La Ciudad

El Unzué, 114 años de historia que afrontan un destino incierto

El Instituto Unzué, que pasó de hogar de niñas a espacio cultural abierto, atraviesa hoy una etapa de cierre y vaciamiento tras la eliminación de programas, despidos y el deterioro del predio. En su histórica capilla dejaron de celebrarse misas y actividades corales.

Por Bruno Verdenelli

El Instituto Saturnino Unzué constituye uno de los complejos arquitectónicos y sociales más emblemáticos de Mar del Plata. Inaugurado el 5 de marzo de 1912, el edificio fue concebido originalmente como un asilo destinado a niñas de bajos recursos y atravesó, a lo largo de más de un siglo, distintas etapas que reflejan los cambios en las políticas de niñez en Argentina. Sin embargo, ese recorrido histórico encuentra en la actualidad un punto de inflexión: desde 2024 el predio permanece cerrado al público, tras la discontinuidad de programas sociales y culturales impulsada por el Gobierno nacional encabezado por Javier Milei.

El origen del instituto se remonta a comienzos del siglo XX, cuando las hermanas Concepción Unzué de Casares y María de los Remedios Unzué de Alvear impulsaron la construcción de un establecimiento de beneficencia en homenaje a su padre, Saturnino Unzué. Para el diseño, convocaron al arquitecto francés Louis Faure-Dujarric, quien proyectó un edificio monumental frente al mar, con influencias neobizantinas, grecorromanas y modernistas. La obra fue donada al Estado y quedó bajo la órbita de la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires, con la colaboración de religiosas franciscanas que se encargaban del cuidado cotidiano de las internas.

Durante gran parte del siglo pasado, el Unzué funcionó como un instituto de régimen cerrado. Llegó a albergar hasta 300 niñas, muchas de ellas derivadas por situaciones de vulnerabilidad social o económica. Dentro del predio, las internas desarrollaban su vida cotidiana completa: estudiaban, dormían, realizaban tareas domésticas y recibían formación religiosa.

De la apertura al vaciamiento

Con el paso de las décadas, ese paradigma comenzó a ser cuestionado. La sanción de la Ley 26.061 de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes marcó un cambio estructural en la concepción de las políticas públicas hacia la infancia, al reemplazar el enfoque tutelar por uno basado en la promoción y restitución de derechos. En ese marco, el Instituto Saturnino Unzué inició un proceso de reconversión que implicó el cierre del sistema de internación y la redefinición de sus funciones.

Ese proceso tuvo un punto central en 2013, cuando el predio fue reabierto como “Espacio Unzué”, un ámbito de acceso libre orientado a actividades culturales, recreativas y sociales. A partir de entonces, el lugar comenzó a albergar talleres, festivales, ferias, propuestas educativas y programas destinados a niñas, niños, adolescentes y familias. La iniciativa se consolidó en 2015 con la formalización de un programa nacional específico que permitió sostener una agenda regular de actividades y la articulación con escuelas y organizaciones sociales.

En paralelo, el edificio mantuvo su valor patrimonial. Su estructura en forma de “H”, sus pabellones, galerías y patios internos, junto con una capilla de estilo bizantino, lo convirtieron en una pieza singular dentro del patrimonio arquitectónico argentino. Inclusive, en 1997 el conjunto había sido declarado Monumento Histórico Nacional, aunque a lo largo de los años se registraron problemas de mantenimiento y obras de restauración inconclusas.

El funcionamiento como espacio abierto se sostuvo durante más de una década. Hasta 2023, el lugar contaba con un equipo de entre 35 y 40 trabajadores contratados por el entonces Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que sostenían las actividades culturales, recreativas y sociales. Sin embargo, tras el cambio de gobierno, comenzaron los despidos y la no renovación de contratos, en un proceso que derivó en diversos juicios laborales que continúan en curso.

A lo largo de 2024, se registraron distintas oleadas de cesantías tanto en el Espacio Unzué como en el ex-Centro de Referencia dependiente del Ministerio de Capital Humano (ex-Desarrollo Social). Las actividades fueron suspendidas de manera progresiva hasta su paralización total: dejaron de realizarse talleres, ferias, propuestas educativas y eventos abiertos que durante años habían convocado a la comunidad.

