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La Ciudad 30 de junio de 2020

El silencioso y efectivo trabajo en los barrios en el marco de la pandemia

Mar del Plata y Batán tienen ya su mesa social coordinada para atender las necesidades más urgentes de los barrios.

A tres meses de haber iniciado su actividad, la mesa social creada para contener la problemática de los vecinos de los barrios más vulnerables de Mar del Plata y Batán continúa reuniéndose semanalmente, cada 48 horas. Luego de haber aceitado el mecanismo para garantizar el envío de ayuda alimentaria en más de 300 comedores y merenderos, desde hace algunas semanas esa mesa comenzó a posar su atención en otras problemáticas que no pueden ser desatendidas en plena pandemia de COVID-19. Es así como después de haber diseñado e implementado una compleja logística para conseguir y distribuir alimentos, los distintos actores que se reúnen en torno a esta mesa comenzaron a poner el acento en cuestiones tales como proveerles a los vecinos accesos a servicios de prevención de la salud, problemáticas de género o de vivienda.

“No es que la cuestión alimentaria se encuentre definitivamente resuelta ni mucho menos, sino que ya se logró una dinámica de trabajo que permite comenzar a prestarle atención a otros aspectos que también son importantes”, comentó uno de los integrantes de la mesa, la cual reúne a un amplio espectro de organizaciones políticas, sociales e institucionales de la ciudad. “Cuando se inició esta tarea realmente nadie sabía cómo ni cuánto iba a impactar esta pandemia en lo social y en lo económico en Mar del Plata. Había mucha inquietud por lo sanitario, pero también por las dificultades que iban a tener que afrontar los vecinos en muchos otros aspectos”, indicó.

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Desde un principio, la mesa convocada por el intendente Guillermo Montenegro, asumió el compromiso de reunirse cada 48 horas para seguirle el pulso de la situación. El encargado de coordinar la tarea fue el presidente del Concejo Deliberante, Ariel Martinez Bordaisco, a quien todos le reconocen el mérito de actuar con serenidad y diligencia. En la mesa, a través de los Comités Barriales de Emergencia (CBE) están representadas prácticamente todas las organizaciones sociales y política con presencia territorial en Mar del Plata. Muchas de ellas encontraron en este espacio una canal para formular sus planteos de manera directa ante las autoridades municipales, provinciales y nacionales y de trabajar junto a los funcionarios para diseñar e implementar distintas soluciones.

Para muchos, el hecho de durante toda la pandemia prácticamente no haya habido protestas sociales en Mar del Plata es una expresión del resultado del trabajo hecho hasta ahora. “Las necesidades son infinitas y los recursos son limitados” es una frase con la que suele ser descripto el estado de situación en los barrios de la ciudad. Es por ello que buena parte del esfuerzo está puesto en detectar cuáles son esas necesidades de los vecinos y en tratar de diseñar en conjunto distintas maneras de atenderlas. En la mesa, además de los representantes de las organizaciones sociales integradas en los CBE, están presentes diferentes funcionarios del Ejecutivo municipal, funcionarios de las áreas de Desarrollo Social de la Provincia y de la Nación, dirigentes de la iglesia católica y de la iglesia evangélica y la Universidad Nacional de Mar del Plata y la Universidad FASTA.

“Afortunadamente se creó un espacio de diálogo y de consenso, que es legitimado permanentemente por la voluntad de todos de seguir confluyendo en él” , indicó uno de los concurrentes. Como parte de la tarea habitual de la mesa, figura acordar la distribución de los alimentos que cada semana la Municipalidad pone a disposición para los comedores y merenderos que integran la red de los CBE. A esta altura ya existen criterios sobre cómo se reparten esos recursos, cuya compra es financiada por el municipio y la Nación y se complementa gracias al aporte de particulares y empresas. En la obtención de estos últimos juega un papel importante tanto las áreas de Producción como de Gobierno de la Municipalidad, para que cada semana haya disponibles frutas y verduras, carnes y pescado. Hasta el momento, a través de la comuna fueron recibidas toneladas de donaciones de alimentos con una regularidad que permitió mantener el suministro a los comedores y merenderos sin que se produjeran sobresaltos.

