La Ciudad

En política, nada será igual a partir del lunes y un “palo a palo” que enciende luces de alerta y lo que dejó el debate

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

Nada será igual en la política argentina a partir del lunes próximo. Además de elegirse nuevo presidente, el resultado que surja de las urnas se convertirá en el catalizador de una reconfiguración de al menos una de las principales fuerzas o coaliciones políticas protagonistas del sistema democrático vigente. Tras haberse concretado recientemente la primera elección en estos 40 años de democracia de de tres tercios -Unión por la Patria, Juntos por el Cambio y La Libertad Avanza- y tras los reacomodamientos para este balotaje, la “foto” del mapa político nacional de hoy quedará totalmente velada una vez que se conozcan los resultados de la votación. Será un barajar y dar de nuevo.



Un triunfo de Sergio Massa generará la ruptura definitiva de Juntos por el Cambio -hoy una coalición fragmentada con sectores que apoyan a Milei, otros a Massa y otros “neutrales”- al tiempo que será una incógnita el futuro de La Libertad Avanza en relación al liderazgo futuro de Javier Milei y la independencia que puedan tener sus legisladores en las provincias y a nivel nacional. “Sea cual sea el resultado de las elecciones, el PRO habrá dejado de existir”, acaba de señalar Pablo Avelluto, ex ministro de Cultura durante la presidencia de Mauricio Macri, quien añadió que de la mano de Patricia Bullrich, esa fuerza se transformó “en un partido de derecha clásico y vetusto”. De hecho, la implosión del PRO parece no querer esperar hasta el lunes. Ante los dichos de Avelluto, Laura Alonso replicó que “después de sacarnos la pesada mochila de los avellutos de la vida, el PRO será un mejor partido. Si ese era el precio, salió barato”, escribió en sus redes sociales. No hay vuelta atrás. Avelluto ironizó y respondió a los dichos de su ex compañera de gabinete (estuvo el frente de la Oficina Anticorrupción entre 2015 y 2019) y dejó al desnudo la crisis de ese sector. “No tengo ninguna duda que (el PRO) -escribió- será el lugar ideal para defender los valores democráticos de Milei, Villarruel, Lemoine y los nuevos amigos de la ultraderecha y el bolsonarismo criollo. El precio es muy bajo. Hoy es un partido en liquidación por cierre”, disparó finalmente.

 



Paralelamente, Patricia Bullrich, derrotada en las recientes elecciones, y otrora denostada por Milei, cruzó a Horacio Rodríguez Larreta y a Gerardo Morales -hoy enfrentados con Macri- consignando que “son parte de la dirigencia que hundió al país y nos llevó a un modelo corporativo”. A dicho cóctel debe sumarsele la realidad de la otra pata fuerte de lo que fue Juntos, la Unión Cívica Radical, partido que orgánicamente no se pronunció a favor de la candidatura de Milei quedando claro que muchos de sus afiliados optarán por el actual ministro de Economía en el balotaje de este domingo. De hecho el libertario se refirió despectivamente en varias oportunidades en relación al ex presidente Raúl Alfonsín, figura emblemática de la UCR. En definitiva, el próximo lunes, y más aún con un triunfo de Sergio Massa, comenzará el tiempo de descuento para la vida de la coalición que gobernó el país durante la gestión de Mauricio Macri.



El fin de Juntos por el Cambio, al menos como se lo conoce hasta hoy, no es un dato menor para Mar del Plata. La actual gestión municipal está construida monolíticamente a partir de la convivencia entre el PRO y la UCR. Un modelo de gobernabilidad que soportó estoicamente todos los vaivenes de la política partidaria y que se vendió como modelo exportable al resto del país. “Mantuvimos la unidad y ganamos la elección”, se ufanan en señalar desde los sectores más cercanos a Guillermo Montenegro (PRO) y Maxi Abad (UCR), arquitectos de este acuerdo de gobierno que, señalan, no corre peligro en el futuro inmediato. Montenegro obtuvo la reelección -uno de los escasos jefes comunales del PRO que logró retener su comuna- y se apresta a iniciar su último gobierno ya que no podrá pugnar por un tercer mandato, y Abad asumirá el 10 de diciembre como senador nacional, el primero en la historia de Mar del Plata. Como se alinearán internamente ambos a partir de esta reconfiguración nacional es una verdadera incógnita.

