Interés general

Entre la espada y la pared, un zoom muy picante y lo que estaba detrás de la cortina, y quedó al descubierto

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

Queda atrás otra semana de máxima tensión en Mar del Plata en la que el tsunami de la pandemia del coronavirus, que parece arrasar con todo, hizo volar los telones y la cortinas que tapaban situaciones históricas. Si en algo se caracterizan estas horas es por desnudar las falencias estructurales en los distintos estamentos. Así, por ejemplo, se vio cómo miles de trabajadores no pudieron acceder a la ayuda estatal de las ATP por estar “en negro”. Al mismo tiempo, miles de pibes hoy no tienen posibilidad de acceder a las clases virtuales por la sencilla razón de que no poseen conexión a internet ni dispositivos para tal fin. Y en estas horas también se vio cómo en Mar del Plata y la región, quienes no cuentan con una obra social solo pueden recibir atención en el Hospital Interzonal General de Agudos donde la ocupación de camas de terapia intensiva es total.

Muchos se sorprendieron al leer el documento emitido por las autoridades del Hospital para detallar las medidas que se adoptaron el viernes pasado, cuando debieron solicitar apoyo para poder dar cobertura a dos pacientes con Covid. Uno de ellos, con obra social, logró ser derivado a una clínica local (Belgrano). El restante tuvo que ser trasladado en avión sanitario a la ciudad de Buenos Aires para poder ser atendido. Sonaron entonces todas las alarmas, se denunciaron conspiraciones y hasta se habló de una campaña anti-Mar del Plata. La realidad es que el Interzonal, según sus autoridades, tenía ocupadas las 14 unidades de terapia intensiva del HIGA, las 12 camas UTI del Hospital Modular y las 4 camas con respirador de la guardia destinadas a Covid. Un total de 30 camas. Sí, sólo 30 camas para poder acoger a todos los habitantes de la región que no cuentan con una obra social. Si se tiene en cuenta que en el ámbito de la Zona Sanitaria VIII -con una superficie total de más de 45 mil kilómetros cuadrados- , viven 1.226.929 personas (según el ultimo censo) siendo el 15% (185.258) mayores de 65 años, y que , casi el 40 por ciento (léase casi 500 mil personas) tienen como única opción acudir al sistema de salud publica, es solo un milagro que la situación no sea aún más dramática.

Casi cuatro de cada diez argentinos no tienen obra social. En Mar del Plata y la región solo pueden ser atendidos hoy, siendo pacientes Covid graves, en el Hospital Interzonal donde además se tratan otras patologías. El Estado hoy tiene en la región 30 camas de terapia intensiva para ellos. Serían aún muchas menos de no funcionar el Hospital Modular. Mientras tanto, el sistema de salud privado se encuentra, dicen los especialistas, “estresado”, al límite. A todo esto, Mar del Plata fue uno de los distritos más castigados en lo referente a contagios del personal de salud. El porcentaje, del total de los casos, es cercano al 10 por ciento, mucho más alto que el promedio del AMBA (5,4 por ciento) o del resto del interior (7,1%). Fallecieron en esta pandemia, en la provincia, 135 trabajadores de la salud. Más de 1.200 de ellos, en este distrito, se vieron afectados por el coronavirus. Debieron interrumpir sus tareas -en muchos casos, pluriempleo- mientras que otros miles fueron aislados, debiendo ausentarse en clínicas y hospitales. La mayor conflictividad, en muchos casos, se refleja hoy en la falta de recurso humano, ya sea médicos, paramédicos, y enfermeras que se encuentran contagiados o aislados.

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Vayan solo dos ejemplos. El director de la Clínica Colón, Juan Carlos Staltari, reconoció que en estos momentos están trabajando 83 personas menos sobre un total de 470. En el Hospital Houssay -uno de los grandes focos de los contagios registrados en Mar del Plata-, su director, Roberto Fidel, admitió que hoy tienen 30 enfermeras con licencia preventiva por distintos motivos, sobre un total de 140. Lo mismo sucede en el Interzonal. Y la situación se agrava en materia de terapistas. Hay 2.000 en todos el país.