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Desde el municipio aseguran que toda la ayuda recibida por parte de particulares y empresas está “detallada” en registros que por ahora se mantiene en reserva ya que la mayoría de los donantes realizan aportes con la condición de que se preserve su anonimato. No obstante, aunque más no sea disociando la identidad de los aportantes, en semanas más ese listado de ayudas será dado a conocer oficialmente para que así quienes realizaron distintas contribuciones tengan la certeza de que lo que ofrecieron fue recibido y distribuido en tiempo y forma, según las pautas de trabajo acordadas con los CBE. Esas pautas fueron definidas ni bien se inició la pandemia y siguen marcando el criterio con el cual se distribuye la ayuda. En aquél momento desde la coordinación los CBE se propuso dividir a la ciudad en cuatro zonas (oeste, suroeste, sur y norte) abarcando toda la periferia y a su vez subdividir esas áreas en comités conformados por distintos barrios. Una de las tareas recurrentes de la mesa principal que se reúne en el recinto del Concejo Deliberante cada 48 horas consiste, justamente, en relevar cuál es la cantidad y el tipo de alimentos disponibles, para asignar esos recursos a cada una de las zonas.

No obstante la cuestión alimentaria no es el único tema en la agenda. Con el correr de las semanas se abrieron nuevas áreas de acción y fue así como se abrieron “submesas”, para que se enfoquen en temas específicos como los de salud, género y vivienda, donde los actores relacionados con esas problemáticas comenzaron a acordar la realización de diferentes actividades en el territorio, con una activa participación de la Universidad Nacional de Mar del Plata, en coordinación con el municipio, la Provincia y la Nación. Así, por ejemplo, en lo que va de la cuarentena, ya se ofrecieron capacitaciones y acompañamiento en casos de violencia de género, se realizaron 24 operativos de vacunación, se ofrecieron soluciones habitacionales a 43 familias y se desarrollaron 6 ferias de la economía social y solidaria. Por otro lado y a partir de un trabajo realizando en conjunto con el Observatorio de la Ciudad de la Universidad FASTA, desde los CBE se comenzó a trabajar para obtener y poner a disposición información que contribuya a tomar mejores decisiones al momento de asignar la ayuda. Durante el mes de mayo, se realizó un relevamiento para cuantificar la cantidad de comedores y merenderos y conocer sus características. Gracias a ello se estableció que dentro de la red de los CBE existen 306 comedores y merenderos, a los que asisten en promedio 33.760 personas.


Más de la mitad de los comedores están vinculados con alguna organización social o política. Luego aparecen los que no se referencian con ningún tipo de organización social, política o religiosa, cuyos referentes son vecinos que realizan sus actividades de manera particular. Después figuran los que están relacionados con alguna institución religiosa ya sea evangélica o católica. Además se observó que en la totalidad de los comedores trabajan como voluntarios aproximadamente 2300 personas, de las cuales un 66% son mujeres. La mayoría de los comedores de la red de los CBE funcionan en casas de familia. El 19% no cuenta con heladera y sólo el 18,6% cuenta con servicio de gas natural. El 60,3% cocina con garrafas o tubos; el 16,3% con leña y el 3,3% combinando ambos combustibles, por lo que la cuestión de la distribución de gas envasado y de leña aparece como uno de los temas claves al momento de asignar la ayuda.

El trabajo permitió identificar que los principales servicios alimentarios ofrecidos en estos lugares en orden de importancia son almuerzo, merienda y cena y que sólo el 5% ofrece servicio de desayuno. Además se observó que la mayoría de los comedores y merenderos se ubican en la zona oeste. En esa área existen 146 establecimientos a los que asisten 14.496 personas en promedio por día. En el suroeste existen 83 comedores a los que concurren 10.385 personas; en el sur otros 46 a los que asisten 4828 personas y en el norte otros 31 a los que concurren 4051 personas. Poco más de un tercio de los comedores funcionan dentro de las jurisdicciones de 5 de los 33 CBE existentes. Los CBE con mayor número de establecimientos de este tipo son Libertad (31); Autódromo – Belgrano- José Hernández – Don Emilio (23); Newbery – Belisario Roldán – Coronel Dorrego (22); Pueyrredon-Fortunato de la Plaza (22) y Herradura – Hipódromo – San Jorge (20). En relación a la gestión de los comedores, se observa que entre aquellos vinculados a alguna organización social, política o religiosa, prevalecen en orden de importancia los referenciados con Barrios de Pie, Movimiento Atahualpa, CCC, Movimiento Evita y Seamos Libres.