¿Qué puede llegar a suceder en tanto en el peronismo con un triunfo de Javier Milei este domingo? Sergio Massa se convertirá, por el caudal de votos recibidos, en el líder de la oposición y probablemente no descartará un nuevo intento por la presidencia dentro de cuatro años, aunque no tardará en reflejarse la separación de las aguas, entre el “kirchnerismo” y el “justicialismo”, hoy unidos electoralmente bajo la denominación de Unión por la Patria. Las diferencias que hoy se disimulan -cabe recordar que el candidato original del kirchnerismo para estos comicios era el ministro del Interior Wado de Pedro, quien debió cederle ese puesto al hoy ministro de Economía a partir de la presión ejercida por gobernadores e intendentes del PJ- saldrán a la luz sin tapujos. No es difícil imaginar un reagrupamiento de gobernadores justicialistas -algo reiterado tras las derrotas- para encarar los próximos años ante un gobierno de otro signo partidario, y también comenzarán a tallar los liderazgos legislativos. Como principal fuerza opositora, el PJ tendrá un rol preponderante tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores de la Nación, aunque hoy nadie está en condiciones de asegurar que todos sus representantes se unifiquen en una única bancada.

 

 



En la provincia y en Mar del Plata, lógicamente, también habrá coletazos ante una hipotética derrota de Massa en el balotaje. El gobernador Axel Kicillof -a quien muchos intentaron convencer y presionaron para que fuera candidato a presidente- también deberá definir claramente su alineamiento ante el panorama que emergerá. En el caso de Mar del Plata, la principal referente de la oposición, Fernanda Raverta, dejará de ser la titular de la Anses -¿volverá a ocupar un cargo en la Provincia como cuando asumió Kicillof hace cuatro años y se hizo cargo del ministerio de Desarrollo Social?- y tras haberse presentado como candidata en dos elecciones consecutivas -perdiendo en ambas ante Montenegro, hace cuatro años por apenas 9.712 votos y recientemente por 19.587 sufragios- deberá bregar por conservar el liderazgo local, que se verá amenazado por quienes se sienten más cercanos a Sergio Massa y no han disimulado sus críticas a las formas, métodos y resultados registrados en Mar del Plata. También deberá trabajar, y mucho para alinear a su bancada de concejales. ¿Se trasladará al ámbito legislativo la conformación electoral de Encuentro Marplatense o los concejales de Acción Marplatense (Horacio Taccone y María Eva Ayala) tendrán su propio bloque al igual que los “massistas” Ariel Ciano -de licencia- y Juan Manuel Cheppi?

 

A todo esto, se respira un clima “espeso”. En coincidencia con el 40° aniversario de la democracia, y con la realización dentro de algunas horas del crucial balotaje que definirá al sucesor del presidente Alberto Fernández, las denuncias cruzadas imaginando posibles escenarios que irrumpirían en la misma noche del domingo, encienden todas las luces de alerta. “Vamos a ganar y van a denunciar que hubo fraude, copiando el modelo de lo que sucedió con Bolsonaro en Brasil y con Trump en Estados Unidos”, vaticinan encumbrados dirigentes de Unión por la Patria, ligados estrechamente a Sergio Massa. “Van a hacer lo imposible por robarnos votos especialmente en el conurbano. La Justicia Electoral, con su observación sobre la poca cantidad de boletas enviadas, se está cubriendo ante lo que nos pueden llegar a hacer”, sostienen por su parte operadores de La Libertad Avanza. ¿Se escuchará la palabra fraude a horas de abrirse las urnas buscando deslegitimar el triunfo del rival? ¿No alcanzará con la presencia de los fiscales de Sergio Massa y Javier Milei para alejar cualquier tipo de fantasma? ¿Quien pierda en el balotaje reconocerá la derrota esa misma noche, al conocerse los datos oficiales, como ha sido costumbre en todos los comicios anteriores desarrollados desde 1983 hasta la fecha? Todo parece indicar -ojalá se trate de una mala lectura de las declaraciones que surgen de ambos bunkers- que si el vencedor del domingo no obtiene una ventaja de al menos cuatro o cinco puntos, se vivirán horas de extrema tensión.



