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El “Viene, viene, viene…” eterno

El gol que no fue de Cardeñosa, historia singular en Mar del Plata. Fue la jugada que marcó a fuego la subsede, justamente porque "La Furia" no pudo pasar a la historia eliminando al triple campeón del mundo porque el futbolista de Valladolid falló "por pensar".

Por Vito Amalfitano

“Viene, viene, viene…”. Cuando lo relata Juan Carlos Morales, casi siempre termina en gol. Y esa tarde, en un instante, que a los españoles les duró una eternidad, lo tuvo que repetir varias veces pero nunca derivó en el desenlace esperado.

Juan Carlos Morales era el verdadero mejor relator argentino de esa época, otro orgullo de Mar del Plata en ese Mundial. Más allá de la popularidad de José María Muñoz. Morales era el narrador 2 de Radio Rivadavia y en esa condición, en la emisora más escuchada del país y mucho más en la Copa del Mundo, relató cinco de los seis partidos que se disputaron en la subsede de su ciudad. Todos menos justamente ese, Brasil-España, para el que decidió venir precisamente Muñoz. Pero el destino quiso igual que el “viene, viene, viene…” clásico en el relato de Juan Carlos, no faltara en una jugada a su medida. Sufrió una inoportuna disfonía otro relator marplatense de exportación, Yiyo Arangio, en la transmisión de Radio Belgrano, y el propio “Yiyo” habló con Muñoz y le pidió “prestado” a Morales para reemplazarlo en ese encuentro.

Lo consignó LA CAPITAL en una apostilla: “Un episodio curioso y demostrativo de la solidaridad de trabajo que reina entre la gente de prensa fue el que se registró ayer en las cabinas de transmisión. Yiyo Arangio, relator de Radio Belgrano, no podía cumplir su misión por una disfonía. Su lugar, entonces, fue ocupado por Juan C. Morales, de Radio Rivadavia, merced a la gestión llevada a cabo ante el director deportivo de esta última emisora, José María Muñoz”.

En efecto, entonces, cuando Cardeñosa recibió de Santillana con todo el arco a disposición y “toda la defensa desacomodada”, arrancó el “viene, viene, viene…” más prolongado de la prolífica carrera de Juan Carlos Morales. A esa jugada no le podía faltar el “viene, viene, viene…”. Pero sí, y por eso se hizo famosa, le faltó el gol.

Cardeñosa tardó “una vida” y entre el arquero Leao, Amaral, Oscar y Batista, “en extraño escalonamiento” (dice LA CAPITAL en el epígrafe de la secuencia del diario del 8 de junio) llegaron a cubrir… Si bien Cardeñosa tardó mucho, y pareció una eternidad, en fútbol fue un instante, tanto que su compañero Eugenio Leal llegó a festejar el tanto que no fue (y se lo ve con el brazo en alto en la última foto de la secuencia publicada).

Fue otra tarde de estadio repleto y el de más figuras del fútbol mundial en la cancha. Confluyeron en el palco Pelé; Di Stéfano (hasta ahí los dos mejores futbolistas de la historia); otro astro argentino, Enrique Omar Sívori; el reconocido entrenador (en ese momento campeón de América con Boca) Juan Carlos Lorenzo; el uruguayo Roque Máspoli y el cantante español Julio Iglesias.

Entre la masiva concurrencia y la requisitoria del periodismo Pelé perdió toda su documentación. Al final de la jornada un voluntario marplatense, un joven que hoy está cerca de ser sexagenario, llamado Sergio Periser, fue quien le encontró todo lo extraviado al Rey del fútbol. Se desconoce aún hoy si recibió algún tipo de recompensa…

El partido fue muy malo, el peor de los seis que se jugaron en Mar del Plata, y quizá por eso se agiganta aún más la historia de la jugada de Cardeñosa, quien sigue siendo famoso en España por ese hecho desafortunado más allá de su trayectoria futbolística.

Un recordado periodista de LA CAPITAL, Segundo César Cheppi, tuvo a cargo el comentario principal del partido y fue terminante: “Lo de ayer fue tan pobre como expresión de fútbol, tan distante de lo que se puede pretender de equipos que participan de un Mundial, que se hace necesario calificarlo como malo sin necesidad de herir la susceptibilidad de nadie”.