Además, lo explica uno de los profesional de esa área, “las terapias tienen pacientes con estadías prolongadas. Los pacientes están graves y no hay un giro de cama rápido. A veces se da que una persona puede estar recuperada del Covid, tiene una PCR negativa, pero sigue con asistencia respiratoria mecánica con otras complicaciones inherentes a la misma internación. Son internaciones largas -concluyó-, de 20, 30 y hasta 50 días. Los lugares entonces no aparecen mágicamente”. En los últimos días hubo entre 48 y 57 camas Covid de terapia intensiva ocupadas en la ciudad, y de ellas, entre 30 y 36 con asistencia mecánica respiratoria. En tanto, otras 50 camas de terapia intensiva fueron destinadas a otras patologías. Cerca, entonces, de un centenar de camas de terapia intensiva en uso entre el sector público y el privado, según los partes oficiales que viene difundiendo la municipalidad. ¿Cuántas camas de terapia intensiva para casos de Covid-19 quedan libres? Las cifras varían según las fuentes consultadas y van desde las 10 hasta las 60. Un dato no menor que también debería ser informado con claridad por parte de las autoridades sanitarias.

Y precisamente, el traslado de un paciente de Covid a CABA, porque no había camas Covid de terapia intensiva en el Hospital Interzonal (depende de la Provincia, cabe recordarlo) desató este fin de semana en Mar del Plata un sinfín de especulaciones y lecturas políticas. Desde la Municipalidad no dudaron en calificar la situación como una “operación berreta” tendiente a advertir sobre las consecuencias de haberse flexibilizado en el distrito las actividades comerciales y productivas. Llamó la atención también que no hubo ninguna comunicación informativa -en las horas previas a ese traslado- entre las autoridades sanitarias de provincia y de la comuna. Se repitió la misma situación que se generó cuando desde el Instituto Nacional de Epidemiología (INE) se decidió restringir la cantidad de testeos. En la Municipalidad, en ambas oportunidades, se enteraron a través de los medios.

Queda claro entonces que en la era de la comunicación, increíblemente, aparece la incomunicación. La realidad evidencia que hay una indisimulable tensión entre los representantes sanitarios de la provincia en el distrito y los responsables del área de salud de la comuna. Para agravar aún más el panorama, debe consignarse que hay visiones contrapuestas de situaciones que deberían ser claras. “La ocupación de camas operativas en Mar del Plata está cercana al 50 por ciento y no es una situación que esté saturada o cerca de la saturación. De todos modos, nos alerta el enorme número de contagios”. Lo anterior fue señalado el jueves por una funcionaria bonaerense, Leticia Ceriani, subsecretaria de Gestión de la Información, Educación Permanente y Fiscalización del Ministerio de Salud bonaerense. En sintonía, la secretaria de Salud de la comuna, Viviana Bernabei, decía que “hay un amesetamiento en la cantidad de nuevos casos en la ciudad. Estamos observando una ocupación de entre el 55 y 60 por ciento de camas Covid”, refería. Dichos del jueves. “Estamos al limite”, señalaron desde las clínicas privadas locales. El viernes, desde el Interzonal se anunciaba que no había más camas disponibles en ese nosocomio. Todo ello sucedió con apenas 24 horas de diferencia. ¿No será el momento de unificar discursos y ofrecer a marplatenses y batanenses un informe claro y preciso, consensuado entre la Provincia y la Nación -al menos en las declaraciones coincidieron esta vez los funcionarios de uno y otro lado- sobre la realidad del sistema sanitario local?

En la tarde del lunes se realizó la reunión semanal por Zoom del comité que reúne a efectores de salud del distrito (INE, Interzonal, Materno Infantil, PAMI, Zona Sanitaria VIII), representantes de la Universidad, concejales, y autoridades del Ejecutivo. Tras la polémica del sábado se encontraban los principales actores por primera vez, y como se esperaba, hubo fuertes cruces y explicaciones varias sobre lo sucedido. “Estoy muy dolido por lo qué pasó este fin de semana. Se puso en duda la veracidad de la información del Hospital y realmente no le encuentro sentido. Si hay dudas, vengan y cuenten las camas”, arrancó diciendo el director del Interzonal, Gustavo Galbán. La reacción del intendente fue inmediata, según pudo reconstruir LA CAPITAL a través del testimonio de varios de los protagonistas. “Lo que yo no puedo creer es que haya habido un fotógrafo en la pista del aeropuerto y que la noticia haya salido como salió. Hablé con el ministro de Salud, con el gobernador y con el jefe de Gabinete. Una decisión operativa -apuntó- terminó siendo un conflicto político. El sábado a la mañana -añadió- me tuve que enterar por el diario que hubo que hacer una derivación porque están faltando camas en Mar del Plata. Ni el jefe de Gabinete ni el ministro tenían noticias sobre esto. Si nosotros vamos a compartir información como lo hacemos acá, compartamos toda la información, porque una decisión operativa tuya, que no la cuestiono, terminó siendo una noticia que generó un conflicto político” acentuó.