Son muchas las encuestas que marcan que la elección será “palo a palo”, con una diferencia mínima, de uno o dos puntos, entre los contendientes. Al menos eso marcan los sondeos de las consultoras que más se acercaron al resultado registrado en las últimas generales. De todos modos, nadie está en condiciones de afirmar o pronosticar lo que pueda llegar a suceder dentro de pocas horas. Sí puede considerarse que se trata de una de las definiciones más importantes de esta etapa democrática. Una elección entre dos modelos diametralmente opuestos, con notables diferencias. Será un balotaje inédito en el que uno de los protagonistas encabeza una fuerza que irrumpió recientemente para romper con el tradicional e histórico bipartidismo.



Políticamente, lo más saliente se registró el domingo, con la realización del debate entre Sergio Massa y Javier Milei. La jornada se inició con un falso dato que sorprendió a algunos representantes del mundillo político local. Algún portal informó -en realidad, malinformó lo cual fue replicado en redes sociales sin ningún tipo de chequeo- que el intendente Guillermo Montenegro era el único dirigente del PRO que aparecía entre los invitados del candidato libertario para el debate. Nada más alejado de la realidad. Hubo un Guillermo Montenegro sentado en el salón de la facultad de Derecho, pero se trató del esposo de la candidata a vicepresidenta, Victoria Villarruel, a su vez diputado nacional electo (fue tercero en la lista). Con irónicas sonrisas, al menos hasta un par de horas antes del inicio del debate, desde cercanías del intendente dejaban correr traviesamente esa fake news. El jefe comunal, como otros tantos millones de argentinos, siguió el debate por televisión, analizando, en silencio, con quien se vería más beneficiado Mar del Plata sopesando todas las variantes que pasan incluso por los nombres de, al menos hasta el domingo, los referentes políticos locales tanto de Massa como de Milei.



Pasó el debate en el cual claramente Sergio Massa se impuso ante un Javier Milei, quien se sintió acorralado y no supo aprovechar la crisis del actual gobierno. De hecho, en la primera parte, cuando se analizó la situación económica, el interpelado terminó siendo el candidato de La Libertad Avanza. “La primera parte del debate fue, en términos futbolísticos, como el primer tiempo de la selección argentina ante Francia en el Mundial de Qatar”, graficaba una de los principales referentes de Massa en Mar del Plata. A propósito debe consignarse que el debate tuvo 48 puntos de rating, cinco menos apenas que aquella final inolvidable. La prensa nacional e internacional coincidió en destacar que el ganador del debate fue Massa. Lo mismo señalaron los especialistas. Sin embargo, en muchos medios se realizaron encuestas que reflejaron lo contrario. El verdadero sondeo, el definitivo, el crucial, se concretará este domingo.

 

 

Gustavo Córdoba, director de la consultora Zuban Córdoba consideró que los debates electorales no aportan grandes cambios, salvo en contextos muy ajustados como este. “Habrá que ver en los próximos días cómo impactó”, sostuvo. Y resaltó que hubo un momento de chicanas que opacaron el debate, donde se vio “a un candidato preparado quizás hasta en exceso y otro que improvisó. Como show televisivo -acotó- ganó Google”. El día después dio lugar a los más variados análisis. Hasta se contabilizaron las palabras empleadas por los candidatos. Un informe de Chequeado reveló que la palabra más utilizada por Massa fue “Argentina”, empleada en 53 oportunidades, y la de Milei fue “digamos”, pronunciada 55 veces. “El mundo periodístico lo vio ganador a Massa y el mundo de las redes sociales a Javier Milei”, sintetizó un periodista capitalino, poco después que el libertario denunciara que en el debate “todos tosían buscando perturbarme”.

