materia de seguridad”. Carrancio contó que se reunió con la ministra “para trabajar medidas y coordinar acciones para nuestra ciudad” y agregó una frase que cobra especial interés después de las declaraciones de Bullrich: “Seguimos articulando y avanzando en líneas de trabajo para Mar del Plata”.

La secuencia merece atención, pero sin adelantarse a los acontecimientos. Carrancio se reúne con Monteoliva. Bullrich llega a Mar del Plata, cuenta que también habló con la ministra y menciona públicamente la posibilidad de un desembarco. Y horas después se conoce que Montenegro vuelve a ocupar el sillón de intendente. La inseguridad, entonces, no será un asunto más en la agenda de su regreso. Será probablemente uno de sus primeros desafíos políticos y de gestión. También habrá que mirar hacia La Plata. Porque cualquier esquema serio de seguridad para Mar del Plata necesitará coordinación con el gobierno de Axel Kicillof, responsable de la Policía Bonaerense. La propia Bullrich planteó que la salida requiere un acuerdo entre Nación y Provincia y sostuvo que Monteoliva ya mantenía contactos con autoridades locales y bonaerenses. Ahí Montenegro podría intentar recuperar protagonismo. Su regreso cambia al interlocutor político del municipio justo cuando desde Nación empiezan a aparecer señales de una posible intervención federal complementaria.Y hay un factor adicional: el verano está encima. La temporada multiplica la población de Mar del Plata y obliga cada año a reforzar los dispositivos de prevención. Esta vez, sin embargo, el debate empieza antes y después de meses en los que la inseguridad generó movilizaciones, reclamos de sociedades de fomento y fuertes cuestionamientos políticos.

Por eso, más que la ceremonia de reasunción, habrá que mirar las primeras decisiones de Montenegro. Con quién habla. Qué reclama a Provincia. Qué gestiona ante Nación. Y, especialmente, si las conversaciones que Carrancio mantuvo con Monteoliva y el “desembarco” mencionado por Bullrich terminan convirtiéndose en un operativo concreto. Montenegro vuelve a una intendencia distinta de la que dejó diez meses atrás. Y vuelve a enfrentarse con un tema que siempre buscó colocar entre sus principales banderas. La gran carta que aparece ahora sobre la mesa es la de los federales. Si consigue jugarla, su regreso podría comenzar precisamente por allí: seguridad, coordinación entre las tres jurisdicciones y efectivos nacionales nuevamente en las calles de Mar del Plata.

 

La confirmación del regreso de Guillermo Montenegro al municipio  -este miércoles a las 11.30 ofrecerá una conferencia en el COM- empezó a mover rápidamente las fichas de la oposición. Y, aunque con estilos diferentes, Fernanda Raverta y Juan Manuel Cheppi coincidieron en apuntar sobre el mismo flanco: Montenegro no puede presentarse ahora como alguien que vuelve para resolver problemas de una gestión de la que nunca dejó de ser políticamente responsable. La senadora provincial, Fernanda Raverta eligió una frase destinada a quedar: “Mar del Plata no puede ser un plan B”. En una carta dirigida a los vecinos, cuestionó que Montenegro haya dejado la Intendencia para avanzar con su proyecto político y que, frustrados aquellos planes, decida regresar. Incluso buscó desarmar de antemano uno de los argumentos que podría utilizar el oficialismo: el del intendente que vuelve para poner orden. “No podemos aceptar el relato del ‘bombero’ que ahora busca instalar, cuando es él el responsable del incendio”, disparó.

