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España derribó el muro gracias a la fortuna

Con un gol de rebote de Diego Costa, el seleccionado de Hierro superó por la mínima diferencia a Irán.

Kazán, RUSIA.- Un tanto de Diego Costa, de fortuna con la rodilla tras despeje del rival, fue el castigo del a un planteamiento ultra defensivo de Irán. Así, España ganó 1-0, quedó cerca de la clasificación a octavos en el Mundial y buscará el liderazgo del Grupo B ante una Marruecos ya eliminada.

Una selección para la que estar en un Mundial ya es un éxito, como Irán, tiene dos opciones antes de encarar el duelo ante una de las señalada favoritas. Alejada de la valentía, optó por el camino más sencillo, el de afear el fútbol. Buscó instalar la desesperación a una España que encaró un ejercicio de paciencia y sufrió de lo lindo.

La rápida circulación en una posesión insultante, de picos del 85%, el movimiento en los últimos metros y una precisión que faltó en la zona que daña planteamientos ultra defensivos eran clave. España necesitaba un tanto que abriese un duelo incómodo. La inspiración de Isco, Iniesta o Silva en un último pase que tardó en llegar.

El examen a la paciencia no podía empujar a la desesperación ni a la duda. Las faltas para frenar su fútbol fueron continuas, la dureza para no acceder al otro lado del muro. Una defensa de seis que protegía la seguridad de su arco. Hierro esperaba ese partido, diez jugadores defendiendo por detrás del balón, y apostó por Lucas Vázquez buscando abrir el campo.

Reapareció Carvajal en una defensa que a buen seguro con Lopetegui habría sido de tres desde el inicio. Espata se mostró incómoda para asociarse en corto en la zona de peligro, sin espacios, y errática en el desplazamiento en largo cuando buscaba el balón en largo.

Son encuentros en los que su “9” sufre. Le faltaban centros desde los costados para rematar y eso que el regreso de Carvajal aumentaba la profundidad en la derecha.

El sueño del gol para Irán lo distanciaba un puñado de metros. El balón parado fue su esperanza. Y ahí emergió la cabeza de Piqué. La falta de fluidez de España se despejó en alguna aparición de Isco, con Silva teniendo en sus pies las pocas acciones de disparo.

La necesidad obligó a más a España. Piqué primero, un disparo de Busquets para la palomita de Beiranvand y otra para Isco cambiaban el escenario antes de que su corazón quedase congelado.

Solo a balón parado le hizo daño Irán. De un rechazo nació el disparo seco de Ansarifard que más de la mitad del estadio cantó como gol.

Era el inicio del castigo. En la siguiente acción Iniesta rompió por el centro, encontró a Costa y su movimiento provocó el rebote goleador tras el despeje.

Después Irán sí quiso. Como si fuese otro equipo comenzó a jugar y a llegar. Le metió velocidad y provocó un extraño nerviosismo en el rival. Su castigo fue mayor tras saborear el gol soñado. Ezatolahi superó por bajo a De Gea, que aún no logró una atajada en el Mundial, y el árbitro lo anuló por mano.

Visto el panorama el triunfo era un bien preciado para España, que tras perdonar el segundo en acción de estrategia con remate de Ramos y Piqué en boca de gol, veía como un remate a placer de Taremi no encontraba puerta en la recta final. Le alcanzó a España, que está muy cerca de la clasificación, pero irá por el primer puesto.

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