 



Para la marplatense Mariel Fornoni, titular de la consultora Management & Fit, en términos generales fue un debate poco lucido, de discusiones bastante básicas, donde Sergio Massa se mostró como el candidato más sólido, “porque en general lideró y marcó agenda sobre todo en la primera parte, que era la más difícil porque eran los temas económicos que son el expertise de Milei”. Y añadió que Massa era el que tenía que dar explicaciones de la realidad que se está viviendo y, sorprendentemente el candidato oficialista fue a la ofensiva, marcó agenda y Milei se tuvo que limitar a responder las preguntas que le hacían. En la segunda parte el debate se emparejó, Milei se soltó un poco más pero evidentemente peso más la preparación y la experiencia de Massa”. Enrique Zuleta Puceiro, a su vez, expresó que Massa “tuvo una evidente superioridad, propia de un mejor entrenamiento y el ADN de la política”, aunque se preguntó qué habrá visto la gente desde afuera. “Quizás -dijo- vio al político suficiente, canchero, capaz, frente al político un poco más rudimentario pero más sincero”

 

 

Del análisis del debate surge que el ministro de Economía tomó el control del primer bloque de temas, ya que en los tres ejes temáticos que se tocaron hasta el corte apostó a una estrategia que le dio rédito: “Por sí o por no”. Milei entró en el planteo de Massa y quedó envuelto en la tarea de responder si realmente tenía pensado llevar a cabo sus principales propuestas de campaña, como la dolarización, el cierre del Banco Central, los subsidios y las tarifas. Ese plan le rindió frutos al candidato oficialista, porque colocó al libertario en el lugar del que tenía que dar explicaciones y, al mismo tiempo, eludió responder sobre los temas más filosos de la situación económica del país. Con esa estrategia de preguntar por sí o por no, Massa consiguió prácticamente eliminar del debate presidencial la palabra “inflación”, cuestión que el candidato de La Libertad Avanza desaprovechó. Precisamente 24 horas después se consignaba que la inflación había sido del 8,3% con un acumulado en los últimos 12 meses del 142,7%.

 

 

 

Massa, que durante toda la noche se mostró más sólido a la hora de hablar sin ayuda memoria, también tuvo un golpe de efecto al revelar que Milei trabajó en el Banco Central, y dejó sobrevolando en el aire la idea de que el libertario quiere eliminar la entidad por una bronca personal, ya que no le renovaron el contrato. Asimismo, deslizó que su salida del BCRA podría tener que ver con una cuestión de equilibrio mental del economista, a quien también desafió a hacerse un “psicofísico”. El líder del Frente Renovador intentó de esa forma mostrar que Milei no está preparado para gobernar. También le achacó al postulante de La Libertad Avanza su alianza con Mauricio Macri y destacó que lo habían dejado solo esa noche en la UBA. Otra estrategia que le sirvió a Massa fue despegarse del kirchnerismo e incluso, retó al libertario a “hacer una denuncia en Tribunales” si tenía pruebas en su contra de algún delito. El objetivo del ministro también fue dar señales por fuera del debate, al llevar entre sus invitados a dirigentes que pueden sumarle apoyos en otras fuerzas en la segunda vuelta. Francisco De Narváez, Carlos Maslatón, Graciela Camaño, Alejandro “Topo” Rodríguez y Mónica Fein dieron el presente invitados por Massa, que también llevó al ex jefe del Ejército Martín Balza para reforzar su discurso sobre Malvinas.

 



Javier Milei, por su parte, arrancó con el rol del entrevistado y cayó en la red de preguntas de Massa, que incluso lo llevaron a quedarse sin tiempo para hablar de sus propuestas al contestarle al ministro de Economía. Si bien pudo colocar motes como “pinocho” y “ventajita” a su contrincante, en la primera parte del debate presidencial se lo vio menos concentrado que en presentaciones anteriores y no logró salir del juego que propuso el oficialista. Tras hablar con sus colaboradores en el corte, pudo ordenarse y salir al segundo tiempo con otra iniciativa, al tratar de pegar a Massa con la casta y el gobierno de Cristina Kirchner. También logró puntos al señalar las deficiencias en la educación y datos negativos de la administración actual. En el bloque de seguridad pareció perdido con el tiempo y el discurso y le dio el paso a Massa sin hablar, algo que el ministro hizo notar como una “falta de estudio” del tema. Tras el debate, los dos bandos sacaron conclusiones y las caras de satisfacción se vieron en las tribunas de Unión por la Patria. No obstante, apenas finalizado el match los libertarios cantaron a los gritos “La casta tiene miedo”.

