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Arte y Espectáculos 23 de mayo de 2026

Este fin de semana, dos obras para conocer el teatro de Cusco

Desde Perú, llegan a Mar del Plata las obras "Rumbos, uno más uno tres" que se verá este sábado, y "La muertecita", para infancias y familias, que se podrá ver este domingo. Ambas serán en El Galpón de las Artes.

Sandro La Torre y Anahí Aráoz, actores de Perú en Mar del Plata.

 

“Medio bromeando, dijimos, ‘hay que hacer un espectáculo para irnos al Tibet’. Y todavía está ahí el objetivo”, señaló la actriz y dramaturga Anahí Aráoz, integrante del Colectivo Ambar y oriunda de Cusco, Perú. Junto a su compañero Sandro La Torre, también actor, proponen este sábado el espectáculo sin palabras “Rumbos, uno más uno tres”.

Se trata de una obra de teatro no verbal, que se podrá ver a partir de las 20,30 en el escenario de El Galpón de la Artes (Jujuy 2755), en el seno del Festival Cruzando Fronteras, que vincula a artistas de Perú, Ecuador, España y Mar del Plata.

Y este domingo a las 18, la misma pareja de actores peruano mostrará el espectáculo para toda la familia “La muertecita”, en la misma sala marplatense.

Con “Rumbos…” soñaron irse al Tibet, justamente, porque la historia que narran no presenta una barrera idiomática. “Es un espectáculo sin palabras, que habla sobre el amor, un espectáculo no verbal que habla sobre la pareja, habla sobre el amor, habla sobre qué es andar con el otro, con la otra de la mano, sin perderte, sin dejar de ser tú. La obra ha viajado mucho por Latinoamérica y ahora llegamos a Argentina”, señaló Sandro, el actor de la pieza.

“El cuerpo y el lenguaje corporal son anteriores a la palabra. Y eso es algo que en estos tiempos hemos olvidado”, siguió él sobre la original propuesta que se podrá ver mediante la cooperación solidaria, es decir sin la compra de entradas formales.

Además, meterse en el universo de la pareja en momentos de amplio individualismo también propone preguntas. “Hablar de la pareja sin palabras es un desafío, pero es hermoso poder hacernos estas preguntas y compartirlas. Y nuevamente, sin la palabra, es algo que resaltamos porque creemos que la no palabra en el teatro te permite abrir otros sentidos, que ahora están un poco adormecidos, como la escucha, el tacto, la emoción en la piel”, agregó.

-¿A qué recurso teatrales apelan en “Rumbos…”?

Sandro: -Al humor. Creemos que el humor es una estrategia muy poderosa para ir profundo, porque te permite reflexionar, profundizar sobre ciertos temas. Hay mucho humor en la obra, pero también hay momentos de respiro y de ir muy adentro y volver al humor. Entonces, entre el humor y el drama, diríamos. Es un espacio fronterizo, ahora que hablamos tanto de fronteras.

Anahí: -El director viene del palo del clown y de la creación colectiva. Pero nosotros no. Entonces, de algún modo utilizamos algo de ese código del clown, pero no tenemos nariz, entonces nos podemos dar la licencia de romperlo y entrar a estos otros territorios más sensibles.

-“La muertecita” es un espectáculo para toda la familia con el tema de la muerte.

Anahí: -Si, cómo nos decían después de las funciones, “qué importante y qué delicado es hablar de la muerte con las infancias”, porque a veces a los papás les cuesta, pero es muy lindo porque primero que los niños salen “re chill” y los papás salen preocupados. Los niños salen dialogando con la vida y la muerte, se lo toman de una manera más lúdica. Más natural. Son tres historias y las hacemos bien graduales. En cada historia hay una pérdida, hay una muerte, desde lo más lejano, que es un objeto, hasta la muerte de la abuela. Hay dos personajes. La muertecita, que es la muerte niña que descubre que lo que toca se muere y que quiere jugar con la vida y la vida que le tiene miedo y la rechaza. Y entre cuento y cuento terminan amistándose, digamos.

Sandro: Amigarse con la muerte, que es lo inevitable, lo único certero que tenemos en la vida. Es la muerte, que hacia donde todos vamos. Y a veces luchamos tanto en el día a día, en este cotidiano y no somos conscientes de que somos efímeros. Creemos que somos eternos. Y creo que este espectáculo un poco pone en diálogo, pone en el tapete esta cuestión efímera, pero hermosa a la vez que es la vida.