El walking football, una nueva y atractiva propuesta para seguir activos después de los 50 años
de la mano del profesor Lalo Espina, el Club Atlético Once Unidos es el precursor de esta disciplina en la ciudad. Se trata de una actividad mixta, saludable, inclusiva y con alto grado de relaciones sociales.
El profesor Lalo Espina y algunos de sus alumnos en Once Unidos.
Surgido en el Reino Unido en 2011, el walking football (o fútbol caminando) es una variante del fútbol tradicional con el objetivo de mantener involucradas en ese deporte a personas mayores de 50 años que, por falta de movilidad u otros motivos, ya no pueden practicar el juego tradicional.
El walking football es apto para jugar al aire libre o bajo techo y la denominada The Walking Football Association, en Inglaterra, nuclea hoy a más de 600 equipos.
En Mar del Plata, la actividad vio la luz en 2025, de la mano del profesor Leandro “Lalo” Espina, en el Club Atlético Once Unidos. Y el grupo de jugadores ha crecido en forma considerable.
Las razones son múltiples, de acuerdo a la opinión de los propios participantes. El ambiente es muy sano, se genera un clima de cordialidad y camaradería, en donde no faltan los chistes, las “chicanas” y, ¿por qué? hasta airados reclamos por alguna jugada puntual.
El grupo es heterogéneo, porque hay desde exfutbolistas de primera división hasta mujeres. Sí, es un deporte mixto. Pero sus reglas específicas permiten esa convivencia dentro de la cancha con mínimo riesgo para el físico. Entre las principales: no se puede correr, sólo caminar (no pueden estar los dos pies despegados al mismo tiempo, un concepto similar al de la marcha atlética), no se puede levantar la pelota por encima de la línea de la cintura, salvo en una situación especial, se permite un máximo de dos toques antes de desprenderse del balón. Pero es mejor leerlo de primera mano, con la explicación del propio “profe Lalo”, como cariñosamente lo llaman sus alumnos.
-¿Como surgió la idea de introducir el walking football en Mar del Plata?
-Yo había leído en Instagram una nota sobre la disciplina. Y en marzo del año pasado ya había arreglado para empezar a trabajar en Once Unidos con la escuela de fútbol. Y lo fui a ver a Sergio Rodríguez, el coordinador del fútbol del club, un amigo, y le conté que había visto esa nota y que me parecía que estaba bueno. Enseguida me dijo que le habían mandado la misma nota pero que él no podía ocuparse. Entonces me dijo que si yo podía hacerme cargo, que le diera para adelante para implementarlo. Empezamos a hablar con gente del club para saber si había disponibilidad de horarios y espacios, si tenían que ser socios, si iba a haber descuentos para jubilados porque es una actividad para adultos mayores… Abrimos las inscripciones y primero se anotaron 3, después 5, luego 7. Se fueron sumando y llegamos a fin de año con 11. Y ahora arrancamos marzo con 22 anotados, incluidas cuatro mujeres.

-Está buenísimo. Pero si aumenta la cantidad de jugadores, también necesitás más espacio…
-La idea es hacer dos turnos, de una hora cada uno, los mismos días, en el mismo lugar, así cada uno puede elegir.
-¿Hay un límite de edad para practicarlo?
-La actividad es para +50 años y de carácter mixto. Como dije, habíamos arrancado con todos varones y hacia fin del año pasado se sumó la primera mujer. Ahora ya tenemos cuatro. Y no hay límite superior de edad. Tenemos alguno que tiene más de 80.
-¿El mayor desarrollo está en Inglaterra?
-Sí, todos los clubes de primera división de Inglaterra tienen walking football, hay una Liga y también ya se disputa el Mundial, aunque todavía no hay un reglamento uniforme, ya que en cada lugar le hacen algunas adaptaciones. Por caso, permitir dos, tres toques o libre, más posicional -por ejemplo, que los defensores no pueden pasar la mitad de la cancha-. Nosotros también hicimos varias pruebas.
-Y por lo que se ve, se quedaron con los dos toques…
-Sí, permitimos un máximo de dos toques. Lo trabajo principalmente para que puedan pensar bastante antes de que les llegue la pelota. Control y pase. De esta manera limitamos que alguno, si es habilidoso, pueda agarrar la pelota y empezar a gambetear. Acá, de la única manera que se puede llegar al arco rival, es a través de un montón de pases y avanzando a un ritmo de caminata ligera. La regla principal es no correr. No pasar la pelota por arriba de la línea de la cintura y no ir a trabar. Se puede poner adelante para que el rival no pase, pero no trabar. Hay que pensar mucho y rápido, levantar la cabeza, saber quién viene y avanzar. Es controlar, pasar y moverte para recibir. Es muy ágil, aunque no se pueda correr.
-Es decir, no existe el cabezazo como tal…
-No, porque una vez que la pelota supera la línea de la cintura, es falta en contra del equipo que levantó la pelota. Una cuestión que evita lesiones, choques. Si se corre, también es falta para el otro equipo. Y un remate alto por encima de la cintura, es tarjeta amarilla. Se puede lastimar a alguien si le pega la pelota en la cara o si lo manda para atrás y se cae.
-¿Y no se puede patear al arco arriba, a un ángulo?
-Al arco solamente se le puede pegar arriba si no hay un defensor adelante. De lo contrario, no se puede. Sólo se puede patear por abajo, si tenés un defensor adelante. Ahora, si quedás mano a mano con el arquero, sí podés patear de la cintura para arriba. Y, vale aclararlo, el gol sólo es válido si el remate es de mitad de cancha en adelante.
-Se nota un buen feed-back entre el profesor y los alumnos. ¿Cómo lo definirías?
-A mí me encanta. Son re-competitivos pero al mismo tiempo se cuidan entre ellos y disfrutan al máximo. Y yo me divierto un montón. La mayoría se queda después de la clase a tomar café, a charlar. Y esperan impacientes que llegue la próxima día de walking football.

Si hay un cobro discutible, la pasión los desborda y hasta son capaces de “pararse de manos” (siempre en broma) como en la foto.
-¿Estaba programado un Nacional en Mar del Plata?
-Sí, venían de once lugares diferentes pero por una fatalidad (un accidente en el que fallecieron los profesores de uno de los equipos) decidimos posponerlo. Nosotros vamos a tener un encuentro con Aldosivi, el sábado 28. Está buenísimo que otras instituciones sumen al walking football a su propuesta deportiva.
-¿Se puede decir que es una actividad con múltiples beneficios?
-Así es. Se recomienda en todo el mundo como una actividad muy inclusiva, saludable, con un enorme componente de relación social, y mucha gente que ha jugado al fútbol y por diferentes cuestiones físicas lo había dejado, ahora puede seguir jugando. Hacemos entrada en calor, movilidad. Es muy completo. Hace un tiempo, también lo recomendaba ALCO (Asociación de Lucha contra la Obesidad).
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Todos los lunes, miércoles y viernes, en el estadio principal de la sede del Club Atlético Once Unidos (Falkner y Roldán), de 11 a 12, se reúnen el profesor Lalo Espina y sus “players”. La mejor forma de saber si es o no para uno, es ir y probar. La consigna es disfrutar, porque para el disfrute no hay edad que se interponga.

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