 

 

El debate además motivó una ola de consultas en Google a partir de los temas que iban surgiendo en el intercambio entre Sergio Massa y Javier Milei. Según un informe de Google, entre las preguntas más frecuentes estuvieron “Gede”; qué son las AFJP; por qué no le renovaron la pasantía a Milei en el Banco Central; el signo del libertario; sus propuestas; dónde trabajó Milei; qué dijo Milei del Papa y de Margaret Tatcher; y quién es la mujer de Massa. De acuerdo a los datos del buscador, el candidato de La Libertad Avanza fue el más googleado y las palabras asociadas a él fueron “plagio, pasantía, Banco Central, Margaret Tatcher y plataforma”. Durante el debate, en varias oportunidades Massa pidió al público que fueran a buscar lo que había dicho el diputado nacional en oportunidades anteriores.



Sobre Massa, los términos más buscados fueron “profesión, hija, qué título tiene, universidad y signo”. En cuanto a “Gede”, la palabra fue buscada a partir de un cruce que tuvieron los candidatos, cuando Massa le preguntó a Milei si sabía lo que era el “GDE”. “¿Sabés que es el GDE?”, dijo el ministro de Economía, en referencia al Sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), que integra caratulación, numeración, seguimiento y registración de movimientos de la totalidad de actuaciones y expedientes del sector público nacional. “A ver, explicame”, le respondió Milei con ironía, a lo que Massa agregó: “Querés ser presidente y desgraciadamente ni siquiera conocés el sistema… ¿Cómo va a presentar una ley si no conoce ni el sistema de trámites de expedientes del Estado?”. Google aclaró que las búsquedas son “un indicador de la curiosidad que despierta un tema” y resaltó que “Google Trends no sustituye a las encuestas de opinión ni debe considerarse un indicador de la intención de voto”.

 



¿Qué impacto tuvo sobre los indecisos? En otro aspecto, Pulsar.UBA, “un observatorio” de la Universidad de Buenos Aires “especializado en el estudio de la opinión pública”, durante el debate realizó una investigación “en tiempo real” que constó, entre otras herramientas, de sesiones de focus groups una vez finalizada la transmisión. Daniela Barbieri, directora de Pulsar.UBA, reveló que en los primeros resultados de ese estudio no se observó que el intercambio entre los candidatos presidenciales inclinara la balanza hacia un lado u el otro entre los electores indecisos. “En la investigación en tiempo real vimos a este político profesional (Massa) versus una persona nueva de la política, al que se lo percibió preparado y más fuerte que Milei, pero no necesariamente vimos que eso haya sido determinante para orientar a los indecisos”, dijo Barbieri en declaraciones a la prensa.

“Vimos a un electorado que continúa muy indeciso después del debate, sobre todo en los segmentos que son determinantes para la elección de este domingo”, agregó. “No vimos un nocaut de ninguno de los dos candidatos”, graficó. Además, teniendo en cuenta “la visión del electorado”, Barbieri consideró que los elementos que evaluaron los consultados fueron “el desenvolvimiento” de los candidatos, “la baja calidad de la propuestas y el bajo diálogo”. “El debate resultó complejo, con mucha chicana, con un lenguaje que dejaba a muchas personas afuera de lo que se hablaba ahí”, describió. Barbieri sostuvo que más allá de los “ataques bien planificados” y el despliegue que pueda haber en las redes sociales durante la semana replicando fragmentos, “no necesariamente están desempatando la cancha en el segmento que es clave para ese domingo”, que es -dijo- los que se quedaron “huérfanos” de representación después de las elecciones generales del 22/11. “Un debate, una campaña de segunda vuelta no le habla a la totalidad de la población, ni a los votantes propios. Estás yendo a buscar a los votantes que aún no tienen decidido el voto o que tienen baja seguridad de su voto”, concluyó.

 

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