La situación se profundizó en marzo de 2025, cuando el gobierno avanzó con la eliminación formal de programas nacionales vinculados a la niñez y la participación comunitaria, entre ellos, el programa “Espacio Unzué”, creado en 2015. También fueron dados de baja otros dispositivos de promoción de derechos y se eliminaron las normativas que regulaban el funcionamiento de los Centros de Referencia.

En la actualidad, el predio permanece cerrado al público y con una estructura mínima de funcionamiento: solo tres empleados de planta del Ministerio de Capital Humano trabajan en el lugar, junto a personal de seguridad y limpieza perteneciente a empresas tercerizadas. Los trabajadores realizan tareas básicas de mantenimiento y diagnóstico del edificio, sin actividades abiertas a la sociedad.

Incertidumbre

El deterioro edilicio es otro de los ejes centrales del presente del Unzué. Según los testimonios relevados, el complejo presenta filtraciones, ingreso de agua por paredes, desprendimientos de mampostería y caída de cielorrasos, incluso en sectores sensibles como la capilla, donde dejaron de realizarse misas y actividades corales. La falta de presupuesto obligó en algunos casos a que la propia Cooperadora Unzué financiara tareas básicas, como el corte de pasto. La entidad era presidida hasta hace pocas semanas por Élida Turno, a quien luego reemplazó Ana Colombatto.

Según los testimonios relevados, el complejo presenta filtraciones, ingreso de agua por paredes, desprendimientos de mampostería y caída de cielorrasos.

Además, persisten problemas estructurales pendientes, como la restauración de una de las alas del edificio que nunca fue intervenida, a diferencia de otros sectores que sí alcanzaron a ser refaccionados en el pasado, durante el gobierno de los Kirchner, en un proceso que estuvo a cargo del arquitecto Alejandro Novacovsky en conjunto con la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Esas obras inconclusas y la falta de mantenimiento agravan el estado general del complejo.

En los últimos meses, según pudo saber LA CAPITAL, los tres trabajadores del ex-Centro de Referencia iniciaron tareas de relevamiento, diagnóstico y puesta en valor del predio, con el objetivo de elaborar un informe técnico que será elevado a las autoridades gubernamentales. Ese documento deberá definir posibles líneas de acción sobre el futuro del espacio, aunque hasta el momento no existen anuncios oficiales concretos.

Mientras tanto, circulan versiones sobre una eventual reconversión del edificio mediante iniciativas privadas, como la posibilidad de instalar un polo audiovisual. Sin embargo, esas alternativas no fueron confirmadas y el destino del Unzué parece ser desconocido.

De este modo, el Instituto Saturnino Unzué atraviesa en 2026 una etapa que contrasta con su proceso previo de transformación. De haber pasado de un sistema cerrado de internación a un espacio abierto de promoción de derechos, el complejo se encuentra hoy sin actividades, con acceso restringido y en condiciones de deterioro. El cierre al público y el vaciamiento institucional configuran uno de los momentos más críticos en la historia del predio, cuyo futuro permanece incierto tras más de 100 años de funcionamiento.

El oratorio, una joya que se deteriora

El Oratorio de la Inmaculada Concepción del Instituto Saturnino Unzué, declarado Monumento Histórico Nacional en 1985, actualmente está cerrado y comenzó a sufrir deterioros por filtraciones de agua.

El templo forma forma parte del edificio donado por María Unzué de Alvear y Concepción Unzué de Casares y el arquitecto que dirigió la obra fue Louis Faure Dujarrir, de la escuela vienesa.

El Oratorio fue inaugurado el 5 de marzo de 1912 y sus piezas fueron realizadas por el arquitecto italiano Curzio Capponetti Esegui, de la Vía Flaminia 246 de la ciudad de Roma.

Foto del oratorio del Unzué tomada hace diez años.

