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Policiales 29 de abril de 2026

Evoluciona el estado de salud del convicto baleado en el Centenario

Luciano Bonanno fue trasladado a una sala de cuidados intensivos del Hospital Interzonal General de Agudos. Mientras tanto, continúa la investigación para identificar al autor del intento de homicidio.

El estado de salud del convicto de 19 años baleado en el barrio Centenario el lunes a la tarde evolucionó en las últimas horas y posibilitó su traslado a una sala de cuidados intensivos del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA).

La novedad fue confirmada a LA CAPITAL por fuentes del nosocomio, en las primeras horas de este miércoles. Mientras tanto, la Justicia y la policía continúan la investigación para identificar y detener al autor del intento de homicidio.

Vale recordar que Luciano Maicol Uriel Bonanno se hallaba bajo arresto domiciliario pero sin monitoreo electrónico en México y General Roca cuando sufrió el balazo, en circunstancias que deben ser esclarecidas. Una de las cuestiones que intenta determinar Constanza Mandagarán, la fiscal que interviene en el caso, es si el disparo que el convicto recibió en el pecho se efectuó en el interior de la vivienda en la que éste cumplía una condena o afuera de ella, en el espacio externo de usos múltiples para los habitantes de los monoblocks.

Según pudo saber este medio, Bonanno había sido sentenciado hace casi dos meses a la pena de 4 años de cárcel por haber cometido dos asaltos en los que además intervino como su cómplice un menor. Tras un juicio en el que el imputado reconoció la autoría de los hechos, el magistrado Gustavo Fissore, del Tribunal Oral N° 4, homologó el acuerdo previo realizado entre el fiscal de Flagrancia, Leandro Arévalo, y la defensa.

Conforme la pesquisa, Bonanno había protagonizado dos asaltos consecutivos en la vía pública junto a otros delincuentes. En el primero logró robar un teléfono celular; en el segundo, el golpe se frustró. Ambos hechos presentaron la misma modalidad: actuar en grupo y mediante intimidación.

Todo ocurrió el 25 de octubre de 2024, alrededor de las 20.30, cuando Bonanno y otros dos sujetos -uno de ellos menor de edad y el restante prófugo- interceptaron a un joven en Santiago del Estero y Colón. Aprovechando la superioridad numérica, los atacantes lo intimidaron y le robaron su teléfono celular marca Motorola Edge 20 Pro, tras lo cual se dieron a la fuga.

Pero la secuencia no terminó allí. Minutos después, el mismo grupo volvió a actuar, esta vez en inmediaciones de Alberti y Tucumán, donde abordaron a otro hombre, con idéntica mecánica. En esa oportunidad, también mediante intimidación, le exigieron la entrega de su teléfono, aunque no lograron concretar el robo por razones ajenas a su voluntad, según quedó establecido en el fallo.

Para la Justicia, ambos episodios evidencian una misma lógica delictiva: ataques rápidos, en grupo y dirigidos a víctimas elegidas en la vía pública, con el objetivo de desapoderarlas de sus pertenencias bajo amenaza.

La causa avanzó hasta el debate en el que Bonanno admitió su participación en los hechos, lo que permitió dar por acreditada la autoría sin necesidad de un debate oral. En ese contexto, el juez Fissore consideró adecuada la pena acordada entre las partes y dictó una condena de cumplimiento efectivo, valorando tanto la gravedad de los hechos como las circunstancias personales del imputado.

Además, el magistrado tuvo en cuenta la buena voluntad del imputado para reconocer su responsabilidad en los hechos juzgados y, por eso, aceptó que recibiera la morigeración del arresto domiciliario. Sin embargo, como existía una demora para recibir la pulsera electrónica que garantizaba su monitoreo, ordenó que policías de la comisaría cuarta llevaran a cabo patrullajes aleatorios y visitas sorpresivas a su departamento del segundo piso de uno de los edificios del Centenario, para corroborar que no se hubiera fugado. En este marco es que, pasadas las 19 del lunes, se registró el ataque en el que Bonanno resultó baleado, en circunstancias que ahora deberán ser esclarecidas.