La discusión continuó. Terció Gastón Vargas, titular de la Región Sanitaria VIII para apuntar que no se trató de un conflicto político. “Sí Gastón, fue un conflicto político. Está claro que yo no saqué la foto, no participó el SAME municipal en el traslado, no sabíamos lo que estaba sucediendo. El problema fue cómo se planteó la noticia. La nota tenía una foto que alguien sacó para generar un perjuicio. Tenemos teléfonos abiertos todo el día. Ameritaba una situación así un llamado, decir che pasa esto, y buscábamos una solución como lo venimos haciendo cuando necesitamos derivar pacientes tuyos o de otras instituciones a los hoteles. Soy el intendente -arremetió Montenegro-, estamos hablando permanentemente, viendo cómo solucionamos un montón de cosas y me desayuno con esta nota y esa foto. Se generó un conflicto político. Nos guste o no se generó”, añadió, palabras más, palaras menos.

Galbán, en tanto, volvió a detallar los pasos que se registraron previamente a decidirse ese traslado y se quejó por las críticas. “Esto afecta a toda la comunidad hospitalaria”, refirió. “No te equivoques Gustavo. No costaba nada llamar y avisar para encontrarle una solución. Así como salió la información quedó como que no había camas para nadie en Mar del Plata. En este barco estamos todos. Doy por terminado el tema pero para la próxima por favor hablémoslo. Yo entiendo todo lo que quieran explicarme, pero lo de la foto en la pista no lo entiendo” sentenció, dando a entender que allí había una picardía política.

“La foto no fue una idea de ninguno de nosotros. Andá a saber quién la sacó, pero también hubo un audio donde decías que te plantamos muertos”, contraatacó el titular de la Región Sanitaria VIII. “Yo hablo, dialogo, le meto garra y no me gusta discutir. Pero en ese momento me calenté y pedí disculpas”, interrumpió Montenegro. “Sin foto, sin conflicto político, las camas siguen siendo las mismas. La Provincia sabe que hay un 92 por ciento de ocupación de camas, y no sé de dónde sacan siempre que la ocupación es del 60 por ciento”, reflexionó Vargas. “Lo dijo la subsecretaria de Salud de la provincia. Nosotros sacamos los números de la misma base de datos que tiene la provincia”, alegó el jefe comunal. Más calmos, se comentó que cuando la Provincia informa que la ocupación de camas es del 60 por ciento, se refiere a la totalidad de las disponibilidades en terapia intensiva. “Lo que es camas para pacientes Covid superan el 90 por ciento de ocupación en las clínicas”, acotó el titular de Fecliba, Jorge Soria, quien reclamó que la comunidad reciba un único mensaje y claro al respecto.

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“La realidad sanitaria es tan grave como la desocupación y el desempleo”, opinó la máxima autoridad de Zona Sanitaria VIII cuando todas parecían más tranquilos. “Si no generamos un nuevo contrato social vamos a quedar en una encerrona. No hay más médicos en el distrito y mágicamente no van a aparecer los recursos. Si el volumen de casos sigue así, estas cuestiones (por los traslados de pacientes a otras ciudades) van a ser frecuentes. Hay una pata -continuó- que es la sociedad, que está muy relajada, viendo otra película. Y la única certeza que tenemos es que a mayor circulación de gente, mayor cantidad de contagios. Si no hacemos una comunicación fuerte esto no tiene muestras de mejorar. La fase 3 que tenemos hoy es más bien una fase 4”, puntualizó.