“Brasil, evidentemente, está lejos del Brasil de sus etapas más gloriosas, aquellos hombres que deleitaban y ganaban son un recuerdo…”, anticipó Cheppi en tiempo real. Con el correr de los años reforzaríamos la idea de que ese fue el peor Brasil de la historia, no obstante lo cual luego en segunda fase también goleó a Perú, por 3 a 0, por lo que, también en tiempo real, en ese momento, no generaron ni sorpresas ni susceptibilidades los 6 goles de Argentina al equipo incaico, más allá de todo lo que se habló años después y hasta hoy por el régimen de la dictadura cívico-militar de aquellos días.

“La oportunidad más clara del partido -cerró Cheppi- estuvo del lado de España. La desperdició Cardeñosa de una manera que cuesta aceptar. De haberla concretado, seguramente el equipo peninsular estaría ahora festejando una conquista tan valiosa como inesperada y Brasil lamentando la pérdida de dos puntos y la perspectiva de pasar a la segunda ronda…”

De eso se trata también el buen periodismo. El hecho y la perspectiva. Cheppi lo contó como después quedó reflejado en la historia.

Tanto que casi 30 años después, en 2007, el diario El País, a través del periodista José Angel De La Casa, le hizo una amplia entrevista a Julio Cardeñosa, en la que se repasó toda su trayectoria, pero que encabezó con esa historia y que luego, en la charla, derivó en esta pregunta lacerante:

-“Sobre usted se escribe: ‘Es conocido por el gol que falló a portería vacía contra Brasil en el Mundial de Argentina 78’.

La respuesta de Cardeñosa: “Eso simplifica mucho una carrera de 17 años. Si hubiéramos ganado, o clasificado, se habría quedado en una anécdota. En lo personal no me quitó nada. Ni el fichaje por el Barça”.

-La repregunta: “¿Y hoy, aquel error tiene alguna explicación?”.

Cardeñosa: “Fallé por pensar. Vengo en carrera y veo la portería libre. Lo primero que pienso es golpear el balón, pero me bota mal y decido controlarlo para asegurar. Luego no miro y no veo a Amaral. Si no hubiera pensado, hubiese sido gol, pero me dio miedo el bote”.

………..

Los caprichos y los vaivenes del fútbol. Cardeñosa pasó de héroe a villano en menos de un año. El 30 de noviembre de 1977 debutó en la selección española en lo que se denominó “la batalla de Belgrado”, fue figura y metió el pase gol para Rubén Cano en el tanto de la clasificación frente a Yugoslavia. El 7 de junio del ’78, en Mar del Plata, estuvo a punto de marcar un gol histórico (con el cual España eliminaba de un Mundial nada menos que al triple campeón del mundo) pero el “a punto”, en fútbol, significó el descrédito, casi el escarnio.

Quedó que el español Cardeñosa tenía todo para convertir un gol histórico ante una valla desguarnecida, pero se demoró un siglo y permitió la reacción de toda la defensa y el arquero de Brasil.

Pero el buen periodista, que debe contar con precisión el hecho, y puede tener perspectiva (como Cheppi en aquella crónica/comentario de LA CAPITAL) también está, en algunas circunstancias, en condiciones de torcer, al menos por un momento, la interpretación general. Y José Angel De la Casa se guardó esa carta para resguardar al menos en un párrafo de esa nota los reales valores del futbolista juzgado por la crueldad de un episodio que marcó su historia y hasta la de su país (en términos deportivos): “Julio Cardeñosa era el fútbol de trazo largo y toque sencillo, el pase perfecto en profundidad, un jugador comprometido con su gente”.

Ese juicio del periodista le dio crédito a la explicación de Cardeñosa: “Fallé por pensar”. Un jugador cerebral que estuvo ante la oportunidad de su vida, pero no le puso la rúbrica. Pensó tanto que todavía hoy Juan Carlos canta “viene, viene, viene…”

@vitomundial

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