La Ciudad

Entre incertidumbre, el Faro de la Memoria tiene “un calendario estallado de visitas”

Un espacio vinculado a los Derechos Humanos que se levanta en un excentro clandestino de detención de personas que, en la década del 70, funcionó en el sur marplatense.

Visitas de escuelas de diversos niveles, charlas e interacción con la comunidad local a través de diferentes proyectos son algunas de las actividades del Faro de la Memoria de Mar del Plata, que trabaja desde 2014 para promover los Derechos Humanos y que se levanta en lo que fue un centro clandestino de detención de personas durante la última dictadura militar argentina.

“Como Espacio de la Memoria, tenemos varios ejes de trabajo en común”, dijo Ana Pecoraro, a cargo del espacio, que mantiene sus puertas abiertas de lunes a viernes de 9 a 17 y los sábados sólo mediante visitas puntuales previamente acordadas.

Dentro de Pedagogía de la Memoria se realizan las visitas educativas. “En el marco de los 50 años del golpe de Estado (de 1976) tenemos el calendario estallado de visitas. Logramos conformar un equipo de Pedagogía de la Memoria con dos docentes que nos envió la Comisión Provincial de la Memoria”, agregó.

Y destacó el trabajo con los niveles inicial y de primaria. “Con los niveles más chiquitos trabajamos el tema de los derechos, de la identidad, obviamente no van al sitio (al centro de detención propiamente dicho), porque cada edad tiene su trabajo en particular”, indicó.

Pese al compromiso con la temática, Pecoraro destacó que el espacio atraviesa un “momento difícil” como toda institución que pertenece al Estado Nacional. “En relación a poder mantener y sostener los recursos, ahora somos menos trabajadores, pero es un espacio que se ha construido colectivamente”, agregó.

“Nunca sabemos bien qué va a suceder con los espacios y con las políticas públicas, pero seguimos fortaleciendo el lugar y creemos que (el Faro de la Memoria) ya ha ocupado un lugar importante en la sociedad de Mar del Plata”, destacó.

Cabe señalar que el Faro de la Memoria tiene relación con la Red Latinoamericana de Espacios de Memoria y con el Instituto Auschwitz. “La mayoría de los espacios de memoria tenemos capacitaciones o encuentros, estos sitios no son algo solo de la Argentina. Después del genocidio nazi, los países empezaron a pensar y a ver qué se hace para prevenir (los genocidios). En el transcurso de todos estos años uno se da cuenta de que los países que sufrieron genocidios o violencia estatal, están más propensos a volver a repetirlas. Por eso las políticas públicas de memoria, verdad y justicia, en este caso en la Argentina, en otros lados tienen otros nombres, pero son fundamentales para seguir fortaleciendo el proceso democrático”, explicó.

 

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