Volvió a intervenir Montenegro -según pudo saber este medio- para reconocer que el 26% de desocupación en el distrito “nos pegó en la línea de flotación”, explicando que esos guarismos hacen que sean miles los marplatenses los que “salen a pelearla”. Brindó detalles de las tareas que se realizan clausurando fiestas privadas y advirtiendo sobre la necesidad de no desarrollar encuentros sociales. “La gente va a salir a laburar igual. Te dicen la temporada no me interesa. El problema es hoy”, insistió. El titular del PAMI, a su turno, explicó que “estamos buscando médicos debajo de las piedras y nos vamos a enfrentar más de una vez a este problema de falta de camas. Hay que explicarle a la comunidad que la situación está muy difícil, que más de una vez habrá que derivar pacientes. Y que la gente tome sus determinaciones”.

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“Nadie quiere generarle conflictos a otros. Hay un intendente que quiere trabajar con Nación y Provincia y tiene todo el derecho a estar enojado por lo que pasó este fin de semana. O bajamos y compartimos acá toda la información o hacemos cada uno la suya. No podemos generar confrontaciones”, apostilló con vehemencia la concejal radical Vilma Baragiola mientras que su par de Acción Marplatense, Paula Mantero pidió un “sinceramiento acerca del número de camas y del porcentaje de ocupación. Sería un buen mensaje a la comunidad que el intendente, el representante de las clínicas y el titular de Zona Sanitaria VIII ofrecieran un mensaje conjunto”, sugirió. Previamente, la concejal del Frente de Todos, Marina Santoro, había expresado su preocupación acerca de que lo sucedido el sábado, con un traslado, “pueda volver a pasar en cualquier momento”. Y acotó que los medios “buscan donde hay sangre”. Daniel Antenucci, vicerrector de la Universidad Nacional de Mar del Plata contó que el fin de semana había visto a familias enteras en restaurantes, ocupando mesas en el interior. “Al aire libre -dijo- la difusión del virus es 19 veces menor que en un espacio cerrado. Hay que insistir en que no se usen los espacios cerrados”, enfatizó y advirtió sobre las consecuencias a futuro de persistir estas prácticas.

Toda esta situación no se da en forma aislada. Con un “paro a la japonesa” que se replica en los distintos ámbitos, las aperturas de los sectores comerciales y productivos de la castigada Mar del Plata -26 por ciento de desocupación, 250 mil pobres y 77 mil indigentes- han hecho añicos las disposiciones de la fase 3. “La Provincia nos quiere mandar a fase 1”, dicen algunos desinformados o en forma malintencionada (hay muchos actores de reparto en esta novela que persiguen objetivos totalmente opuestos al sentir de la mayoría de la población), desconociendo por cierto que la fase 1 no existe en el ámbito bonaerense, y que General Pueyrredon, por un DNU presidencial forma parte de las características del AMBA. “A lo sumo lo que se puede reclamar desde la provincia es que se cumpla estrictamente con lo que marca la fase 3. Lo de la fase 1 es un disparate inventado por algún trasnochado, es jugar amenazando con un cuco que no existe”, dicen desde La Plata. “Hay que tener la cabeza muy fría, pensar cada paso y ser muy creativos. No es fácil lo que está pasando y mucho más grave será lo que vendrá”, remarca por su parte el veterano y retirado político con mil batallas en el Concejo Deliberante.

No es cómoda entonces la situación del intendente Guillermo Montenegro quien debe mantener un equilibrio político entre lo que demandan muchos de los habitantes de su distrito y lo que reglamenta la provincia. Los diferentes colores políticos en la conducción de los destinos de la comuna, y la Provincia (en este caso con sus réplicas locales en el principal bloque opositor del Concejo Deliberante), complican aún más el panorama, siempre abierto a la irrupción de chicanas de bajo nivel o maniobras extemporáneas que desentonan en el paisaje del grave momento que se vive. Los cruces del fin de semana (concretamente el sábado) tuvieron una virulencia inédita. El domingo, la frialdad, el análisis y la mirada en perspectiva, afortunadamente hicieron “bajar un cambio” a los protagonistas. Montenegro se disculpó por el audio que se viralizó con sus quejas, y desactivó cualquier tipo de marcha o manifestación de apoyo (abrazo solidario a la Municipalidad). “No estamos en ese juego. Repudio cualquier tipo de operación política. Laburemos juntos y que otros hagan politiquería”, se leía en un whatsapp enviado al jefe comunal por un altísimo funcionario provincial.

