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El vóleibol de Once Unidos, un ejemplo de superación

La historia de los campeones Sub 19 de la Copa Argentina. Está la "responsabilidad" conjunta de que el deporte "no sea moneda de cambio con la escuela". Y los chicos tienen un sentido de la solidaridad que va de la mano con "la filosofía del club".

por Vito Amalfitano

@vitomundial

Un deporte, un equipo, varios equipos, un entrenador, varios pibes, los mismos objetivos. Y un crecimiento ininterrumpido a la par del club que los cobijó, que es indudablemente la institución que más avanzó en Mar del Plata en los últimos años.

“Esto es increíble, nunca imaginamos ganar una Copa Argentina, pero lo logramos”, confiesa el armador Agustín Font, uno de los integrantes del equipo de vóleibol de Once Unidos que se consagró esta semana en la categoría Sub 19, en el certamen más importante del año, que en este caso reunió a todas las clases y alineaciones de todo el país en una misma competencia en Chapadmalal.

Agustín llegó a la redacción de LA CAPITAL junto al entrenador, Martín Saldaño, el capitán y mejor sacador Joaquín Aquindo y y el central Alejandro Manzín. Trajeron el trofeo más preciado, después que, además, en el marco del mismo proyecto, hayan conseguido la clasificación a la misma Copa Argentina, como primeros de la Federación Bonaerense, los equipos de Once Unidos Sub 17, Sub 15 y Sub 13.

Cuando el entrenador Martín Saldaño llegó a Once Unidos con Enrique Moreno y Clara Campos, “ni siquiera había vóleibol en el club”, y ahora el equipo Sub 19 que condujo con Gonzalo Borstelmann como asistente, llegó nada menos que al título de campeón de la Copa Argentina. El año pasado el equipo Sub 19 salió quinto, y en 2014, cuando también participó de la misma competencia, se ubicó octavo. La superación llegó hasta el objetivo máximo.

Joaquín Aquino, que vivió todo el proceso desde chiquito, da fe de lo que empezó a gestar Martín Saldaño y su gente en Once Unidos: “El nos decía que podíamos llegar a esto y nos parecía que estaba loco, pero nos inculcó una manera de trabajar y nos dijo que si cumplíamos con todos los pasos podíamos alcanzar títulos como este”.

Con el aplomo de un veterano Joaquín destaca las premisas de “responsabilidad” que tiene este grupo y que le inculca Martín Saldaño y su equipo. “Acá sabemos que si uno falta o no trabaja con toda la dedicación, perjudica a todo el grupo, y es un poco la filosofía solidaria del club. Hace poco había que sembrar unos pinos y fuimos los deportistas de todas las disciplinas, aunque específicamente eran para el hockey”.

“Este es un sueño hecho realidad,-recalca Saldaño-, porque vos podés trabajar y proyectar un montón pero después por ahí no se da todo lo que uno pensaba. Y es verdad que los chicos al principio me veían como un loco, por lo que les proponía. Y no había un espejo para corroborarlo, un antecedente, una referencia, ahora por suerte son ellos”.

“Pero esto no es solo de los jugadores y los entrenadores, esto es del club, que siempre está para cuando lo necesitamos, o con diez pelotas más, o con el aporte para un viaje o con un espacio más para entrenar, y ahí tenemos un agradecimiento muy especial para Horacio Taccone (el presidente de Once Unidos)”, agrega el entrenador.

“Y después están los padres que ayudan y se acoplan, porque les pedimos el esfuerzo de acompañar y estimular la constancia de los chicos, está el compromiso de que el vóleibol no sea moneda de cambio con la escuela, por ahí sí que les restrinjan otras cosas, el celular, las salidas…”, explica también Martín Saldaño.

“Y también es una responsabilidad nuestra cumplir con las dos cosas, que las dos cosas vayan de la mano, el vóleibol y la escuela, y eso es lo que nos inculca también Martín. Si nosotros no cumplieramos con los estudios y por ahí si en nuestras casas nos ‘castigaran’ con el vóleibol, estaríamos poniendo en peligro la continuidad del equipo, estaríamos perjudicando a nuestros compañeros, de eso nos habló desde el principio Martín”, dice el central Alejandro Manzín, que inició ya sus estudios de Licenciatura en Economía.

Ahora el desafío es que Mar del Plata tenga más competencia. Y el sueño de algunos de estos chicos es llegar a trascender en vóleibol a nivel nacional e internacional. Pero siempre con los pies sobre la tierra y sin abandonar otras prioridades para que los objetivos de superación sean completos.

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