Ornamentan el ámbito exquisitas realizaciones en mármol de Abisinia, de Carrara y del Proconeso. Su línea es bizantina del siglo de oro y el púlpito ganó un primer premio internacional de diseño de 1910, otorgado en Sevilla, España.

El magnífico pantocrator es réplica de la figura del que enriquece Santa Sofía, de Estambul (Turquía).

En los últimos tiempos, esta joya arquitectónica comenzó a sufrir deterioros devenidos de la falta de mantenimiento y en 2025 sufrió la caída de una parte del cielorraso por filtraciones de agua.

La foto expone los deterioros que empezó a sufrir el oratorio del Unzué en 2025.

Si bien no hay ningún tipo de información oficial, se sabe que la reparación necesitaría de trabajos estructurales, pero se desconoce si hay proyectos para realizarlos.

El mito de los túneles y la vida de las pupilas

El mito de los túneles del Unzué es un tema acaso ineludible cuando se habla del histórico edificio. Al respecto, reproducimos un valioso relato de Víctor Recanatesi, que fue director del establecimiento desde 2009 hasta 2015: “Como director del Unzué me tocó hacer el paso de su pasado, asilar a un sitio resignificado y abierto a la comunidad”.

“Conozco la intimidad material de este emblemático sitio, desde la última cúpula de la cruz a la que subí para observar el campanario y controlar el cable del pararrayos, sus interminables corredores y pasillos, sus dependencias hasta los sótanos de la calle Santa Cruz que ocupan un espacio de más de 200 m². Todo el conjunto arquitectónico cuenta con 9.700 m²”.

“Decenas de veces bajé para recorrer estas construcciones subterráneas, antes y durante su apuntalamiento. Túneles nunca vi (y los busqué), sólo una llamativa arcada en la pared que está por debajo del nivel de la calle Santa Cruz entre España y Jujuy. Por la conformación del suelo pedroso considero improbable la existencia de túneles o pasadizos importantes”.

Víctor Recanatesi, recorriendo los sótanos del Unzué en 2014.

“Comento una curiosidad que me llevó a intervenir: en uno de mis recorridos percibo en la penumbra de un rincón dos estatuillas, una virgencita de pie y San Roque con su perro. Me sobresalté porque a los tres le faltaba la cabeza. Comenté el suceso con una autoridad relacionada al Unzué y se decidió consultar con un religioso. Días después con él bajamos e inspeccionó las piezas. No advirtió que hubiese sido un lugar de rituales extraños y así quedó cerrado el hecho”.

“Revisados los libros de registros, los años transcurridos entre entre 1911, año en que llegó el primer contingente de 126 niñas hasta 1998 en que se cerró como asilo masivo, y el promedio de permanencia de ellas, deducí que cerca de 8.000 niñas vivieron en el Unzué. Busqué, hallé y en dos ocasiones hice jornadas de reencuentro de ex-pupilas.  Escuché muchos relatos de ellas y sus descendientes”.

“Puedo afirmar que para algunas de esas personas el Asilo Unzué fue una página dolorosa y triste de sus vidas, de separaciones y ausencias familiares, de rigor también por la dureza de aquellos años y la severidad de algunas religiosas. Pero también debo decir que para muchas de esas criaturas, haber estado en el Unzué fue lo mejor que les pasó en la vida. Allí no sólo tuvieron un techo, un plato de comida y una escuela sino que también pudieron construir vínculos de afecto y amistad con compañeras y eso algunas lo guardaron hasta el final de sus existencias”.

“Poco antes de retirarme jubilado, un sábado de mañana abrí las puertas del Unzué a tres personas que venían de Tucumán. Eran los hijos de una huérfana que había pasado aquí su niñez. Era el sitio donde su madre había sido muy feliz y me pidieron algo que yo no debía permitir; pero los acompañé hasta cerca de la gruta y me retiré. Veinte minutos después frente al portón de Río Negro me abrazaron y se fueron. Las cenizas de su madre quedaron esparcidas en el parque… El Unzué es algo más que un edificio“.

Te puede interesar

Cargando...
Cargando...
Cargando...