Lo cierto es que los casos de coronavirus crecen en el interior de la provincia -ya llegan al 30 por ciento del total- y en General Pueyrredon las cifras aún son altas. Se descomprimió la situación en el AMBA, donde hoy hay 1.216 camas libres de terapia intensiva, según reconoció el ministro de Salud, Daniel Gollan, quien adelantó que ya se trabaja en un esquema de atención para los pacientes Covid del interior bonaerense. “No es como en el AMBA que todo es más cerca. Y si hace falta derivar pacientes en ambulancias o en aviones sanitarios lo vamos a hacer. Vamos a proteger la vida de todos los bonaerenses, aun de aquellos que hacen campaña en contra de la cuarentena”, reveló.

En la conferencia de prensa del lunes, Gollan envió un mensaje a los intendentes. “La prevención territorial es responsabilidad de los intendentes”, dijo, y apeló al “compromiso” de los jefes comunales para que “cuando los casos se disparen tomen las medidas tendientes a bajar la circulación. No se puede correr de atrás a la enfermedad. Por favor -insistió- cuiden esto que es central. La Provincia va a estar ayudando para que a nadie le falte una cama. Cuando se disparen los casos -insistió dirigiéndose a los intendentes- hagan lo que tienen que hacer”. Montenegro escuchaba la conferencia de prensa en su despacho. Sobre el escritorio, el titulo principal del diario señalaba que las ventas en los comercios de Mar del Plata -26 por ciento de desocupación, casi 39 por ciento de pobreza, y uno de los 45 municipios bonaerenses en fase 3,vale insistir- habían caído en septiembre un 43 por ciento según un relevamiento de la UCIP. Un cuadro por demás complejo.

Habiéndose cumplido el lunes los 200 días de cuarentena, las expectativas se centran ahora en lo que puedan decidir las autoridades nacionales cuando finalice, el domingo venidero, esta actual etapa del aislamiento. Las versiones se multiplican, aunque en la mayoría de los casos se sostiene que arrancaría una nueva modalidad con mayores flexibilizaciones. La habilitación de vuelos comerciales a las provincias y ciudades con situaciones sanitarias controladas, la autorización para que puedan volver a circular los micros y la apertura de la hotelería en forma gradual son algunas de las variantes que se analizan entre las máximas autoridades políticas del gobierno nacional. No obstante, la opinión y las recomendaciones de los especialistas de la salud y asesores del presidente en esta área serán claves a la hora de tomarse las decisiones, según pudo saberse.

En la Provincia, en tanto, apuestan a que habrá temporada y por eso ponen especialmente la lupa en la actual situación de los distritos costeros, sobre todo en Mar del Plata. Una fuente muy cercana al gobernador Axel Kicillof admitió ante LA CAPITAL que se analiza en estas horas “autorizar” un fin de semana turístico largo con el objetivo de testear el funcionamiento de los parámetros que se establecerán para el turismo. “Si no lo hacemos ya es por la situación de Mar del Plata. Descartado el fin de semana del 12 de octubre -el próximo, el que históricamente sirve para tomar la temperatura de lo que será la temporada a partir de las consultas de alquileres y alojamientos-, la prueba piloto se concretaría no más allá de la primera quincena de noviembre:”, se consignó. La conformación de una comisión multisectorial se oficializará en estas horas en la Provincia, con el objetivo exclusivo de trabajar con vistas a la temporada estival.

Muchos de sus miembros ya vienen reuniéndose desde hace semanas. La fuente a la que accedió LA CAPITAL adelantó dos cuestiones que se definirían en las próximas horas. “No se solicitará que los visitantes tengan que hisoparse para poder ingresar a las ciudades turísticas y en cuanto a los restaurantes, sólo podrán funcionar con mesas en las calles”, reconoció. Se aguarda también que se aprueben los protocolos presentados por los balnearios privados -propusieron que los vestuarios funcionen al 50 por ciento sin poder usarse las duchas- y que la Provincia establezca la modalidad a aplicarse en los sectores públicos. “El control para que se cumplan las pautas de distanciamiento social será fundamental”, se aseguró.

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