 

 

Cheppi fue por el mismo camino, aunque bastante más filoso en las redes. “Vuelve Montenegro, pero les spoileo el final: la realidad de Mar del Plata va a seguir siendo la misma”, escribió, antes de enumerar comercios cerrados, crisis turística, inseguridad y problemas en el sistema de salud. En los pasillos políticos advierten que este será uno de los ejes sobre los que la oposición machacará durante las próximas semanas: Montenegro se fue, Neme quedó, pero el equipo y el proyecto siguieron siendo los mismos. Por eso, la discusión que viene no será solamente por qué vuelve, sino también cuánto puede despegarse el intendente de lo ocurrido durante los meses en los que estuvo lejos del Palacio Municipal. Y hay otro detalle que no pasa inadvertido. Raverta puso el foco también en que Montenegro no dejaría definitivamente su banca en el Senado, sino que volvería a recurrir a una licencia. Un elemento que la oposición seguramente explotará para reforzar otra idea: la de un intendente que vuelve a Mar del Plata, pero sin cerrar del todo la puerta de salida. Trascendió también que en cuanto reasuma la intendencia, Acción Marplatense también fijará una dura postura. “Gustavo (por Pulti) dejó la diputación provincial para asumir como concejal. Todo al revés de lo que hizo Montenegro”, explicó uno de los máximos colaboradores del exintendente.

 

 

A todo esto, la vuelta de Montenegro a la intendencia tras la gestión de Agustín Neme (le habrían ofrecido un cargo en el Ejecutivo pero reasumiría como concejal tras algunas semanas de descanso), no solo modifica el presente político de Mar del Plata. También vuelve a poner sobre la mesa una discusión que hasta hace poco parecía lejana: quién encabezará en 2027 el espacio que hoy reúne al PRO y La Libertad Avanza y al que podría incorporarse también el radicalismo. En el PRO hay una primera incógnita que depende de la Legislatura bonaerense. Si finalmente se modifica el régimen de reelecciones y Montenegro queda habilitado para buscar otro mandato, su nombre volverá naturalmente al centro de la escena. Y en ese escenario también jugará en favor de una eventual candidatura provincial de su amigo Diego Santilli, si finalmente encabeza la pelea por la Gobernación. Si Montenegro no está —o decide no competir—, Fernando Muro aparece como alternativa dentro del PRO. Pero ahí empieza la parte más interesante. Porque en una eventual alianza ampliada habrá más jugadores sentados a la mesa. Y por lo menos otros dos nombres de peso: Maximiliano Abad, desde el radicalismo, y Alejandro Carrancio, desde La Libertad Avanza. Carrancio tiene una carta política que los libertarios difícilmente resignen a la hora de discutir candidaturas. Y hay una frase que en Mar del Plata nadie debería olvidar. Cuando Sebastián Pareja, presidente de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires, estuvo en “Agenda Real”, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, dejó una definición contundente: no imaginaba una Mar del Plata gobernada por alguien que no fuera de La Libertad Avanza. No fue una definición menor. Porque si el PRO pretende conservar la intendencia, el radicalismo quiere peso propio y los libertarios creen que es tiempo de uno de los suyos, la discusión promete ser bastante más que una charla de café.

 

 

Del otro lado también se mueven las piezas. En la oposición, Gustavo Pulti y Fernanda Raverta siguen apareciendo como dos nombres centrales pensando en 2027. En ese universo circulan mediciones que hoy los muestran competitivos, aunque falta demasiado como para convertir esos números en certezas. Pero no son los únicos. Juan Manuel Cheppi también empezó a moverse, a mantener reuniones y a construir pensando en lo que viene. Su nombre debe incorporarse a un tablero opositor que todavía está lejos de quedar ordenado y en el que seguramente habrá negociaciones antes de definir candidaturas. Y mientras todos hacen sus cuentas, irrumpió otro nombre: Juan Manuel Pettigiani. El fiscal ya expresó públicamente su intención de competir en 2027 y empezó a construir su perfil político alrededor de uno de los temas que más preocupan hoy en la ciudad: la seguridad. Desde ahí busca diferenciarse y hacerse un lugar propio, por fuera de las estructuras tradicionales. Así, el mapa empieza a llenarse bastante antes de la hora de las candidaturas: Montenegro o Muro por el PRO; Abad desde el radicalismo; Carrancio por La Libertad Avanza. Pulti, Raverta y Cheppi moviéndose en el universo opositor. Y Pettigiani tratando de abrirse paso con la seguridad como carta de presentación. Falta mucho. Habrá acuerdos, tensiones, encuestas, negociaciones y seguramente más de una sorpresa. Pero si algo parece claro es que, en Mar del Plata, la carrera por 2027 ya empezó.